Se desarrolló el Congreso Universitario de Investigación en la Universidad La Salle Puebla

Por Diego Armando Cuautle/@dcuautle

El consumo de tecnología ha generado enormes expectativas, a tal grado que se ha llegado a pensar que entre más tecnología mayor innovación, lo cual no es verdad, aseveró Cristóbal Cobo, Director del Centro de Estudios-Fundación Ceibal durante el Congreso Universitario de Investigación que se desarrolla en la Universidad La Salle Campus Puebla.

En entrevista, luego de dar una charla a alumnos y académicos de dicha institución, comentó que el principal reto al que se enfrenta una comunidad educativa a nivel mundial es lograr un cambio en la manera de pensar de los estudiantes y no solamente un cambio en los dispositivos tecnológicos. “Existe una asimetría en relación al tiempo, entre el crecimiento de la información y el conocimiento y la capacidad humana, lo cual nos lleva a hacer la pregunta ¿Dónde encaja lo humano en esta avalancha digital?”, subrayó.

Explicó que en 10 años en internet todo ha cambiado, ahora las personas hacen uso de aplicaciones como Spotify, Netflix, Youtube, Google Traslate, Instagram, Facebook las cuales se personalizan de acuerdo a las acciones que se realizan ya que lo de hoy es producir datos, subir, editar y compartir.

Agregó que esto genera otro tipo de problemas como la ausencia de autorregulación en niños, jóvenes y adultos, quienes al no tener contacto con su dispositivo móvil comienzan a experimentar sensaciones de ansiedad o aburrimiento inmediato generando en muchos casos dependencia.

En ese sentido indicó que, dicho lo anterior, surge otra pregunta ¿Por qué la tecnología ha sido tan radical pero no ha afectado con la misma intensidad la educación? A lo que explicó que “en la actualidad producimos más información que en cualquier otra época, en cuanto a la evolución de los dispositivos se han diversificado tanto que es difícil seguirles el ritmo”.

Por lo anterior, indicó que es tiempo de la desobediencia tecnológica, de construir, crear, recrear y generar espacios para pensar, no sólo de estar hiperconectados a la tecnología todo el tiempo sino capaces de crear valor, innovar identificar problemas que otros han pasado por alto y proponer posibles soluciones.  

“Es tiempo  de considerar nuevas cualidades críticas que incluyan el dominio de nuevas habilidades así como nuevos lenguajes: la capacidad de crear conocimiento, el sentido de ciudadanía digital, la mentalidad global., la capacidad de aprender de manera flexible, el instinto de autoexploración y la capacidad para el aprendizaje colaborativo, entre otras, finalizó