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Ayer, en la ciudad de Andorra, un microestado enclavado en la cordillera de los Pirineos entre España y Francia, se llevó a cabo la XXVII Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado y de Gobierno.

La cita de mandatarios, que ya fue precedida por la de cancilleres y coordinadores nacionales, fue en un hotel de Soldeu, un pueblo famoso por sus pistas de esquí y snowboard, aunque la mayoría de presidentes intervino de forma virtual.

 

INNOVACIÓN Y PANDEMIA

Esta cumbre estaba prevista para noviembre de 2020, sin embargo, fue retrasada debido a la pandemia de la Covid-19 que azotó a todo el mundo.

En principio, el lema principal era ‘Innovación para desarrollo sostenible – Objetivo 2030’, pero dadas las circunstancias actuales, a ello se le agregó ‘Iberoamérica frente al reto del coronavirus’.

Tras un encuentro la mañana de este lunes entre el jefe del Gobierno del Principado de Andorra, Xavier Espot Zamora, y la titular de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB), Rebeca Grynspan, ambos coincidieron al señalar que la cumbre tiene una dimensión transversal, al referirse a la innovación, y tres vinculadas a la sostenibilidad: medioambiental, económica y social. Sin embargo, la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 ha añadido, según explicaron, un nuevo eje en el lema, que es el sanitario.

La región conocida como Iberoamérica, que en la cumbre aglutina a España, Andorra y Portugal, en Europa, y a 19 países de Latinoamérica y el Caribe, ha sido duramente golpeada por la pandemia del coronavirus.

Sólo Brasil acumula más de 14 millones de contagiados y más de 370 mil fallecidos por el Covid-19. En España, son cerca de 3.5 millones de infectados y más de 77 mil decesos. Mientras, en Argentina, se han contabilizado alrededor de 2.7 millones de casos positivos y casi 60 mil muertes.

De hecho, horas antes del encuentro, el Gobierno de Andorra confirmó 10 casos positivos entre el personal del hotel del pueblo de Soldeu, que ya han sido puestos en cuarentena mientras las autoridades hacen un seguimiento de sus contactos.

Además, se están realizando pruebas de antígenos a todas aquellas personas que accedan al perímetro en el que se celebrará la cumbre.

“En esta cumbre abordamos, con todos los actores y todos los países, el reto de la recuperación post Covid-19 en nuestra región”, dijo Grynspan en un mensaje publicado el pasado 9 de abril.

Además, añadió que se analizaron “soluciones compartidas” ante los impactos de la pandemia en Iberoamérica, priorizando “la salud pública” y “el acceso equitativo a las vacunas”.

Además, mencionó, se enfocarán en la solicitud de ayuda financiera “más flexible y rápida” para los países de la región, que atraviesan difíciles momentos en materia económica. Sólo en América Latina y el Caribe el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo cerca del 8 por ciento en 2020, según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

“Si en 2020 nos unió el problema, en 2021 nos debe unir la solución. Estamos obligados a aprender para resurgir más fuertes, más responsables, más solidarios y más respetuosos con nosotros mismos, con nuestros conciudadanos y con nuestro entorno vital”, afirmó la titular de la SEGIB en su discurso ante la reunión de cancilleres de la Cumbre Iberoamericana, celebrada la semana pasada.

 

Ausencias destacadas

 

Debido a la pandemia, la mayoría de los de jefes de Estado y de Gobierno que participaron en esta XXVII Cumbre Iberoamericana lo hicieron a través de videoconferencia. Según las autoridades de Andorra, 19 líderes de alto nivel asistieron de manera presencial y telemática.

Presencialmente estuvieron, además de Espot, los mandatarios de Guatemala, Alejandro Giammattei, y República Dominicana, Luis Abinader, por ser sus países la sede de la anterior cumbre y de la próxima, respectivamente.

También el presidente de Portugal, Marcelo Rebelo de Sousa; así como el Presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez, y el rey Felipe VI.

Desde Latinoamérica no confirmaron su asistencia a esta cumbre, ni siquiera de manera virtual, los mandatarios de Brasil, Jair Bolsonaro; México, Andrés Manuel López Obrador y Paraguay, Mario Abdo Benítez.

Maduro rechazó participar después de haber confirmado su presencia

 

Nicolás Maduro ha vuelto a jugar con todos. Después de confirmar durante varios días su presencia por vía telemática en la cumbre iberoamericana, que tiene lugar en Andorra, y convertirse así en uno de sus grandes protagonistas por el rechazo que otros líderes habían expresado sobre su participación, el presidente de Venezuela ha anunciado, al menos de momento, que no hablará él sino Delcy Rodríguez, su vicepresidenta.

Maduro lleva años jugando a este juego de despiste, y en la cumbre de 2016 en Cartagena de Indias ya dio un plantón y canceló en el último momento su presencia cuando también se había convertido indirectamente en el gran protagonista.

Como presidente, Maduro nunca ha participado en estas reuniones, las únicas en las que están todos los países. En el último momento están descartaron su participación otros líderes, como el mexicano Andrés Manuel López Obrador, o el nicaragüense Daniel Ortega. Tampoco estuvieron, como ya habían anunciado, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, ni los de Paraguay o El Salvador.

Maduro se pierde así un escaparate ideal para reivindicar su legitimidad como presidente, aunque en realidad ya ha logrado el efecto porque estaba invitado a la cumbre, lo que implica que se reconocía su autoridad para estar ahí frente a Juan Guaidó, al que varias delegaciones consideran el presidente legítimo de Venezuela y que, sin embargo, no ha fue invitado a la reunión.

La cita, la vigesimoséptima, es muy atípica, porque la gran mayoría de los mandatarios intervinieron de forma telemática. El encuentro, al margen de esta tensión con Maduro, que era la principal polémica antes de comenzar, estuvo centrado en las dramáticas consecuencias sanitarias y económicas de la covid especialmente en Latinoamérica, una de las zonas del mundo, con Europa, más afectadas.

El gran debate y la gran queja entre los presidentes latinoamericanos es que no les llegan las vacunas y no funciona el sistema Covax, organizado por la ONU en teoría para distribuir vacunas entre los países más pobres. En este contexto, Pedro Sánchez, el presidente español, que sí está en Andorra con el Rey, el presidente de Portugal y los de Guatemala y República Dominicana, tenían previsto la tarde de ayer anunciar un sistema para compartir las vacunas que llegan a España con los países latinoamericanos más necesitados pero siempre garantizando que ese reparto no perjudicará el objetivo de tener al 70% de la población de España vacunada a finales de verano, que se mantiene intacto.

En Latinoamérica, la crisis de la covid ha provocado una caída del PIB del 8%, una bajada de las exportaciones del 13%, la muerte de 2,7 millones de pequeñas empresas y la creación de 78 millones de pobres nuevos. Se habla de un retroceso de 30 años.

Las diferencias de vacunación en la región son enormes. Mientras Chile está a unas 10 semanas de vacunar a toda su población, en Venezuela al ritmo actual tardarían varios años. Por eso, la cumbre tiene intenciones de promover el mecanismo Covax, impulsado por la ONU para garantizar un reparto equitativo de las vacunas, y otras soluciones para que lleguen a los países más pobres, aunque varios países señalan que ese sistema es un fracaso.

En la cumbre, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, ha reivindicado el mecanismo Covax y ha señalado que hay que frenar “el peligroso nacionalismos de vacunas” que hace que en algunos países ricos se esté hablando ya de cubrir a toda la población cuando en los más pobres ni siquiera ha empezado.

La secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, que está acabando su mandato, ha pedido a todos los líderes que actúen ya para evitar que el continente vuelva a perder el tren de la recuperación. “Está en nuestras manos evitar la sombra de otra década perdida”, ha señalado.

También se aprobará en la cumbre la creación de un observatorio epidemiológico iberoamericano y se aprobará una carta promovida por Argentina y España para que el FMI establezca un nuevo mecanismo de financiación de hasta 100.000 millones de dólares para los países de renta media, como los latinoamericanos, que se han visto especialmente afectados por la pandemia y no tienen un mecanismo como el fondo europeo de recuperación al que acudir. El Gobierno español está negociando este fondo en todos los foros y está convencido de que el FMI lo aprobará en breve.

 

30 años desde la primera cumbre

 

La primera Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno se celebró en 1991, es decir, hace 30 años, en la cual, según su página web, se “consagró en su Declaración final el reconocimiento de un espacio común iberoamericano de concertación política y de cooperación”.

Hasta 2014 las citas fueron anuales y desde entonces pasaron a ser bianuales; sin embargo, después de esta de Andorra, la siguiente se mantiene en pie en República Dominicana para 2022.

En declaraciones previas, el jefe del Gobierno del Principado de Andorra, Xavier Espot Zamora y la secretaria general iberoamericana, Rebeca Grynspan, declararon que se trata de una Cumbre Iberoamericana con una dimensión transversal (innovación) y otras tres vinculadas a la sostenibilidad (la medioambiental, la económica y la social). Además, la pandemia del coronavirus SARS-CoV-2 ha añadido un nuevo eje en el lema, el sanitario.