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Estados Unidos condenó los nuevos ataques con cohetes de Hamas perpetrados por grupos terroristas palestinos contra suelo israelí
El gobierno de Joe Biden llamó tanto a Israel como a los palestinos a cesar las muertes de civiles, algo que consideró “profundamente lamentable” después de los ataques aéreos del estado hebreo en respuesta al lanzamiento de cohetes de Gaza.
BBC
Al menos 28 personas, incluyendo varios niños, murieron la noche de este lunes en la Franja de Gaza durante un bombardeo de las fuerzas militares de Israel, según aseguró el ministerio de Sanidad de Gaza, territorio palestino gobernado por el movimiento islámico Hamás.
El ataque aéreo se produjo luego de que desde Gaza se lanzaran cientos de cohetes hacia Jerusalén.
Las tensiones entre israelíes y palestinos se exacerbaron durante los últimos días, llevando a que en Jerusalén se produjera el peor brote de violencia en años.

Hamas había amenazado con atacar Israel luego de que más de 300 palestinos resultaran heridos en enfrentamientos con la policía israelí en Jerusalén.
Los militantes han disparado más de 400 cohetes hacia Israel desde entonces, matando a dos israelíes.
Por su parte, Israel dijo que había matado a al menos 15 militantes de Hamás.
“Hemos comenzado, y repito comenzado, a atacar objetivos militares en Gaza”, dijo el portavoz de las fuerzas israelíes, teniente coronel Jonathan Conricus.
Fuentes de Hamás aseguraron a la BBC que el comandante de Brigadas de Ezzeldin Al-Qassam, Mohammed Abdullah Fayyad, había fallecido en el ataque.
El primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que Hamás había “cruzado una línea roja” y que su gobierno respondería “con gran fuerza”.
El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, dijo que Hamas necesitaba poner fin a los ataques con cohetes “inmediatamente”. “Todas las partes deben reducir la escalada”, agregó.
Tensiones desbordadas
Desde hace días existía el temor de que la violencia se podía desbordar este lunes, cuando estaba prevista la realización de una marcha de un grupo de israelíes de extrema derecha a través del barrio musulmán de la Ciudad Vieja.
La marcha era en conmemoración del llamado día de Jerusalén, cuando Israel celebra la captura de la parte oriental de la ciudad durante la guerra de 1967, lo que permitió a los judíos poder acceder a lugares sagrados como el Muro de los Lamentos, al cual tenían prohibido el acceso desde finales de la década de 1940.
La razón fundamental de la renovada violencia no cambia: es la herida abierta del conflicto no resuelto entre judíos y árabes que ha arruinado y acabado con vidas palestinas e israelíes durante generaciones.

Este último episodio ha ocurrido debido a la tensión en Jerusalén, la ciudad que constituye la parte más aguda del conflicto.
Los lugares sagrados de la Ciudad Vieja son símbolos nacionales y religiosos. Las crisis que los afectan han provocado violencia a menudo.
Los factores desencadenantes de lo que ha sucedido esta vez incluyen el control policial israelí de mano dura sobre los palestinos durante el Ramadán y los controvertidos esfuerzos de los tribunales israelíes para desalojar a palestinos de sus hogares.
Pero otros eventos podrían haber tenido el mismo efecto. Se trataba de una crisis a la espera de explotar, en un conflicto que, una vez más, se ha permitido que se agrave.
Los líderes de ambos bandos se han concentrado en salvaguardar sus propias posiciones.
El mayor desafío, hacer la paz, no se ha abordado con seriedad durante años.
Desde entonces, Israel se anexó esa parte de la ciudad, en una decisión unilateral que no ha sido reconocida por la mayor parte de la comunidad internacional.
Los palestinos, por su parte, reclaman Jerusalén Este como capital de su futuro Estado y consideran que las celebraciones israelitas como una provocación.
Los hechos violentos de este lunes se producen luego de varios días de choques entre la policía israelí y manifestantes palestinos que han estado protestando contra planes del gobierno israelí para desalojar a algunas familias de sus casas en el barrio de Sheij Jarrah, en esa parte de la ciudad.
Este lunes, la Corte Suprema de Israel tenía previsto realizar una audiencia sobre este caso que debió ser suspendida debido a los hechos de violencia.
Choques en la Explanada de las Mezquitas
Los hechos de violencia se iniciaron con choques en la Explanada de las Mezquitas, donde se encuentra la de Al Aqsa, el tercer lugar más sagrado para los musulmanes.
Miles de manifestantes palestinos se habían congregado desde temprano para rechazar la marcha por el día de Jerusalén y terminaron enfrentándose con la policía israelí.
Los enfrentamientos se extendieron por cerca de una hora.
La Media Luna Roja dijo que 305 palestinos resultaron heridos durante los choques y que 228 habían tenido que ser hospitalizados, de los cuales 7 se encontraban en estado crítico.
Del lado israelí, la policía dijo que 21 agentes resultaron heridos, de los cuales tres habían necesitado hospitalización.
Rusia condena los ataques al pueblo israelí
Rusia también condenó “firmemente” los ataques a civiles en el marco de los actuales enfrentamientos entre israelíes y palestinos, al tiempo que llamó a ambos bandos a la moderación.
“Llamamos a las partes a mostrar moderación y no dar pasos que conduzcan a una nueva escalada de tensión”, aseguró Maria Zajarova, portavoz de Exteriores, en un comunicado. El Kremlin describió como “muy tensa” la situación en Jerusalén y en torno a la Franja de Gaza, y condenó con firmeza los ataques a civiles “independientemente de su origen étnico o religioso”.
El grupo terrorista Hamas disparó este martes 130 cohetes contra el área de Tel Aviv, uno de las principales núcleos urbanos de Israel, y el centro del país, que hicieron sonar las sirenas antiaéreas.
El movimiento extremista palestino había amenazado previamente con disparar a esta zona de Israel si atacaba el conocido edificio Hanide de 14 plantas, en la Ciudad de Gaza, que esta tarde fue bombardeado por aviones de combate en un fuerte ataque.
Miembros de Hamas y simpatizantes de la organización terrorista celebraron los ataques en las calles de Gaza, mientras que también se hicieron anuncios sobre ellos desde los altavoces de las mezquitas.
El ataque contra el área de Tel Aviv -a 60 kilómetros de Gaza- se produce después de que Hamas ya lanzara ayer siete cohetes contra Jerusalén, a raíz de las protestas y disturbios entre palestinos y fuerzas israelíes que fueron el detonante de esta escalada, la más agresiva de los últimos años. Hasta ahora se ha saldado con la muerte de 28 palestinos del enclave y dos mujeres en Israel.
Según el Ejército israelí, Hamas y el grupo islamista Yihad Islámica lanzaron en poco más de 24 horas al menos 630 cohetes hacia territorio israelí. De estos, dos centenares fueron interceptados por el sistema antimisiles Cúpula de Hierro, mientras que 150 fueron disparos fallidos que cayeron dentro de la misma Gaza.

Desde ayer, las alarmas no han dejado de sonar en las comunidades israelíes colindantes con la Franja, en máxima alerta. A su vez, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, advirtió este martes de que el Ejército aumentará “la intensidad y cantidad” de bombardeos de represalia contra Gaza.
El Ejército también ha movilizado a miles de reservistas y se prepara para una escalada que podría tener larga duración.
Según medios, hasta ahora, ninguno de los mediadores que suelen comunicarse entre Hamas e Israel ha podido mitigar la situación, y no se ve una salida inminente a este fuerte pico de violencia.
El aeropuerto internacional de Ben Gurión suspendió los vuelos de llegada y salida por el lanzamiento masivo de cohetes desde Gaza hacia el área metropolitana del Tel Aviv y el centro del país, confirmó a la agencia EEFE una portavoz de la autoridad de aeropuertos.












