Elección, en duda

La declaración del virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, en el seno de sus próximos parlamentarios, no debió caer nada bien en el ánimo de la gobernadora electa, Martha Erika Alonso. Sin pudor alguno, AMLO declaró a bocajarro: “Para mí, el gobernador electo de Puebla, es Barbosa”. Esta declaración fue totalmente inesperada, toda vez que, una semana antes, desde el Comité Ejecutivo Nacional de Morena, se había cancelado de manera fulminante la marcha a la que convocaban sus huestes contra el supuesto fraude electoral. El juego de las declaraciones ha puesto a más de una persona en duda. ¿Por qué la virtual subsecretaria de Gobernación y otrora coordinadora de campaña, Tatiana Clouthier, paró en seco la marcha?, se preguntaban los propios morenistas en Puebla. El ánimo decayó ese fin de semana cuando le entregaron a Martha Erika su constancia de mayoría. Sin embargo, antier, las cosas cambiaron. AMLO dejó de lado su discurso de reconciliación, volvió a desconocer a las instituciones electorales y dotó de oxígeno puro a su petulante candidato a la gubernatura. Sin duda, las horas que vienen son cruciales ante una posible elección extraordinaria. Una ley no escrita refiere que, en cuanto el presidente saliente reconoce al entrante deja de ser presidente. Si esto es así, la declaración del virtual presidente electo hará desconocer cualquier tipo de “acuerdo” con el ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle.

Rodrigo Abdalá, el contrapeso

La desaparición de las delegaciones federales para convertirlas de facto en un bono de poder recaído en una persona se hizo realidad con la publicación de quienes serán los coordinadores del gobierno de AMLO en los estados. Rodrigo Abdalá, sobrino del ex gobernador Manuel Bartlett Díaz, será en quien recaiga tal responsabilidad. No es cosa menor, toda vez que el poder de todas las delegaciones federales en una sola persona, otorga un poder inmenso. Imagínese que pudiera concentrar a las delegaciones más bondadosas del Gobierno de la República, tales como: Sedesol, IMSS, Prospera, Sagarpa, Sedatu y otras más. El contrapeso que le haría al próximo gobernador, sin duda, sería frontal. Toda vez que contará con los mismos recursos, léase: humanos, financieros y económicos para catapultar cualquier proyecto en pos de la gubernatura. AMLO comienza su despliegue para hacer estructura propia en las entidades federativas. Quienes pensaban que, por su edad, se iba a dedicar a pastar, se están equivocando rotundamente.

Al tiempo.