BBC / EFE / AFP

 

El vicepresidente de Guinea Ecuatorial, Teodoro Nguema Obiang, ha asegurado este lunes por la tarde a través de la televisión pública TVGE que la explosión de un arsenal en el interior de un cuartel militar en la ciudad de Bata el pasado domingo provocó la muerte a 98 personas.

En una declaración leída ante los medios para actualizar el número de víctimas, el vicepresidente y encargado de la Defensa Nacional y Seguridad del Estado, Teodoro Nguema Obiang Mangue, precisó que, de los 615 heridos, 316 han sido dados de alta y dejó 615 heridas, de las que 316 ya han sido dadas de alta y 299 permanecen ingresadas en tres centros hospitalarios.

Muchos de los fallecidos contabilizados este lunes son cadáveres que aparecieron bajo los escombros de los edificios derrumbados por las detonaciones.

El presidente del país, Teodoro Obiang, atribuyó los hechos a una quema descontrolada próxima al cuartel y al “manejo negligente de dinamita” por parte de los propios militares, comentó mediante un comunicado leído en la televisión pública el domingo. Su hijo y vicepresidente ha pedido este lunes a la población que no atendiera a rumores de ataques y actos hostiles que se estaban extendiendo desde que sucedieron los hechos, reafirmando la versión dada el día anterior por su padre y presidente.

Las cuatro detonaciones principales, a las que siguieron pequeñas explosiones, se produjeron a partir de las 13:30 (hora local) del domingo en el cuartel de Nkuantoma de Bata, la ciudad más poblada del país con unos 300,000 habitantes y capital económica de Guinea Ecuatorial. Numerosos edificios sufrieron daños y todos los que se encontraban cerca del cuartel, especialmente las viviendas de militares y fuerzas especiales, se derrumbaron con “muchos desaparecidos bajo los escombros”, según el Ministerio de Sanidad, que declaró la emergencia sanitaria y pidió a los ciudadanos que acudieran a donar sangre a los distintos hospitales de la ciudad.

El Ministerio de Asuntos Exteriores de Guinea Ecuatorial solicitó a Naciones Unidas asistencia humanitaria de emergencia para dar los primeros auxilios a los heridos. En concreto, reclamó material médico como jeringas, sondas, catéteres, vendas y tubos de oxígeno, material hospitalario como camas, sábanas o máscaras de oxigenación, elementos de cirugía, hospitales ambulatorios prefabricados, alimentos, material de primeros auxilios y personal sanitario de emergencia.

El servicio de Protección Civil, con el apoyo de la empresa privada Martínez Hermanos, órdenes religiosas presentes en el país y organizaciones como Aldeas Infantiles, ha estado prestando desde este lunes asistencia a cientos de personas que han perdido sus casas. “Ha sido algo brutal, nadie estaba preparado para algo así. Hemos visto el caos, policías llorando de la desesperación”, asegura por WhatsApp un residente que pidió no ser identificado. Otra vecina explica que “las imágenes que llegan de los hospitales son tremendas”.

Cientos de personas que se han quedado sin hogar pasaron la jornada del lunes en el paseo Marítimo bajo unas carpas habilitadas para atender a la población. Muchos ciudadanos han empezado a irse de Bata hacia los pueblos del interior por temor a que pueda haber otras explosiones.

Las comunicaciones telefónicas y el servicio de internet se vieron fuertemente alterados el domingo y los militares salieron a las calles para controlar el acceso de los civiles a la zona. Los bomberos llevaron a cabo este lunes el desescombro y la búsqueda de desaparecidos. Según la televisión estatal, tres niños fueron encontrados con vida entre los restos de sus viviendas y trasladados al hospital general de Bata. Pequeñas explosiones se escucharon durante toda la noche en los alrededores de la zona siniestrada.

Por su parte, la ministra de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación española, Arancha González Laya, anunció este lunes el envío de un cargamento de ayuda humanitaria a Guinea Ecuatorial en respuesta a la situación creada por las explosiones mediante un avión que tiene previsto llegar este martes. La titular de Exteriores manifestó a su homólogo ecuatoguineano, Simeón Oyono Esono, el “pesar” del Gobierno español por las víctimas provocadas por “las devastadoras explosiones” registradas en Bata.

Teodoro Nguema Obiang y el primer ministro, Francisco Pascual Obama, se trasladaron el domingo al barrio de Nkuantoma para seguir de cerca los trabajos de desescombro y comprobar la magnitud de los daños.

El principal partido de oposición, Convergencia para la Democracia Social de Guinea Ecuatorial (CPDS) ha denunciado mediante un comunicado la “ausencia” del Gobierno en la gestión de esta crisis, que calificó como “la peor catástrofe humanitaria de la historia del país”. Según este partido, “el hecho de ser los familiares los que acogen a los suyos que han perdido sus casas o han sido evacuados por temor a nuevas explosiones; ver a los heridos ir al hospital por su propio pie, y a otros llegar en taxis y furgonetas, sin ambulancias ni camillas, con heridos y personas sanas mezclados con el escaso personal sanitario sin equipamiento alguno, ya es un indicador suficiente de que Guinea Ecuatorial está en muy malas manos. No hay Gobierno”.

Muchos niños, mujeres, hombres y ancianos huían -a veces ayudados por otras personas o cojeando- de un panorama desolador, envuelto en espesas nubes de humo y polvo después de al menos cuatro explosiones aterradoras.

En un hospital de Bata, muchos heridos, algunos en el suelo y con suero, recibían los primeros auxilios en un ambiente caótico, según imágenes de TVGE.

“La ciudad de Bata fue víctima de un accidente provocado por la negligencia de la unidad encargada de guardar los depósitos de dinamita, explosivos y municiones del campamento militar de Nkoa Ntoma, que se incendiaron a causa de la quema provocada en los campos por los agricultores que finalmente hizo explotar sucesivamente estos depósitos”, detalló Obiang Nguema, quien a sus 78 años es el presidente vivo que más tiempo lleva en el poder.

Según un comunicado del Ministerio de Defensa, “las explosiones (…) de munición de gran calibre” provocaron “ondas expansivas que destruyeron completamente muchas casas aledañas”.

La ciudad de Bata alberga alrededor de 800.000 de los aproximadamente 1.4 millones de habitantes de este pequeño país rico en petróleo y gas, pero donde la mayoría de la población es pobre.

El campamento militar del barrio de Nkoa Ntoma alberga miembros de las fuerzas especiales y de la gendarmería.

Según un tuit del ministerio de Salud, muchos habitantes de los barrios de los alrededores deben estar bajo los escombros de sus casas o edificios. La TVGE mostró imágenes de civiles y bomberos extrayendo niños y adultos de entre pilas de hormigón y chatarra.

El jefe de Estado ordenó una investigación e “hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que apoye a Guinea Ecuatorial en estos momentos todavía más difíciles por la conjunción de la crisis económica debido a la caída de los precios del petróleo y la pandemia de Covid-19”.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) también envió sus “más sinceras condolencias a las familias que se han visto afectadas por el lamentable suceso ocurrido en la ciudad de Bata, incluidos los niños que resultaron heridos o huérfanos”.

Durante horas fue difícil, cuando no imposible, comunicarse por teléfono entre el puerto de Bata y la capital, Malabo, que se ubica en la isla de Bioko.

Imágenes de TVGE mostraron al vicepresidente encargado de Defensa y Seguridad, Teodoro Nguema Obiang Mangue, apodado Teodorin, hijo del presidente y considerado su delfín, recorriendo los escombros junto a un puñado de sus habituales guardaespaldas israelíes.

Guinea Ecuatorial es uno de los países más herméticos del continente africano. Los opositores y organizaciones internacionales acusan al régimen de Teodoro Obiang Nguema de cometer abusos contra los derechos humanos.

Malabo afirma haber frustrado en diciembre de 2017 un intento de golpe de Estado por el que la justicia condenó, el 1 de junio de 2019, a 130 personas a entre 3 y 96 años de cárcel, la mitad en rebeldía.

Las autoridades acusan a un grupo de mercenarios extranjeros de haber querido atacar, el 24 de diciembre de 2017, al jefe de Estado que se encontraba en uno de sus palacios cerca de las fronteras que el país comparte con Gabón y Camerún. El 27, la policía camerunesa detuvo a una treintena de hombres armados en la frontera. Malabo los acusó de ser los líderes de la intentona golpista.