Kelly Bandala

Todo mundo ha transitado por el boulevard 5 de mayo pero lo que muy pocos saben es que en esta parte de la ciudad existió un río llamado San Francisco. El río San Francisco es uno de esos lugares de los que muy pocas personas hablan ya que los ciudadanos que lograron conocer su historia no son muchos.

Es normal asombrarnos al saber que un río atravesaba una gran parte de nuestra ciudad y sobre todo que surja la pregunta “¿Cómo fue que una corriente de agua desapareció sin dejar rastros?”. Nosotros quedamos igual de sorprendidos al conocer este dato de la ciudad, decidimos darnos a la tarea de investigar y a continuación te compartimos todo lo que encontramos.

El río de San Francisco existió hace siglos y gracias a esto es que muy pocas personas lo conocieron; en el año 1531 los franciscanos decidieron construir su primer convento y, a medida que estas construcciones se extendieron y la capital poblana crecía, se decidió construir 2 puentes (el de San Francisco y Bubas) para conectar el centro con las orillas del río.

Los puentes y la estructura de estos parecía funcionar excelentemente pero un tiempo después, en Puebla, hubo una época de lluvias extremas y cada que estas sucedían, el nivel del río incrementaba; esta situación hizo que se mandaran a construir murallones para contener la fuerza del río.

Los años pasaron sin que el río de San Francisco tuviera algún cambio significativo pero con el crecimiento de la capital, este comenzó a saturarse de basura, gracias a esto y a nuevas trombas, el río crecía y en diversas ocasiones causaba inundaciones en los lugares cerca de las orillas.

En el año 1946 el gobierno propuso entubar el río pero no se logró hacer ya que se requería de un gran presupuesto que no se tenía. Después de 17 años se emitió la Ley de Embovedamiento y Urbanización del Río San Francisco y el Arroyo de Xonaca y de esta forma el río quedó bajo toneladas de concreto.

El río San Francisco dejó de existir y, a pesar de que diferentes organizaciones ambientales han intentado rescatarlo, parece que no se volverá a apreciar (por lo menos en mucho tiempo) como tantas personas pudieron hacerlo, de cualquier forma, su historia trascenderá para siempre en nuestra capital.