La crisis humanitaria por el incremento de inmigrantes es todo un reto para la administración de Joe Biden, quien considera que se trata de “un trabajo duro” y asegura haber elegido a la “persona más cualificada para ejecutarlo”: Kamala Harris

En particular, las cifras de menores no acompañados en la frontera han aumentado considerablemente en los últimos meses.

Unos 15,000 jóvenes migrantes no acompañados fueron detenidos en la frontera en enero y febrero. El año pasado fueron 37,000 en todo el año.

Hasta el domingo pasado, el Servicio de Aduanas y Protección de Fronteras de Estados Unidos alojaba a 4.200 niños en centros de detención a lo largo de la frontera y admitía una media de 565 niños al día, la mayoría de entre siete y 13 años. Parte de esta situación es el resultado de las decisiones tomadas por Joe Biden al principio de su presidencia.

 

BBC

El presidente estadounidense encargó este miércoles a su vicepresidenta hacerse cargo de la crisis humanitaria desatada por la llegada de inmigrantes a la frontera sur del país.

Desde la llegada de Biden a la Casa Blanca se ha registrado un incremento notable en la llegada de nuevas personas, particularmente menores no acompañados, que están siendo recluidos en centros de detención para inmigrantes.

El antecesor de Biden, Donald Trump, fue duramente criticado por el trato que su gobierno dio a los menores migrantes que llegaban por la frontera sur, en especial por su política de separarlos de sus padres.

Desde enero, el gobierno de Biden revirtió la política de Trump de devolver en la frontera a los menores no acompañados y, en lugar de ello, ha optado por procesar su ingreso y buscarles un lugar con familias que los patrocinen en el país.

Pero los críticos de Biden dicen que así ha provocado un aumento de la migración ilegal.

En febrero, los funcionarios de aduanas de Estados Unidos detuvieron a más de 100.000 personas a lo largo de la frontera sur, un aumento del 28% con respecto al mes anterior.

 

“Frenar la migración a la frontera sur”

 

Al anunciar el nombramiento de Harris como su zar de inmigración, Biden dijo a los periodistas y funcionarios de la Casa Blanca: “Ella es la persona más calificada para hacerlo, para liderar nuestros esfuerzos con México y el Triángulo Norte [Honduras, Guatemala y El Salvador], y los países que van a necesitar ayuda para frenar el movimiento de tanta gente, frenar la migración a nuestra frontera sur”.

Biden dijo que el trabajo anterior de Harris como fiscal general de California la había preparado para liderar este nuevo esfuerzo, y agregó: “Cuando ella habla, habla por mí”.

En respuesta, Harris dijo: “No hace falta decir que no será un trabajo fácil, pero es un trabajo importante”.

Muchos de los que llegan a la frontera de Estados Unidos vienen huyendo de la pobreza y la violencia en Centroamérica.

En una entrevista con la cadena CBS este miércoles, Harris dijo que era necesario “abordar las causas fundamentales… de lo que está sucediendo en el Triángulo del Norte“.

Indicó que hay que gestionar la ayuda estadounidense de manera que contribuya al desarrollo de esos países para que también sea tratada la causa de por qué la gente está llegando.

 

Una cartera llena de oportunidades políticas y peligros

 

Durante los dos primeros meses del gobierno de Biden, la vicepresidenta Harris tenía el aspecto de una suplente presidencial, acompañaba a su jefe a eventos importantes pero nunca se convertía en el centro de atención por sí misma.

Eso acaba de cambiar.

Al ponerla a cargo de abordar la creciente crisis humanitaria en la frontera entre Estados Unidos y México, Biden le ha dado a Harris una cartera significativa, llena de oportunidades políticas y de peligros.

Su desafío es demostrar que hay una manera de detener la marea de inmigrantes indocumentados que llegan a Estados Unidos desde Centroamérica sin recurrir a lo que los demócratas caracterizan como políticas draconianas de la administración Trump.

Si tiene éxito, Harris desactivará un tema que el Partido Republicano -y Donald Trump, en particular- ha utilizado como un arma política eficaz contra el Partido Demócrata y se ganará la gratitud de influyentes activistas de inmigración.

Si fracasa, las consecuencias políticas subsiguientes podrían descarrilar la presidencia de Biden y eclipsar todos sus logros iniciales.

Biden presumió de que Harris, como ex fiscal general de California, es la persona “más cualificada” para manejar los complejos desafíos políticos, logísticos y diplomáticos que presenta este tema de inmigración.

Harris ahora tiene la oportunidad de probarlo y pulir cualquier credencial presidencial futura en el camino.

Menores en centros de detención

A principios de esta semana, se divulgaron imágenes de un centro de detención en Texas que mostraban a menores agolpados en habitaciones atestadas y separadas por unas cortinas transparentes de plástico.

Dormían sobre delgados colchones en el suelo bajo mantas de aluminio.

Las fotografías procedían de un centro administrado por el gobierno federal en la ciudad de Donna (Texas), en la frontera entre Estados Unidos y México, con capacidad para albergar a 1,000 personas.

Las fotos, que se dice que fueron tomadas el fin de semana pasado, también suscitaron preocupación por las dudas sobre cuánto del distanciamiento social exigido para detener las pandemia de coronavirus se estaba manteniendo en ese centro.

Desde que Biden asumió la presidencia, no se ha permitido que los periodistas ingresen a los centros de detención aunque la Casa Blanca ha dicho que podrán hacerlo.

Este miércoles, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que el gobierno está “comprometido con la transparencia y continuaremos trabajando con las agencias federales para crear vías para el acceso de los medios y hacer visible el interior de estas instalaciones”.

Postura de México ante llegada masiva de inmigrantes: “No somos colonia”

 

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, descartó este martes que México vaya a incrementar el control migratorio sobre su frontera norte a cambio del préstamo de 2.7 millones de dosis de vacunas de AstraZeneca contra el Covid-19 que obtendrá de Estados Unidos.

“No aceptamos nosotros visitas de supervisión. Si no somos colonia, no somos protectorado, México es un país independiente, soberano, libre”, dijo AMLO durante su acostumbrada rueda de prensa matutina.

Ese mismo día, el canciller mexicano, Marcelo Ebrard, y la coordinadora de la Frontera Sur de la Casa Blanca, Roberta Jacobson, encabezaron una reunión en Ciudad de México para conversar sobre el tránsito migratorio desde Centroamérica, en particular de menores de edad no acompañados.

Ambos gobiernos acordaron buscar una “migración ordenada, segura y regular”.

Niños migrantes

Las impactantes primeras imágenes de los centros de detención de menores en EE.UU. durante el gobierno de Biden desatan controversia. Las imágenes muestran a niños acurrucados en el suelo bajo mantas de aluminio en habitaciones improvisadas llenas de gente.

Fueron capturadas en un centro de detención de migrantes en Texas y son las primeras en mostrar las condiciones de este tipo de centros desde que Joe Biden llegó a la presidencia de Estados Unidos.

Divulgadas el pasado lunes por el congresista por Texas Henry Cuellar, las fotos son del interior de un centro de inmigrantes en Donna -en la frontera con México-, que se estima alberga unas 1.000 personas.

Críticos de Biden le responsabilizan por el incremento en la llegada de inmigrantes indocumentados Desde que asumió el cargo en enero, Biden ha eliminado algunas de las restricciones migratorias introducidas por su predecesor, Donald Trump.

a Estados Unidos que se ha producido en las últimas semanas.

En concreto, el gobierno de Biden suprimió la política de devolver a México a los menores no acompañados, cuyos casos ahora son procesados dentro de territorio estadounidense.

Pero durante meses, Trump fue criticado por la severidad con que eran tratados los menores que llegaban a la frontera. Y se formó un gran escándalo por la situación de los que fueron separados de sus familias.

El gobierno de Biden dijo la semana pasada que las condiciones en algunas instalaciones “no eran aceptables”.

El gobierno de Estados Unidos ha dicho que quiere trabajar con México y Guatemala para abordar las causas fundamentales del problema, que incluyen la pobreza y la violencia generalizadas en Centroamérica.

Las imágenes de Donna, supuestamente capturadas el fin de semana, muestran a los menores sentados juntos, lo que genera preocupación por una posible falta de distanciamiento social durante la pandemia de coronavirus.

Cuellar, quien fue electo por el Partido Demócrata, dijo que las personas en el centro de detención están separadas en ocho “cápsulas” de plástico y dormían en el suelo sobre colchones delgados.

Activistas proinmigrantes también han dicho que las personas alojadas en el lugar no han tenido acceso adecuado a jabón o alimentos.

Durante una rueda de prensa el lunes, la secretaria de Prensa de la Casa Blanca, Jen Psaki, dijo que hay una preocupación especial sobre el aumento en la llegada a Estados Unidos de menores no acompañados por adultos.

Psaki dijo que Estados Unidos quería abordar las causas de la migración.

“Los niños que se presentan en nuestra frontera huyendo de la violencia, huyendo de la persecución, huyendo de situaciones terribles, no se trata de una crisis”, dijo.

“Creemos que es nuestra responsabilidad abordar con humanidad esta circunstancia y asegurarnos de que se les ponga en condiciones que sean seguras”, agregó.

Centenares de menores no acompañados han llegado a la frontera sur de Estados Unidos desde que Biden llegó a la Casa Blanca y están siendo llevados a centros de detención.

Desde su toma de posesión, Biden ordenó la reunificación de los menores migrantes con sus familias y detuvo la construcción del muro fronterizo con México.

Durante su mandato, el expresidente Trump fue muy criticado por las condiciones en las que funcionaban los centros de inmigrantes donde albergaban a los menores,

Algunas de estas instalaciones -ahora renovadas- están siendo utilizadas de nuevo.

Pese a las preocupaciones por el coronavirus, funcionarios de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos afirman que esas instalaciones pueden operar al 100% de su capacidad.