Kelly Bandala

Las chalupas son un antojito popular en todo nuestro país pero, sin duda, la manera en que los poblanos preparan este plato es la mejor de todas; la forma en que aquí se fríe la tortilla, en que se preparan las salsas verde y roja son únicas y cualquier persona que viene a nuestro estado siempre se va encantado con nuestras tradicionales chalupas.

Hay un sin fin de historias que hablan acerca del lugar de origen de las chalupas en Puebla, pero nosotros nos hemos dado a la tarea de investigar las que podrían ser verdaderas y las más populares.

Muchas personas aseguran que el verdadero origen de las deliciosas chalupas es gracias a los frailes que vivían en el centro de Puebla; estas personas buscaban crear un platillo sencillo de preparar para poderlo comer a cualquier hora del día pero que al mismo tiempo no tuviera un sabor tan simple. Los religiosos probaron con diferentes mezclas de ingredientes hasta que un día obtuvieron la famosa chalupa.

Otras personas afirman que el origen verdadero de este antojo se sitúa en El Barrio del Alto. En este barrio de la ciudad había una joven la cual tenía una tía a la que ayudaba en el trabajo; una vez el patrón de la tía le pidió a la chica que le hiciera un sope pero con una tortilla delgada y suave, la chica probó varias veces con diferentes ingredientes hasta que consiguió hacer una chalupa, claro, sin ella saber que había inventado este antojito. Con el paso del tiempo aquella joven fue dueña de un local en el barrio del Alto el cual llevaba el nombre de La Abuelita y se dice que más adelante consiguió poner un puesto en el Paseo de San Francisco.

Algo que debemos aceptar es que en este rincón de la ciudad y sus alrededores hay una enorme cantidad de locales y vendedores ambulantes que se dedican a despachar chalupas, esto podría ser un indicio de que, muy probablemente, la gente podría estar diciendo la verdad.

Estas son las dos leyendas más famosas acerca de cómo surgieron las chalupas, hasta ahora ninguna ha podido ser comprobada pero lo único que sí podemos asegurar es que no podemos imaginar una Puebla sin este delicioso antojito, y tú ¿cuál crees que sea la verdadera historia?