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Humo blanco
Por fin, ayer salió humo blanco del Congreso del Estado
Quizá a destiempo, por un periodo breve, pero altamente significativo, y sin duda en circunstancias absolutamente imprevistas, finalmente los designios del destino le dieron a Guillermo Pacheco Pulido la oportunidad que durante su larga carrera política siempre aspiró: ser gobernador de Puebla. Y al fin político de la vieja estirpe, al rendir protesta a su cargo hizo ayer un reiterado llamado a la unidad de los poblanos ante la amenaza, dijo, en tono figurativo, “de que se incendien los pastos secos por el exceso de problemas que actualmente existen en el país”. Pacheco Pulido estará en funciones hasta 10 días después de que sea electo el gobernador definitivo, lo cual podría ocurrir el 2 de junio en la jornada electoral extraordinaria que organizará el Instituto Electoral del Estado (IEE), tras el deceso de Martha Erika Alonso en un accidente aéreo ocurrido el pasado 24 de diciembre. El abogado de 86 años fue el único que con el perfil pudo acreditar los requisitos legales, por lo que en sesión previa fueron eliminados los otros dos contendientes que los propios legisladores habían propuesto: Jesús Rodríguez Almeida, hasta ayer secretario general de Gobierno y el diputado local con licencia, Gerardo Islas Maldonado.
Previamente, habían sido eliminados otros 59 aspirantes que por voluntad propia o a solicitud de diversas organizaciones habían manifestado interés por el interinato. Finalmente, en sesión ordinaria celebrada por la tarde, 40 diputados locales votaron a favor del ex presidente del Tribunal Superior de Justicia para ocupar la gubernatura provisional. Guillermo Pacheco Pulido tiene una amplia y reconocida trayectoria en el ámbito político y en el servicio público: fue dirigente de la Confederación Nacional de Organizaciones Populares (CNOP) en el estado; diputado local, dos veces diputado federal y presidente estatal del Partido Revolucionario Institucional, además de presidente municipal de Puebla de 1987 a 1990 y presidente del Tribunal Superior de Justicia del Estado de Puebla en dos sexenios, siendo impulsor de las instalaciones que hoy se conocen como Ciudad Judicial. Egresado de la BUAP, también ha sido académico de esa institución y de la Escuela Libre de Derecho y es autor de innumerables textos sobre temas jurídicos, entre los que destaca su más reciente obra, titulada Prontuario del Sistema Nacional Anticorrupción. Aunque nunca lo expresó tácitamente, su deseo de ocupar la gubernatura de Puebla era bien conocido, pero circunstancias diversas lo impidieron, si bien fue nominado varias veces como precandidato, las más significativas las que se resolvieron finalmente a favor de Mariano Piña Olaya y Manuel Bartlett Díaz, en 1987 y 1992, respectivamente. Lo anterior se corroboró ayer mismo a su llegada al Congreso del Estado, al escucharse de un anónimo entre los barullos del gentío: “Se cumplió su sueño, Don Guillermo”.
Llamó la atención, además de su exhorto a una franca solidaridad social para que unidos los poblanos seamos “más fuertes, dignos y libres”, su referencia a la necesidad de brindar mayores apoyos y recursos a las instituciones encargadas de la procuración de justicia, como la Fiscalía General del Estado y el Tribunal Superior de Justicia, ante los retos que plantea la inseguridad y la impunidad que afectan la vida de los poblanos. Con esas expresiones, Pacheco Pulido delineó su tarea en la etapa relevante que formalmente ayer inició, como factor de cohesión social y estabilidad política, esto es, gobernabilidad y seguridad como prioridades durante la inédita transición.










