Kelly Bandala

Aljojuca (como todos los pueblos mágicos de Puebla) tiene diferentes lugares atractivos pero el más hermoso de todos estos es su laguna la cual se encuentra en una formación volcánica.

Lo que hace a la laguna de Aljojuca un lugar único en este pueblo son sus aguas color turquesa las cuales se van degradando a medida que se adentran al centro, alcanzan los 400 metros de profundidad y cuentan con un kilómetro de diámetro.

Este lugareños también cuenta con demasiadas leyendas acerca de ella pero la más conocida es la siguiente.

Antes de que la laguna existiera, cuenta la leyenda que existía una niña que llevaba a sus borregos a pastar cerca de una barranca; un día uno de los borregos desapareció de su vista y, aunque la pequeña lo buscó durante toda la tarde, este nunca apareció.

Llegó la noche y, mientras la niña se disponía a dormir, esta escuchó ruidos fuera de su casa: el borrego había aparecido. La niña revisó a su borrego para asegurarse de que no estuviera lastimado y le sorprendió darse cuenta que su animal tenía el hocico mojado pues no había pozos ni ríos cerca donde el borrego pudiera tomar agua.

Al siguiente día la pastora volvió a llevar a sus animales a comer y sucedió lo mismo del día anterior; el borrego desapareció y en la noche regresó a casa con el hocico mojado. Durante semanas este acontecimiento sucedió frecuentemente, aquella niña se desesperó y decidió ponerle al despistado animal un cascabel para poder seguirlo.

Al siguiente día sucedió lo mismo, el animal se alejó del lugar donde los demás borregos estaban pastando pero esta vez la niña lo siguió gracias a su ingeniosa idea. El borrego bajó la barranca (donde ahora se encuentra la laguna de Aljojuca) y en el centro de esta estaba el charco de donde tomaba agua cada vez que desaparecía; a la niña le sorprendió la existencia de agua en el lugar pues no era tiempo de lluvias y comenzó a excavar para comprobar si podía encontrar más.

Cuando la niña tocó el charco comenzó a salir más y más agua y esta llegó al punto de inundar por completo la barranca. Se dice que la pastora se ahogó en la barranca pero su espíritu se transformó en una sirena gracias al agua encantada de la laguna.