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Exclusivas Puebla
En el evento Juntas, Letras, Voces y Sabores, organizado por el Club de Lectura Emprendedoras Sororas, se presentaron dos poderosas obras literarias: Soberano Territorio de Mi Cuerpo, de Irene Niebla, y El día que me dejé de prostituir, de Luz Ma. Dollero. La velada, realizada en el Museo San Pedro de Arte, contó con la intervención musical de la soprano Esperanza González y con un pabellón de emprendedoras locales, resaltando la creatividad y el empoderamiento femenino.
Luz Ma. Dollero, mentora, coach, escritora, conferencista y docente, compartió un mensaje profundo sobre el abuso, la violencia y el proceso de sanación que atravesó. En su obra El día que me dejé de prostituir, narró su experiencia de abuso emocional, físico, económico y sexual, y cómo estos eventos la llevaron a vivir una existencia marcada por la lucha interna, la baja autoestima, la culpa, la vergüenza, el miedo y el silencio. A través de su relato, destaca la importancia de reconocer que eres más que víctima y más que sobreviviente y, sobre todo, la necesidad de sanar, resignificar, recuperar la propia voz e identidad para volver a brillar.

REFLEXIONES SOBRE EL ABUSO Y LA VIOLENCIA
Luz Ma Dollero abrió su corazón al público, compartiendo cómo los abusos que sufrió la llevaron a sentirse desconectada de su propia identidad, buscando amor y atención en formas equivocadas. “Viví violencia emocional y física… Empecé a ‘prostituirme’ simbólicamente, para obtener migajas, afecto y atención”, dijo. Más tarde sufrió abusos sexuales. “Fui una más de las estadísticas de UNICEF que señalan que 150 millones de niñas y 73 millones de niños sufren abuso sexual cada minuto y, al igual que ella, 7 de cada día lo sufren a manos de familiares o personas de confianza, según el estudio de Alumbra”. Durante años, guardó silencio sintiéndose invisible, insuficiente y menos que los demás, y cuando finalmente se atrevió a alzar la voz, no encontró el apoyo que esperaba.
“El silencio y la omisión son tan violentos como el abuso. De hecho, te preguntas qué dolió más: ¿el abuso o el silencio?”, cuestionó, recordando que, a menudo, la indiferencia de los adultos ante situaciones de abuso solo profundiza la herida. Urgió a los presentes a romper este ciclo y a crear una cultura de prevención, denuncia y acompañamiento a las víctimas, señalando que, al no actuar, todos nos volvemos cómplices.

EL CAMINO HACIA LA SANACIÓN
Un punto clave en su narrativa fue cuando habló sobre su proceso de sanación. Luz Ma Dollero recordó un momento crucial en 1998, cuando fue a misiones donde una chica del pueblo amenazaba con suicidarse.
Entonces ella le dijo a la chica que estaba encerrada en un baño: “Ok tal vez tu vida no ha sido como debería o como quisieras, pero qué has hecho tú para cambiarla y cambiar tu realidad”. Mencionó que al terminar la frase se dio cuenta que las palabras se las gritó a ella misma. Se dio cuenta que era momento de cambiar si quería resultados diferentes. Fue allí cuando dejó de “prostituirse” simbólicamente y de culparse, tomando las riendas de su vida y comenzando su viaje de autoconocimiento y autovaloración que le permitiera volver a brillar.
“No soy víctima ni sobreviviente en esencia”, subrayó. “Soy mucho más que eso. Lo que viví no me define. Lo que decido ser hoy y actuar en consecuencia es en lo que me debo enfocar”.
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UN MENSAJE PARA TODOS
El mensaje final de Luz Ma Dollero fue claro: Ningún niño ni niña es culpable. Y nada justifica el abuso, éste se debe erradicar, denunciar y penalizar. Y, a todos los que han vivido experiencias de abuso de cualquier tipo les recordó que no están solos, que pueden sanar y, sobre todo, que pueden volver a brillar. “El abuso sexual no define quién eres. Sé fiel a lo que eres, eres luz y naciste para brillar. No permitas que tu historia sea un lastre, sino un trampolín para la transformación”.
La presentación de El día que me dejé de prostituir no fue solo una reflexión personal de Luz Ma Dollero, sino también una invitación a la acción: “Decide sanar y volver brillar”. En su libro se puede descubrir el camino que propone para volver a ser lo que eres; Una estrella. Hizo un llamado a todas las personas que alguna vez se “prostituyeron simbólicamente” y se sintieron atrapadas en su dolor, a tomar la decisión de sanar, crecer y vivir plenamente la vida que quieren: Y tú, ¿cuándo te vas a dejar de prostituir?












