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Un crimen sin resolver, un periodista amarillista y una trama de corrupción compleja y cruel en el norte más salvaje de Brasil. La serie de 8 capítulos se encuentra disponible en Netflix
Infobae
“ Quién la vea pensará ´¿eso es Brasil también?” dice el actor paulista Adriano Garib, uno de los protagonistas de Pacto de sangre, la serie originalmente estrenada en el gigante país vecino, en agosto de 2018, por la señal Space y disponible desde fines del año pasado en Netflix para América latina. Codirigida por el director uruguayo Israel Adrián Caetano y el brasileño Tomás Portella, representa una cruda pintura del Brasil profundo -la mayor parte de la acción transcurre en Belem do Pará, bien al Norte, en la puerta de ingreso al río Amazonas- y de cómo conviven narcotráfico, tráfico de personas, fuerzas del orden y periodismo sensacionalista en un sistema (casi) naturalmente corrupto. En las circunstancias sociopolíticas que atraviesa Brasil en estos momentos, inquieta por la sensación de contemporaneidad latente en cada minuto de sus ocho capítulos. Dice el showrunner (también uruguayo) de la serie, Lucas Vivo García Lagos, que la idea inicial era “contar la historia de dos detectives tratando de resolver un caso de una chica desaparecida, pero en la selva.
Quería ver a dos tipos de traje en ese marco, en ese clima, en la ciudad de Belén”. Una pesadilla posterior que él mismo tuvo derivó el eje del relato: “Estaba hundiéndome en el barro de la selva y tenía cadáveres que se estaban cayendo para abajo conmigo. Con eso me desperté. A partir de ahí, con esa idea, se me ocurrió la premisa: un periodista que fabricaba noticias para aumentar su rating”. El cuadro de situación decantó en una primera y única opción para dirigir la serie, según revela este joven productor parte de una familia de empresarios de medios en Argentina y Uruguay. El elegido fue, quién si no, Israel Adrián Caetano. Casualmente otro uruguayo argentinizado, a esta altura reconocido como un especialista en plasmar violencia, marginalidad, corrupción y (cierto) espíritu de redención en sus personajes. Caetano cuenta que disfrutó mucho de tener “por primera vez, una locación infinita”.
No falta a la verdad: Belem es un destino exótico aún para los propios brasileños de los grandes centros urbanos, pero tiene ciertas características que la presentan como el escenario ideal para una trama de este tipo. La capital del estado de Pará está poblada entre el cemento y el manglar por dos millones de habitantes, constituída en la puerta de entrada a uno de los ríos más grandes y fascinantes del mundo, con pasado y presente de ciudad-vigía -desde los tiempos de colonia portuguesa. Allí transcurre gran parte de la abundante acción que propone Pacto de sangre. Sobre la contradictoria figura de Silas Campello, ambicioso y carismático reportero de televisión que se hace famoso por registrar un tiroteo entre narcotraficantes.








