A pesar de que el 8 de marzo del 2021 se vive en plena pandemia de COVID-19, miles de mujeres salieron a manifestarse en calles de la CDMX en contra de los abusos que padecen

Frente a las vallas

Con rostros cubiertos. Cientos de mujeres salieron a tomar las calles pese al llamado de las autoridades a evitar las concentraciones ante la pandemia de Covid-19, mientras la capital se encuentra en semáforo naranja.

Las manifestantes, en su mayoría vestidas de negro y portando paliacates verdes y morados, además de cubrebocas, adaptaron el famoso audio del “fierro viejo” por una alerta feminista: “Seamos mujeres seguras, sin miedo, sin pena, sin culpa, que luchan, para romper con el pacto”.

Expansión Política 

Desde las 12:00 horas, grupos de mujeres comenzaron a llegar al Monumento a la Revolución, donde prepararon las pancartas que alzarían en su recorrido hacia el Zócalo capitalino: “México feminicida”, “Justicia”, “Sin mujeres no hay revolución”, y “Ni una menos”, se leía en los letreros de las manifestantes, entre otras consignas.

La mayoría se presentó con los rostros cubiertos por cubrebocas y algunas lo hicieron con pasamontañas, las mujeres se concentraron para marchar por el Día Internacional de la Mujer en la Ciudad de México.

Así, cientos de mujeres salieron a tomar las calles pese al llamado de las autoridades a evitar las concentraciones ante la pandemia de COVID-19, mientras la capital se encuentra en semáforo naranja.

Las manifestantes, en su mayoría vestidas de negro y portando paliacates verdes y morados, además de cubrebocas, adaptaron el famoso audio del “fierro viejo” por una alerta feminista: “Seamos mujeres seguras, sin miedo, sin pena, sin culpa, que luchan, para romper con el pacto”.

Mientras, otras coreaban los ya conocidos himnos feministas de “Un violador en tu camino”, de Las Tesis, y “Canción sin miedo”, de Vivir Quintana.

Antes de salir de la zona de concentración, algunas arremetieron contra un tapial que protegía el acceso al elevador y entrada del mirador Monumento a la Revolución, el cual fue derribado por manifestantes con martillos y tubos; la escena vislumbraba una jornada de pintas y ataque a las vallas. Mientras, en uno de los extremos de la Plaza de la República, elementos de la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC) resguardaban el perímetro de la concentración.

Después de las 14:00 horas, cada grupo comenzó a marchar sobre Paseo de la Reforma y Avenida Juárez hacia el Zócalo en una ruta rodeada por vallas metálicas de tres metros de altura y mujeres policías equipadas con escudos y extintores.

A la cabeza avanzaron integrantes del conocido Bloque Negro, quienes pintaron mensajes en monumentos como “México feminicida” y “se va a caer”; también se rompieron vidrios en el Hotel Hilton.

A diferencia de otros años, en los que se estableció el orden de los contingentes de cada grupo y por delante se colocó a familiares de víctimas de feminicidio, este año no existió organización sobre el avance del contingente fragmentado.

Las mujeres jóvenes predominaron en esta protesta, donde el principal síntoma de molestia fue ocasionado por las vallas que colocó el gobierno capitalino y el despliegue de policías de la Secretaría de Seguridad Ciudadana.

Tras intentar derribar las vallas en el cruce de Madero y Eje Central, las manifestantes continuaron su camino sobre 5 de Mayo hasta llegar al Zócalo capitalino.

Integrantes del Bloque Negro comenzaron a intentar abrir un espacio el muro de metal instalado por el Gobierno capitalino alrededor de Palacio Nacional, mientras detrás de las vallas elementos de la Secretaría de Ciudadana (SSC) les arrojaron gas de extintor y lo que varias manifestantes afirmaron era gas lacrimógeno.

La voz de la denuncia

En las inmediaciones del Zócalo, los contigentes de mujeres alzaron la voz en contra del presidente Andrés Manuel López Obrador y del candidato de Morena a la gubernatura de Guerrero, Félix Salgado Macedonio.

“Un violador no será gobernador”, “El gobierno de López Obrador es un macho opresor” y “AMLO, entiende, las mujeres no te quieren”, fueron las consignas que lanzaron las mujeres frente a Palacio Nacional, en medio de humo morado y rosa.

Tras algunos enfrentamientos con policías en la zona de vallas y cuando varias de las manifestantes ya comenzaban a retirarse del Zócalo, un grupo colocó una camioneta para que hiciera la función de templete para que víctimas de violencia y sus familiares dieran sus pronunciamientos.

La madre de Karen Joanna Sánchez Gochi, estudiante de la UNAM, pidió que el asesinato de su hija se clasifique como feminicidio.

Acompañando a su hija y con la fotografía del presunto agresor en la mano, la madre de Juliana Allende exigió justicia por la violación de la joven ocurrida en Guerrero durante 2018.

Por su parte Marcela Alemán, quien participó en la toma de las instalaciones de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, afirmó que en lugar de atender la denuncia por el abuso sexual en contra de su hija Lya, la Fiscalia General de la República la persigue a ella por ocupar las oficinas de Gobierno y en la denuncia Rosario Ibarra de Piedra, titular del organismo, se identifica como víctima.

“Ella es la víctima y nosotras que estamos buscando justicia para nuestras hijas, nos quieren tener presas”, reclamó la mujer.