Kelly Bandala

En aquella época colonial, Puebla estaba llena de importantes personas las cuales tenían demasiadas riquezas y un prestigio que cuidar; una de estas era la familia de apellido Ovando.

Se decía que los Ovando eran personas con mucho dinero y poder, tanto que mandaron a construir su propio puente para cruzar el río San Francisco y poder pasar de su casa (situada en lo que ahora es Analco) al centro de la ciudad. Pero ellos nunca pensaron que el símbolo de su poderío se convertiría en algo más que eso.

Se dice que el señor Ovando tuvo 2 hijos, un hombre valiente y una hermosa niña. La chica, al cumplir los 16 años, se enamoró de un hombre de clase media pues creía que el amor rebasaba las fronteras de las clases sociales.

El señor Ovando se oponía a la relación de su hija pues decía que no quería verla pidiendo limosna en un puente y, aunque esta lo enfrentó, nunca quiso que ella contrajera matrimonio con un hombre de clase inferior. La chica lloró durante días y su dolor hizo que pensara en una solución radical; llegó a la conclusión de que tendría que embarazarse para que su padre, al ver tal deshonra, aceptara que ella se casara con su amado.

La hija Ovando y su futuro esposo decidieron que el día en que el señor Ovando se fuera de viaje, ella debía embarazarse. Llegó el día en que la casa parecía sola y los enamorados comenzaron a quererse justo en la cama donde la doncella dormía pero lo que no notaron fue que el hermano de la niña estaba en el armario.

El joven Ovando, al darse cuenta de lo que estaba por suceder, salió de su escondite apuntando con su pistola y, lleno de rabia, soltó el gatillo; su hermana, al notar esto, se interpuso entre la bala y su amado recibiendo ella el disparo y muriendo al instante.

El hombre con el corazón roto por la muerte de su amada, quiso matar al joven Ovando con una espada que había cerca de él pero este último fue más rápido y alcanzó la espada antes que él y le cortó el cuello.

En la casa Ovando hubo varios días de luto y estos aumentaron cuando se encontró al joven hijo muerto en un callejón; muchos dijeron que los responsables habían sido los familiares del enamorado de la chica.

El padre se hundió en una enorme tristeza la cual acompañó con alcohol. Una noche en que regresaba a su casa se topó con una mujer en el puente que llevaba a su casa; esta mujer le pidió limosna pero el hombre se negó a darle algo y fue entonces cuando la mujer le dijo que era su propia hija la cual había muerto a manos de su propia familia. El hombre asustado preguntó si era un ser maligno y esta le contestó que era el espíritu de su amada hija la que ahora y por la eternidad pediría limosna en el puente.

El señor Ovando trató de escapar pero el río comenzó a crecer de la nada y se lo llevó entre sus aguas; al día siguiente el hombre fue encontrado sin vida.

Cuenta la leyenda que por las noches aquella mujer se aparecía a media noche a pedir limosna y quien le diera un poco podía pasar libremente el puente pero quien no lo hiciera, moría de la misma manera que el señor Ovando.

Actualmente el puente de Ovando es uno de los lugares más emblemáticos y queridos de nuestra ciudad; muchos de los poblanos que viven cerca de este lugar aseguran que la leyenda es totalmente cierta pero algunas otras dicen lo contrario y tú ¿Qué piensas al respecto?