🎧 Usa el reproductor para escuchar esta nota
El BID entra en zona de convulsión con un fiel a Trump cerca de la presidencia
Felipe González, Fernando Henrique Cardoso, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, entre otros, creen que “una decisión apresurada podría debilitarlo cuando América Latina más lo necesita”
El País
El aplazamiento de la designación del próximo presidente del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), prevista para el próximo 12 de septiembre, sigue tomando cuerpo.
Tras el movimiento del alto representante europeo para la Política Exterior, Josep Borrell, que a finales de julio envió una carta a todos los países con capital en el banco -entre ellos, muchos del Viejo Continente- para proponer una posposición del proceso hasta después de los comicios presidenciales en Estados Unidos, una acción que fue secundada pocos días después por varios Gobiernos latinoamericanos, entre ellos el de Argentina, Chile y México, este martes se han unido a la moción 22 ex presidentes americanos, europeos y asiáticos.
En una misiva, los jefes de Estado y de Gobierno reunidos bajo el paraguas del Club de Madrid, creen que no se dan las circunstancias para celebrar hoy (ayer) la elección y llaman a posponerla hasta marzo del año que viene, “dándole así a los Estados miembros la oportunidad de tener una discusión profunda sobre el rol del BID, su liderazgo y la respuesta institucional apropiada a la recuperación de la crisis de la covid-19″.
Postergación evitaría que Trump lograse colocar a uno de sus colaboradores
Aunque no lo mencionan explícitamente, la postergación también evitaría que Donald Trump lograse su propósito de hacer presidente a uno de sus más estrechos colaboradores y miembro destacado del ala dura del Partido Republicano con Cuba y Venezuela, Mauricio Claver-Carone, rompiéndose la norma no escrita que dice que la presidencia del organismo debe recaer en un latinoamericano.
De imponerse el demócrata Joe Biden en las elecciones estadounidenses de noviembre -los sondeos le sitúan como claro favorito-, prácticamente nadie duda de que tratará de atemperar los ánimos y renunciará a presentar una candidatura para presidir el BID.
Los 22 presidentes que firman el texto, entre ellos el español Felipe González, el brasileño Fernando Henrique Cardoso y los mexicanos Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón, sugieren el nombramiento de un presidente interino que lleve las riendas del BID hasta la primavera de 2021, como ya ocurre en la Organización Mundial del Comercio (OMC).
“Nos sumamos al llamamiento del vicepresidente y alto representante de la Unión Europea, varios Gobiernos latinoamericanos, expresidentes, ministros de exteriores, diputados y académicos de la región. América Latina está atravesando uno de los capítulos más dramáticos de su historia reciente, dadas las devastadoras consecuencias de la pandemia (…) y el BID es una de las instituciones multilaterales más importantes.
La decisión de quién debe liderar la organización los cinco próximos años es, por tanto, una de las más relevantes para el presente y el futuro de la región”, subrayan los exmandatarios, entre los que se encuentra la también candidata a la jefatura del ente y expresidenta costarricense Laura Chinchilla. “Una decisión apresurada podría acabar por debilitar a la institución justo cuando América Latina y el Caribe más la necesita”.
El BID canaliza unos 12,000 MDD anuales en préstamos para infraestructuras básicas
De celebrarse la elección en la fecha inicialmente fijada (12 de septiembre), Claver-Carone tiene todas las papeletas para hacerse con los mandos del banco después de haber logrado el apoyo inicial de una parte sustancial de los países que forman parte del capital del organismo, entre ellos Brasil y Colombia. Pero con tres de las cinco mayores economías latinoamericanas abogando por la posposición del proceso (México, Argentina y Chile) y la presión europea haciendo su parte, el aplazamiento se antoja más cercano que nunca.
El BID entra en zona de convulsión con un fiel a Trump cerca de la presidencia
El candidato de Estados Unidos, Mauricio Claver-Carone, levanta ampollas en la institución, donde se le ve como ganador tras el apoyo de la mitad de los Gobiernos americanos.
Hay normas no escritas que conviene cumplir si no se quiere convertir la escena internacional en un avispero: la jefatura del Banco Mundial es para un estadounidense; la dirección gerente del Fondo Monetario Internacional, para un europeo; y el mando del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), para un latinoamericano.
Trump rompería una tradición latinoamericana
Pero Donald Trump es un especialista en pisar charcos, y esta vez no será diferente: el presidente de la primera potencia mundial presentará, por primera vez en los 60 años de historia de la institución, a un candidato estadounidense para el BID. Un movimiento que rompe una tradición y un acuerdo tácito en la región y que ha levantado importantes ampollas en amplios sectores de la región.
La expresidenta costarricense Laura Chinchilla partía como clarísima favorita antes de la pandemia: tenía las de ganar en un cuerpo a cuerpo con el argentino Gustavo Béliz, pero la entrada en la carrera -en plena crisis sanitaria, el momento menos esperado- de Mauricio Claver-Carone, de origen cubano, ha dado un giro de 180 grados en el proceso.
A dos meses vista de la elección que sustituirá al ex ministro y diplomático colombiano Luis Alberto Moreno después de 15 años al frente del organismo, todo lo que no sea una victoria suya sería una sorpresa mayúscula.
Para llegar a la presidencia del BID hay que superar dos rondas: se necesita el apoyo de una mayoría de países del continente americano (al menos 15 de los 28) y el de la mayoría a favor del capital de la organización.
Brasil y Colombia apoyan a EE.UU.
En ambos casos, el terreno para que Claver-Carone -que ya fue representante de EE UU ante el Fondo- se convierta en el nuevo jefe del organismo parece expedito. Él mismo ya ha exhibido el apoyo de al menos la mitad de los Gobiernos americanos, entre ellos los de Brasil y Colombia -dos piezas clave en el engranaje regional-, y su país sigue ejerciendo de dueño y señor en el accionariado del Banco (tiene el 30% de los derechos de voto, a años luz del resto de socios).
A estas alturas, las fuentes consultadas sólo ven una mínima opción para evitar la llegada al BID de un personaje tan controvertido como Claver-Carone: forzar un aplazamiento de la votación hasta después de las elecciones presidenciales de noviembre en la primera potencia mundial.
“Eso se puede lograr por consenso o porque cuando se celebre la votación no haya quórum, para lo que se necesitaría que dos grandes países latinoamericanos -por ejemplo, México y Argentina- se abstuvieran y los cuatro grandes países europeos -España, Alemania, Francia e Italia- secundaran la abstención”, desliza el hasta hace unos meses economista jefe del organismo, José Juan Ruiz.
Esa opción, sin embargo, parece lejana. Europa aún no ha movido ficha; el presidente mexicano ha exhibido una llamativa sintonía con Donald Trump en su reciente visita a la Casa Blanca; y Argentina mantendrá la nominación de su candidato, pese a reconocer que no tiene opciones en el cuerpo a cuerpo frente al hombre de Trump en el proceso.
México y Argentina siguen aliados en este escenario
“Nuestra estrategia sigue aliada con la de México, pero sabiendo que este panorama disminuye las posibilidades de Argentina de tener un candidato con peso propio. La propuesta de EE UU tiene hoy un 60% de apoyo, por todos los países con que tiene una alianza”, dice a El País una fuente del Gobierno argentino cercana a las negociaciones por la sucesión en el BID.
La nominación estadounidense cayó por sorpresa en todo el continente americano. Pero en Buenos Aires, el Gobierno de Alberto Fernández la ve en línea con la política exterior de Donald Trump. “Hay una decisión geopolítica de ocupar espacios ante el avance regional de China. El BID es una fuente de financiamiento que puede competir con el dinero chino en América Latina”, remarca la citada fuente, informa Federico Rivas Molina.
La postulación de Claver-Carone recibió las críticas de cinco expresidentes latinoamericanos
El colombiano Juan Manuel Santos, el brasileño Fernando Henrique Cardoso, el chileno Ricardo Lagos, el uruguayo Julio María Sanguinetti y el mexicano Ernesto Zedillo consideran que el movimiento de Washington supone una “nueva agresión del Gobierno de los Estados Unidos al sistema multilateral”.
Los ex mandatarios urgieron a los países miembros del BID a ponerse de acuerdo y buscar una mayoría alternativa, pero por el momento no ha sido posible. Una fuente resalta que México tuvo la oportunidad de presentar un candidato propio y no lo quiso hacer, lo que en la práctica supone un apoyo indirecto a la posición de Estados Unidos. “Pepe Toño González [ex secretario de Hacienda], Alejandro Werner [jefe del FMI para América Latina] y Santiago Levy [número dos del BID entre 2008 y 2018] hubieran sido maravillosas opciones, con todas las credenciales. Pero López Obrador no quiso postular a un mexicano”, lamenta.
Con estas premisas, muchos dan ya la suerte por echada. “La elección de Claver-Carone es un hecho”, sostiene Mauricio Cárdenas, que ocupó varias carteras económicas en los Gobiernos de César Gaviria, Andrés Pastrana y de Santos y que hoy da clase en Columbia. Tras haber recibido ya los apoyos de Colombia y Brasil, dice, “no hay dudas sobre la elección de Claver-Carone”.
Sí las hay, y crecientes, sobre el futuro de su principal valedor, Trump, que le compró su ambición de llegar a la jefatura del BID y que tiene ante sí un horizonte electoral cuanto menos oscuro: prácticamente todos los sondeos apuntan a que perderá










