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El Financiero
El jueves, de manera sorpresiva, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) decidió, por mayoría, aumentar la Tasa de Interés Interbancaria de 4% a 4.25%, contrario a lo esperado por la mayor parte del mercado; el aumento de 25 puntos base ya surte efecto desde el día siguiente, viernes 25 de junio.
Banxico, en su Anuncio de Política Monetaria, aseguró que “la recuperación de la actividad económica global mostró un repunte durante el segundo trimestre del año, con heterogeneidad entre países por la disponibilidad de vacunas y los estímulos al gasto”.
Especialistas habían señalado que la Tasa de Interés se mantendría en 4%, pero Banxico sorprendió con el anuncio de ese día.
El titular de Banxico, Alejandro Díaz de León, quien dejará el cargo el próximo 31 de diciembre, mencionó que, por mayoría, se decidió incrementar la Tasa de Interés Interbancaria; dos miembros de la Junta de Gobierno votaron por mantenerla en 4%, sin cambios y reconocieron que la cadena de suministro se ha visto afectada por la pandemia. Las expectativas de inflación han vuelto a subir.
El Banco Central tiene como mandato único la estabilidad de precios y cuenta con un rango objetivo de una inflación de 3 por ciento +/- un punto porcentual.

La inflación llegó a 6 % en los últimos días
La inflación, que el Banxico tiene como mandato mantenerla baja y estable, se ubicó en 6.02 por ciento en la primera quincena de junio, esta cifra es la más alta desde la segunda quincena de abril de este año.
La variación estuvo impulsada por los precios en los servicios debido a la reapertura paulatina de la economía.
El Banco Central, en su comunicado de política monetaria, reforzó su postura a fin de evitar afectaciones en las expectativas de inflación.
“La junta tomará las acciones necesarias con base en la información adicional, a fin de que la tasa de referencia sea congruente con la convergencia ordenada y sostenida de la inflación general a la meta de 3 por ciento en el plazo en el que opera la política monetaria”, apuntó.
La última encuesta de expectativas publicada por Citibanamex prevé que al cierre del presente año la tasa de referencia se ubique en 4 por ciento, otras instituciones financieras como Barclays, Banorte y Santander proyectaron un incremento que podría darse, posiblemente, en septiembre.
En ese sentido, ninguno de los 29 analistas esperaba este ajuste.
A finales de año, Alejandro Díaz de León dejará su puesto y le reemplazará, previa aprobación del Senado, el actual secretario de Hacienda, Arturo Herrera.
Algunos analistas han señalado preocupaciones de que el Banco Central, a raíz del cambio en su titular y con una mayoría de miembros en la Junta de Gobierno nominados por el presidente López Obrador, comience a mirar más el crecimiento económico como factor para sus decisiones de política monetaria, pese a que el PIB no es parte de su mandato.
En el anuncio de este jueves, el Banxico parece ‘zanjar’ estas dudas.
En una operación normal de la economía, cuando la inflación está fuera del rango objetivo, se espera que el Banco Central suba la tasa de interés, de tal forma que tenga un impacto en el consumo y por ende en los precios.
Sin embargo, un alza en la tasa de interés puede conllevar un golpe al crecimiento económico.

¿Presiones inflacionarias?
En los últimos meses los niveles de inflación se han colocado fuera del rango objetivo fijado por el Banco Central.
En la reunión de política monetaria de mayo, los miembros de la Junta de Gobierno consideraron que las expectativas de inflación para 2021 van al alza. “Se prevé un aumento de la inflación general en los próximos meses. Esta resentirá transitoriamente los efectos aritméticos asociados a la reducción en los precios de los energéticos del año pasado”, coincidieron.
Además, identificaron como riesgo para los mercados financieros posibles sorpresas inflacionarias.
Previamente, en abril, el subgobernador del Banco Central, Gerardo Esquivel, aseguró que este índice “no está fuera de control ni se mantendrá en niveles elevados por un tiempo prolongado”, y subrayó que se espera que en julio vuelva a estar dentro del rango del Banxico.
En tanto, el último Informe Trimestral correspondiente a los meses de enero y marzo, el Banco Central enfatizó que, pese a las presiones inflacionarias recientes, el nivel general de precios convergerá hacia la meta del 3 por ciento hacia el segundo trimestre del año entrante.
‘Ola’ de optimismo económico
A medida que se dio a conocer el dato de actividad económica en México durante el primer trimestre, Banxico se unió a esta ronda de pronósticos para el comportamiento de la economía.
En ese sentido, planteó sus previsiones para el Producto Interno Bruto (PIB) del país en tres escenarios.
En el panorama central se prevé que la economía nacional avance 6 por ciento en 2021. En el escenario más optimista, el alza podría ser de 7 por ciento, mientras que en el extremo pesimista, el rebote sería solo de 5 por ciento.
Banxico mencionó que todavía existen retos y factores de riesgo para la economía mexicana, como la inflación.
“Si bien se prevé que los choques que han incidido sobre la inflación son de carácter transitorio, por su diversidad, magnitud y el extendido horizonte en el que han venido afectando a la inflación, pueden implicar un riesgo para el proceso de formación de precios”.
Para finalizar, Banxico dijo que es importante fortalecer los fundamentos macroeconómicos, además de salvaguardar el ámbito institucional.
“Es necesario salvaguardar el ámbito institucional, fortalecer los fundamentos macroeconómicos y adoptar las acciones necesarias en los ámbitos monetario y fiscal, para propiciar un mejor ajuste de los mercados financieros nacionales y de la economía en su conjunto”.
Peso se apreció con fuerza tras anuncio de Banxico
El mismo jueves, el tipo de cambio terminó las operaciones en el nivel de 19.8090 unidades contra 20.2020 unidades del cierre del miércoles, con datos del Banxico. El movimiento en el cruce significó una recuperación de 39.30 centavos o 1.95%, con datos oficiales.
El peso mexicano registró una fuerte apreciación contra el dólar este martes, después del anuncio de política del Banco de México (Banxico). La divisa local, que inició la sesión en terreno positivo, amplió el avance cerca del cierre.
El tipo de cambio terminó las operaciones en el nivel de 19.80 unidades contra 20.2020 unidades del cierre del miércoles, con datos del Banxico. El movimiento en el cruce significó una recuperación de 39.30 centavos o 1.95 por ciento.
Cuando se acercaba el anuncio, el cruce rompió por debajo el nivel clave de 20 unidades por dólar.
La decisión del banco central local rompió con las expectativas del mercado y respondió a elevadas cifras recientes de inflación. El jueves se conoció que los precios al consumidor en la primera quincena de junio avanzaron 6.2% anual.
Con un máximo de 20.2170 unidades, la paridad tocó un mínimo de 19.7150 unidades. “El peso se apreció tras la decisión del Banxico de subir su tasa, una medida sorpresiva”, dijo Gabriela Siller, la jefa de Análisis de Banco Base.
El movimiento positivo del peso por la mañana fue influenciado por el debilitamiento del dólar de forma generalizada. Al cierre, el Índice Dólar (DXY), que mide a esa divisa contra otras referencias seguía estable en 91.80 puntos.
En cuatro días de avances consecutivos, debido al debilitamiento del dólar, y ahora por la decisión sorpresa del Banxico, desde un cierre de 20.6280 unidades el viernes, el peso ha recuperado 81.90 centavos o de 3.97 por ciento.
¿Qué significa que suba o baje la TII?
Ese día, el Banco de México dio una sorpresa con su decisión en la TII, porque diversos analistas económicos aseguraban que se mantendrían en 4%, pero el organismo autónomo decidió subirla.
Cuando la tasa de interés es baja, se estimula el consumo, pues las personas pueden gastar más; también los créditos y financiamientos son más bajos. Por ende, se prevé más préstamos crediticios por parte de las instituciones bancarias.
Pero cuando sube, el dinero “es un poco más caro“, por lo tanto, hay menos interés de la población en pedir un préstamo a un banco; sin embargo, se fomenta el ahorro; además, ayuda a que la inflación no avance.
La decisión de subir o bajar la tasa de interés depende del ciclo económico de un país, así como de diversos factores del entorno macroeconómico, como la inflación.








