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Los recortes a las calificaciones de Pemex y del país provocarán que varios fondos de inversión vendan los bonos que poseen de la petrolera, así como un mayor costo de financiamiento para la empresa y para la deuda del gobierno
El Financiero
La baja en las notas crediticias de México y Pemex obligará a administradores de fondos de inversión a modificar sus portafolios, lo que implicarásalidas de capital de los bonos de la petrolera y un mayor costo de financiamiento para la empresa y para la deuda del gobierno. El viernes pasado Moody’s bajó la nota soberana de México y la de Pemex, en línea con los recortes recientes de Fitch Ratings y Standard & Poor’s (S&P), ante el impacto negativo generado por la pandemia de COVID-19 y la caída en los precios del petróleo.
Moody’s recortó la nota soberana en un nivel, a ‘Baa1’, desde ‘A3’, y la calificación crediticia de la petrolera en dos escalones, de ‘Baa3’ a ‘Ba2’, con lo que se ubicó por debajo del grado de inversión. Con esta acción, ahora dos de las tres grandes agencias tienen a Pemex en grado especulativo, y los analistas esperan que varios fondos de inversión vendan los bonos que por ahora poseen de la empresa. Con ello, la firma productiva del Estado enfrentará un escenario adverso, que incluirá acceso más caro para refinanciar su deuda y mayor capital para lograr el cumplimiento de sus metas. Raymundo Tenorio, catedrático del Tec de Monterrey, indicó que la baja en la nota soberana aumenta el costo de acceder a crédito.
“Las calificadoras lo que dicen a los fondos con la pérdida del grado de inversión de Pemex, es que ya dependerá de ellos si les siguen prestando, pero a mayores tasas de interés, y en el caso de México, aunqueel Secretario de Hacienda diga que seguimos con grado de inversión, aumentarán las tasas de interés (por las recientes bajas de calificación)”, dijo. Alonso Cervera, economista en jefe para Latinoamérica de Credit Suisse, indicó que las acciones de las calificadoras obligarán a los inversionistas a modificar sus portafolios. “La noticia de Moody’s obligará a varios inversionistas a vender sus bonos de Pemex en las próximas semanas/ meses”, puntualizó. Ernesto O’Farrill, presidente de Bursamétrica, indicó que pese a que varios fondos ya se deshicieron de los papeles de Pemex, aún habría más salidas.
“Implica que aumenta el costo del dinero en México, para salir a emitir nos va a costar más caro, los inversionistas ya lo descontaban, todo mundo estaba apostándole a lo que decían las agencias sobre si ponían perspectiva estable o negativa y Moody’s puso perspectivas negativas, por lo que sí habría reacción en los mercados por estas perspectivas”, aseveró. Jacobo Rodríguez, director de análisis de BW Capital, señaló que “muchos fondos venderán estos bonos (de Pemex) por mandato, aunque creo que ya estaba descontado, aun así, veremos salida de flujos”. Alberto Ramos, economista en jefe para Goldman Sachs, dijo en entrevista que esta situación ya se veía venir, pues la economía local ha estado endesaceleración desde hace más de un año, además de las equívocas ejecuciones del gobierno actual, las cuales han aumentado la incertidumbre en el clima de negocios.
“La economía no ha registrado crecimiento durante más de un año y ha estado perdiendo resistencia de manera constante debido a las políticas heterodoxas vigentes; la creciente asignación incorrecta de recursos públicos, la creciente incertidumbre en la inversión y el entorno extranjera”, indicó.
BONOS DE PEMEX
Pemex tiene en el mercado poco más de 100 mil millones de dólares en bonos que probablemente serán vendidos. Al perder Pemex el grado de inversión, fuerza a muchos fondos a vender sus bonos por no poder tener bonos así en su portafolio”, indicó Pablo Medina, vicepresidente de la consultora Welligence. “Por política, automáticamente ya se tienen que deshacer de los bonos, esto le cierra el acceso a la adquisición deuda, lo cual limita sus acciones. El Presidente (AMLO) ha dicho que no prevén adquirir nueva deuda, pero la refinanciación de deuda en sí, que es lo que se ha hecho, va a estar muy limitada”, coincidió Adrian Calcaneo, de la consultora IHS Markit.
“Cualquier nuevo esfuerzo de refinanciamiento de Pemex va requerir el pago de un ‘premio’ al inversionista, por el mayor riesgo que está aceptando. Esto significa que Pemex va a ser fundamentalmente más ineficiente. Para producir lo mismo, va a tener mayores exigencias de capital”, dijo Pablo Zárate, managing director de FTI Consulting. La degradación en las calificaciones de México el pasado viernes refleja un mayor riesgo para los los inversionistas la de tenencia de bonos del gobierno y la petrolera. El principal riesgo para la calificación soberana de México en Fitch, en el contexto mundial de choques por coronavirus, caída de precios del petróleo y mayor volatilidad del mercado, sería un crecimiento aún más débil y el potencial deterioro del perfil crediticio de Pemex, advirtió la analista de la agencia, Shelly Shetty.
El principal riesgo para Fitch sobre la calificación soberana de México es un crecimiento aún más débil y el potencial deterioro del perfil crediticio de Pemex, en el contexto mundial de choques por coronavirus, caída de precios del petróleo y mayor volatilidad del mercado, advirtió la calificadora. Un lento crecimiento económico dificulta la posibilidad de consolidar las cuentas fiscales (…) junto con la depreciación de las monedas y un crecimiento más lento, la estabilización de la deuda será aún más difícil y es probable que comercial y regulatorio general que no proporciona los incentivos óptimos ni comodidad para la inversión nacional y aumenten las relaciones deuda /PIB en México y en toda la región”, acotó. Al interior de un análisis titulado Choques por coronavirus y precio de commodities amplifican la presión en los soberanos de América Latina, destacan que “el presupuesto 2020 (para México) apunta a un nivel saludable de superávit primario, pero se basa en supuestos optimistas para la producción del petróleo y el crecimiento económico”. En el análisis liderado por Shelly Shetty, reconocen que la deuda del gobierno ha sido relativamente estable. El riesgo está en el deterioro de las finanzas de Pemex, por quien tendría que responder el gobierno.
VULNERADO POR PRECIO DEL PETRÓLEO
Al interior del análisis precisan que “México ha cubierto su exposición directa al precio del petróleo en 2020, pero los precios persistentemente bajos aumentarán las presiones fiscales a partir de 2021 y Pemex requerirá más apoyo para mantener su programa de inversión planificado”. De hecho recuerdan que los pasivos contingentes de Pemex y la disminución del perfil de producción de petróleo aumentan los riesgos sobre la nota soberana. “La calificación de México fue degradada en junio debido a una combinación de mayores riesgos por el deterioro de Pemex”. En aquel momento recortaron un escalón sobre la nota soberana para dejarla en “BBB/perspectiva estable”, que es dos escalones arriba del grado de inversión. Mientras la de Pemex, tiene notación especulativa desde junio del año pasado, lo que implica que sus emisiones pagan un mayor precio y han perdido el acceso a fondeo más competitivo. Con este análisis, Fitch es la tercera calificadora que emite una observación sobre la nota soberana y de Pemex en el contexto del coronavirus. Standard & Poor’s dijo la semana pasada que el foco de su análisis sobre México estaría dirigido a la reacción que tomarían las autoridades.
En esa agencia, México tiene una calificación que está dos niveles arriba del grado de inversión en “BBB+/perspectiva negativa”. Moody’s señaló la semana pasada que está evaluando el impacto que tendrá la caída del precio internacional del petróleo en la situación financiera de Pemex, antes de tomar una decisión sobre la nota de la paraestatal que está a un paso de perder el grado de inversión. La nota de Pemex en Moody’s se encuentra en “Baa3/ perspectiva negativa” desde el año 2016 y la soberana se encuentra cuatro escalones arriba del grado de inversión, en “A3/perspectiva negativa”.
MENOR CRECIMIENTO PARA LA REGIÓN
A nivel regional precisan quela propagación mundial del coronavirus, la fuerte caída de los precios del petróleo y la mayor volatilidad en las monedas y mercados bursátiles, exacerban los desafíos para los principales soberanos de América Latina. Y advierten que el impacto de este grupo de choques externos se sentirá en la actividad económica regional, en las condiciones fiscales y la posición externa de los países del grupo. En consecuencia anticipan que “se revisará a la baja sustancialmente la expectativa de crecimiento regional que ahora se encuentra entre 1.5 y 2%”, que también reflejará un crecimiento mundial más débil, incluyendo a China y Estados Unidos. Y resaltan que este menor desempeño económico puede limitar la capacidad de reacción de los gobiernos, acotando las posibilidades de otorgar estímulos temporales apropiados en un contexto de condiciones financieras externas más estrictas.






