🎧 Usa el reproductor para escuchar esta nota
Los expertos recomiendan una recuperación en que la economía garantice la conservación del medio ambiente
La Vanguardia
El coronavirus está asestando un duro golpe al actual modelo económico. El Fondo Monetario Internacional (FMI) pronostica una caída del PIB en la zona euro del 10.2% para este año.
España encabeza el retroceso, con un descenso del 12.8%. “El coronavirus ha puesto de manifiesto la vulnerabilidad del sistema”, señaló Aniol Esteban, director de la Fundación Marilles y ex director de Economía Ambiental en la New Economics Foundation, en una conferencia organizada por el Palau Macaya (Fundació La Caixa), la Fundació Fòrum Ambiental y el Club de Roma.
“Nos enfrentamos a una crisis mucho más dura que la anterior por las dificultades que supondrá convivir con el virus”, advirtió en la misma jornada Giorgio Kallis, economista especializado en ecología y profesor Icrea en el Institut de Ciència i Tecnologia Ambientals (Icta). En opinión de Kallis la cuestión ahora es “¿cómo vamos a manejar una economía sin crecimientos?”.
Priorizar la ecología
La respuesta pasa por priorizar la naturaleza, según el estudio The Future Of Nature And Business , presentado esta semana por el Foro Económico Mundial. Las acciones industriales positivas para la naturaleza, es decir, que añaden valor a la naturaleza, suponen una oportunidad de negocio de 10.1 billones de dólares para las empresas (8.84 billones de euros con el cambio actual) y pueden crear 395 millones de empleos de aquí al año 2030, indica WEF en su informe.
Tres son los grandes ámbitos sobre los que actuar. El primero es el de los recursos alimentarios, terrestres y marítimos.
En este campo, el Foro Económico Mundial apuesta por una dieta más diversificada a base de verduras y fruta (en torno al 75% de los alimentos procede de doce especies vegetales y cinco animales); señala la necesidad de invertir en tecnología para avanzar hacia una agricultura de precisión; insta al uso de géneros más renovables y a la reutilización, rehabilitación y el reciclaje de ropa; y afirma que la gestión sostenible del ecosistema ofrece a la industria marítima mundial un modo de aprovechar una oportunidad de 40,000 millones de dólares.
La segunda gran área de acción es infraestructuras y entornos de construcción. La modernización de los sistemas y la instalación de tecnologías más eficientes en los edificios pueden suponer un ahorro de 825.000 millones de dólares de aquí al 2030; invertir en reducción de fugas en los sistemas de agua municipales podría suponer una rentabilidad en cuanto a eficiencia del suministro superior al 20%; por otro lado, con las inversiones adecuadas, el mercado mundial de gestión de residuos podría duplicarse en diez años.
Finalmente, el tercer gran ámbito es el de la energía y prácticas extractivas. Las nuevas tecnologías y el aumento de la mecanización podrían mejorar las ratios de recuperación de materiales hasta en un 50%; se apuesta por la implantación de modelos circulares en el sector de la automoción para el reacondicionamiento y reutilización de piezas; mientras que avanzar en la implantación de fuentes de energía renovables puede suponer una oportunidad económica de 650,000 millones de dólares y rentabilidades superiores al 10%.
Más allá de encaminarnos hacia este capitalismo natural, Kallis advierte de que se acabó el crecimiento económico exponencial y continuo al que estábamos acostumbrados. “Nos llevaba al infinito y la infinidad no es sostenible, ni para el planeta ni para nosotros mismos.
Ampliación del contrato social
El presidente de Agbar, Ángel Simón, abogó por una salida solidaria de la crisis: “Debemos ampliar el alcance del contrato social con la participación de todos para contribuir a una recuperación sostenible, sin dejar a nadie atrás”, dijo el directivo en un el curso de un desayuno de trabajo telemático organizado por la Fundación CEDE, en colaboración con Deloitte.
Según Simón, desde hace unos meses, la humanidad se enfrenta a una crisis sanitaria sin precedentes que exige “establecer un pacto social que garantice una reconstrucción económica sostenible, con el papel esencial de la empresa como parte de la solución, dentro del marco de actuación establecido por la Agenda 2030 de las Naciones Unidas, y ampliar el alcance del contrato social”.
El presidente de Agbar cree que este pacto debe basarse en tres ejes: la solidaridad, el empleo de calidad y la reconstrucción verde y contar con la participación y el compromiso de todos –la ciudadanía, las distintas administraciones públicas, las entidades sociales y las empresas– con el objetivo de contribuir a una recuperación sostenible, sin dejar a nadie atrás.
Durante la sesión virtual, Ángel Simón aseguró que la colaboración público-privada resulta imprescindible como motor de dinamización, permitiendo movilizar recursos financieros y ejecutar las inversiones necesarias para garantizar los niveles de bienestar y poder asegurar las infraestructuras que mejoren la competitividad y la sostenibilidad. “Debemos trabajar entre todos en esta reconstrucción. El sector público no será capaz, en solitario, de hacer efectiva la recuperación y debe contar de forma decidida con el sector privado”, explicó el directivo. Para que esta colaboración sea eficaz, añadió, debe cuidarse un elemento imprescindible: la seguridad jurídica, uno de los activos mejor valorados por los inversores en todo el mundo.
Por otro lado, Simón recalcó que debemos seguir progresando dentro de la institucionalidad que nos brinda Europa. “La Unión Europea establece unos límites de actuación para preservar el Estado de bienestar, a la vez que nos dota de un marco de valores común. La actuación de las instituciones y de las empresas españolas debe situarse dentro del contexto de acciones conjuntas de la Unión Europea”.












