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Kelly Bandala
Tlatlauquitepec es uno de los pueblos mágicos de nuestro estado y se encuentra en la Sierra Norte; este municipio está lleno de paisajes verdes y vistas en las cuales se aprecian los enormes cerros, uno de ellos es el cerro Cabezón.
El Cerro Cabezón es uno de los más importantes de Tlatlauquitepec y gracias a esto, muchos habitantes del pueblo han tratado de explorarlo pero la mayoría de estos han sufrido experiencias no tan agradables. En el pueblo circula una leyenda acerca de este cerro engañoso y a continuación te la contamos.
Se dice que a principios del siglo XX, existían 2 jóvenes, Miguel y Fátima, los cuales eran novios; estos tenían la costumbre de sentarse fuera de la casa de Fátima a platicar y admirar el cerro Cabezón.
Un día aquellos novios tocaron el tema de las exploraciones que hacían muchas personas en el cerro y, sin darle vueltas al asunto, acordaron hacer una investigación en el cerro y comprobar si realmente había cuevas en él.

Era un domingo y, como lo habían planeado, los novios salieron hacia el cerro; cuando llegaron, de inmediato buscaron alguna cueva y la encontraron, sin pensarlo se adentraron en ella para ver lo que había dentro.
Ya adentro, la pareja caminaba con cuidado pues todo estaba demasiado oscuro y algo que les llamó la atención fue que, a media que se acercaban, podían escuchar cada vez más cerca una corriente de agua.

A pesar de escuchar sonidos demasiado potentes, Fátima y Miguel seguían caminando ayudándose de sus lámparas; de pronto todo se tornó más tenso pues ellos sintieron algo extraño, como si estuvieran siendo observados por alguien y en ese momento se quedaron parados por unos segundos pero, cuando decidieron volver a caminar, una risa se pudo escuchar a través de toda la cueva.
La pareja se espantó demasiado y caminaron hacia atrás para tratar de salir del lugar pero Fátima no pudo ver el enorme hoyo que había justo detrás de ella y cayó, al ver esto, Miguel trató de sostenerla pero no pudo.
Aquel hombre enamorado se quedó solo y triste en la cueva de la cual pudo salir hasta después de varias semanas. Cuando los rescatistas y habitantes que habían estado buscando a la pareja vieron a Miguel se quedaron demasiado sorprendidos pues este tenía un aspecto muy desgastado, así pudieron imaginarse todo lo que el pobre hombre había sufrido aquellos días. Después de salir de la cueva, Miguel solo vivió unos pocos días y jamás pudo contar lo que había soportado en la cueva del cerro.

Durante los años siguientes se dijo que muchas personas vieron los espíritus de los novios por los alrededores del cerro Cabezón y que estos prevenian a todo aquel que quisiera entrar a las cuevas del cerro Cabezón.
En Tlatlauquitepec esta leyenda sirve de advertencia a todas aquellas personas que no piensan antes de actuar, en especial a los que se olvidan del peligro que requiere una exploración en el cerro Cabezón, así que si tu eres de este tipo mejor deberías de analizar la situación 2 veces.












