Kelly Bandala

Custodiado por sus cuatro torres, el Castillo de Gillow es una obra incomparable con hermosos jardines de estilo inglés y cocina decorada con Talavera Poblana. Esta ostentosa construcción dentro de lo que es la Ex Hacienda de Chautla esconde grandes historias, mismas que las personas han distorsionado a lo largo de los años pero aquí te contamos la verdad acerca de cómo fue que esta construcción llegó a ser lo que actualmente es.

En 1777 Manuel Rodríguez Pinillos y López Montere obtienen el terreno donde la actual Ex Hacienda se ubica y años más tarde la hacienda es heredada a la Marquesa Soledad Gutiérrez de Rivero Martínez y Pinillos.

La marquesa contrajo matrimonio con el inglés Tomás Gillow pero no permanecieron mucho tiempo juntos ya que ella murió. Después de la muerte de la Marquesa, su hija de nombre Mara y Zavalza y Gutiérrez heredó la fortuna de su madre la cual constaba de innumerables riquezas, entre ellas la hacienda. Pero no todo quedó ahí, Mara contrajo nupcias con su propio padrastro y de esta unión nació el nuevo heredero, Eulogio Gregorio Gillow.

En 1898, cuando la madre de Eulogio murió y este heredó la hacienda se encargó de renovarla con energía eléctrica, construyó jardines, un lago artificial y el famoso castillo; con todos estos cambios, el lugar se convirtió en un pequeño Versalles.

En el año de 1914, durante la revolución mexicana, la hacienda de entonces 6 mil hectáreas fué expropiada y después de 8 largos años esta fue devuelta a Gillow por el presidente Álvaro Obregón con solamente 150 hectáreas.

En el mismo año en que Gillow recuperó su hacienda él murió dejando la herencia a un sobrino el cual vendió la propiedad a la Secretaría de Defensa. En 1984 y después de andar rondando en manos de varios dueños, fue adquirida por el Instituto para la Asistencia Pública de Puebla. Años más tarde, este lugar se nombró como actualmente lo conocemos y se convirtió en un atractivo turístico.

Actualmente la hacienda ha sido restaurada y puedes rentar algún espacio para acampar, tomar un paseo en lancha o contratar la visita guiada. Este es uno de los tantos lugares que solo podrás encontrar en nuestra amada Puebla.