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Luego de dos horas, pobladores enfurecidos lograron entrar a la comandancia municipal para sacar a los detenidos, rociarlos con gasolina y prenderles fuego
Ignacio Badillo
La tarde de este miércoles, pobladores enardecidos de la comunidad de San Vicente Boquerón, perteneciente al municipio de Acatlán de Osorio, luego de dos horas de forcejeo con las autoridades de dicho municipio, lograron entrar a la comandancia municipal para sacar a Alberto “N.” y Ricardo “N.”, de 53 y 21 años, respectivamente, quienes eran acusados de sustraer a menores de edad, para amarrarlos y prenderles fuego a las puertas de la comandancia.

Los hechos comenzaron al mediodía, cuando un grupo de pobladores acusaron a los hoy occisos de intentar robarse a un menor de edad, por lo que fueron detenidos y amarrados; sin embargo, al lugar arribaron elementos de la Policía Municipal, quienes los rescataron y trasladaron a la comandancia municipal para enfrentar los procesos de ley. Pero, los pobladores, no conformes con su detención, convocaron a más personas para ayudarlos a hacer justicia por mano propia, logrado reunir a poco más de 150 personas, quienes se plantaron a las afueras de la institución para exigir a las autoridades les entregaran a los delincuentes para quemarlos vivos.

Sin embargo, ante la negativa por parte de los elementos de seguridad, las personas forzaron las cerraduras y los candados hasta lograr entrar al lugar y sustraer a los dos sujetos, que eran tío y sobrino. Luego de sacarlos por la fuerza, los presuntos secuestradores fueron amarrados de los pies y golpeados hasta casi dejarlos inconscientes, luego de ello, los rociaron con gasolina y les prendieron fuego, tal y como se logró observar en los diversos vídeos que se subieron a las Redes Sociales. Fue alrededor de las 16:30 de la tarde, cuando algunas autoridades se percataron que las víctimas ya no tenían signos vitales y fueron declarados muertos a causa de las lesiones provocadas por el fuego. A pesar de que al lugar arribó el delegado de Gobierno, Rufino Hernández, éste no pudo hacer mucho, ya que los mismos pobladores no les permitieron realizar ningún tipo de acción de rescate.
En Redes Sociales circularon diferentes fotografías y videos explícitos en los que se observan a los dos sujetos en el suelo y tratando de moverse mientras algunos pobladores les rocían más gasolina sobre el cuerpo para consumar el homicidio de estos dos presuntos criminales. De manera extraoficial, se sabe que al lugar llegaron familiares de las víctimas, quienes aseguraron que Alberto y Ricardo no eran delincuentes, sino campesinos de la comunidad de Tianguistengo, perteneciente al mismo municipio; versión de inocencia que fue confirmada por la Fiscalía, a través de un comunicado.

“AUTORIDADES MUNICIPALES NO AVISARON A TIEMPO PARA ACTIVAR PROTOCOLO”: SSP
Por su parte, a través de un comunicado, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) informó que las autoridades de Acatlán de Osorio no informaron en tiempo y forma a las autoridades estatales acerca del intento de linchamiento al mediodía, hecho por el que no pudieron llegar a tiempo para llevar a cabo un acuerdo a través de la paz y el diálogo. “Con relación a los hechos ocurridos en Acatlán de Osorio, se investigarán los horarios de los hechos, ya que la autoridad municipal no informó en tiempo para activar el protocolo”, escribió la Secretaría en su cuenta de Twitter.
LINCHAMIENTOS, UNA “TENDENCIA” A LO LARGO DE 2018 EN PUEBLA
Al cabo de 8 meses correspondientes al año en curso, se han reportado diversos casos de linchamiento en el Estado de Puebla, en los que se observa como una constante que los pobladores de diferentes comunidades hagan justicia por propia mano y decidan acabar con la vida de quienes consideren como un peligro para la tranquilidad de sus vecinos. A lo largo de este 2018, municipios como Libres, Orienta, Tlacotepec de Benito Juárez, Yehualtepec, Juan C. Bonilla, San Martín Texmelucan, Acatlán de Osorio, entre muchos otros, han reportado casos de linchamientos, en los cuales, se ve una clara tendencia a quemarlos vivos después de haber sido brutalmente golpeados. Ante tal conducta, instancias como la SSP se han visto obligadas a implementar protocolos de seguridad para evitar que las personas hagan justicia por su propia mano, sin embargo, como se evidenció en este caso, no siempre resulta efectivo.













