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La leyenda de las brujas de Atlixco

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Kelly Bandala

Cuenta la leyenda que hace muchos años, al llegar la noche, todas las madres cerraban sus puertas y ventanas, rezaban y persignaban a sus hijos, sobre todo las que tenían niños de cinco años o menores; en fin, caían en gran angustia pues se decía que, al caer la noche, se podían observar unas bolas de fuego que rodeaban el cerro de San Miguel las cuales eran brujas que robaban hombres y niños para comérselos.

Desde las ocho de la noche ninguna persona salía de sus casas pues temían toparse con alguna bruja; se decía que estas aterradoras mujeres se quitaban las piernas a un lado del fogón y ahí las dejaban para después ponerse unas de guajolote, se arreglaban un poco el cabello y tomaban sus escobas hechas de ramas viejas para salir volando en la noche hacía el cerro de San Miguel.

Al llegar al cerro, las brujas se topaban con otras y, cuando ya eran demasiadas, se lanzaban al vacío y cuando ya casi llegaban al suelo, se prendían y se convertían en bolas de fuego. Volaban por horas en todo el pueblo buscando con el olfato dulces niños y hombres borrachos o enamorados.

Todos los pobladores de Atlixco se encerraban en sus casas pero sobre todo cuidaban a los niños; las mamás colocaban veladoras a los santos y les hacían oraciones, también sacaban cruces hechas de ocote, estacas y tijeras cruzadas para ponerlas en las puertas pues así se creía que las brujas se alejaban. Si los padres de los niños no hacían todos estos rituales era muy probable que aquellas mujeres entraran a las casas donde no hubiera obstáculos y chuparan la sangre de los inocentes niños.

Tanto fue el temor que las bolas de fuego causaban en la gente que, después de las ocho de la noche, ya nadie subía al cerro. Se dice que, después de algún tiempo, las brujas de Atlixco dejaron de hacer apariciones y se creyó que algunos valientes pobladores consiguieron matarlas.

Al día de hoy, esta leyenda es una de las más contadas en todo Atlixco e incluso muchos afirman que han podido ver aquellas bolas de fuego sobre el cerro de San Miguel.