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Karlos Karo
El arribo de Paola Migoya al Partido Verde Ecologista de México (PVEM) obedece más a una suerte de oportunismo, que a una verdadera convicción democrática. Tras fallar estrepitosamente en la búsqueda de la misma candidatura por el partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena), optó por no quedarse fuera de la jugada y salir por la puerta trasera. Fernando Manzanilla Prieto fue el artífice de la paupérrima carrera de Migoya dentro de Morena, misma que, en cuestión de escasas semanas, concluyó debido a que la hoguera de las vanidades entre Manzanilla y Paola terminó por dinamitar esa destructiva complicidad política; todo esto, bajo el silencio de quien fuera su ex coordinador de campaña, Antonio López, un reconocido empresario vende carnes y fiel vasallo de Manzanilla. Pese al mensaje enviado a la candidata del Partido Verde Ecologista, aun siendo morenista, continuó como vocera de Manzanilla y despotricando sus fobias, atacando al gobernador, tildándolo de títere del ex gobernador de Puebla; de la misma forma, lo hizo contra Luis Banck y, curiosamente, en ese mismo tiempo, llegaron correos a diversos medios de comunicación poblanos en los que se remitía una encuesta patito, donde, supuestamente, estuvo sobre las contendientes de Morena, además de un video donde la actual candidata a diputada federal por el Distrito 5, Lizeth Sánchez García, de la coalición Juntos Haremos Historia, refrendó el apoyo y expresó que Migoya Velázquez era la candidata idónea, sin duda, la desesperación de Paola estaba a su más alto nivel. CAMBIÓ DE ESCAMAS POR PLUMAS Una vez que Migoya Velázquez se dio cuenta que el Comité Ejecutivo Nacional de Morena también le dio la espalda por la misma situación, decidió cambiar su piel Morena por plumas de Tucán. Una vez lograda la candidatura a la alcaldía de Puebla por el PVEM, se lanzó a la yugular contra el candidato morenista a la gubernatura de Puebla, Miguel Barbosa, acusándolo por venta de las candidaturas en ese partido. Sin embargo, fiel lector, a la candidata a la alcaldía de Puebla le renunciaron a la primera semana candidatos a regidurías de su planilla, debido a que, sin recato alguno, se dedicó a venderles el puesto; 4 mil pesos el más barato y hasta el último lugar, imagínense en cuánto las regidurías en la primeras posiciones. Por si no fuera poco, la déspota mujer amenazó que, si no pagaban, les iba a quitar el cargo. No cabe duda que la primera que arroja la piedra contra otro candidato y lo tacha en medios nacionales como ratero y corrupto es la que cojea del mismo pie. En varias ocasiones, la ahora ex candidata a regidora de la planilla de Migoya, Rosario Sarmiento trató de acercar a la señora con diversos sectores de la sociedad que tenían la intención de conocerla, sin embargo, como es su costumbre, de forma prepotente, expresó que “cuando hiciera eventos, no hubiese niños, porque ellos no votan”, en alusión a algunas madres de familia que iban acompañadas de sus hijos. Sarmiento, impactada, lo dejó pasar por esa vez, pues creyó que sólo era una racha de estrés, en cambio, Migoya continuó con el maltrato y misoginia contra sus regidores y equipo de trabajo. Paola no los bajaba de mediocres; Rosario, junto con otras candidatas a regidurías de su planilla, optaron por salirse del partido y renunciaron, no sin antes agradecerle el apoyo que le fue brindado por parte de Juan Pablo Kuri, Oscar Espino, Daniela Fierro, Ángeles Sánchez de Cima y Mónica Blanca, representantes del Verde Ecologista. Rosario Sarmiento y Mónica Alejandra Martínez, ex integrantes de la planilla de Migoya Velázquez, optaron por trabajar con el candidato a la alcaldía de Puebla de la coalición Por Puebla al Frente, Eduardo Rivera. Fue así que, en el evento del Día del Medio Ambiente, las agraviadas por la candidata a la alcaldía de Puebla del Partido Verde Ecologista, acompañadas del candidato a la presidencia municipal, Eduardo Rivera, dieron a los medios de comunicación la razón por la cual renunciaron del partido antes mencionado. No cabe duda que Paola Migoya no sólo es prepotente con su gente cuando no la ven las cámaras ni reporteros, también es inexperta en su trabajo y en la política. Con ello, demuestra su ineptitud, pues si no respeta a los integrantes de su planilla, no sabrá gobernar la capital. Paola Migoya, en un destello de lucidez, debería renunciar a la candidatura, ya que, a este ritmo, es muy probable que termine sin integrantes en su planilla de regidores.










