Mitzi Barragán De la Llave

 

Esta es la segunda entrega, y última, de las columnas enfocadas a la temática de la reconstrucción del tejido social, y la importancia del mismo. Concluimos la semana pasada que, en temas de tejido social, la colectividad es fundamental, se declara que las personas tienen el poder de realizar las modificaciones que requieran, las cuales irían en dirección de mejorar y asegurar el buen vivir, disminuyendo toda causa que amenace su bienestar. Los “barrios” y/o colonias, son estas instituciones que tienen un rol importantísimo y que deben estar fuertemente vinculados en el trabajo diario.

¿Qué importante son los barrios, las colonias…?, siempre lo han sido. Si miramos la comunidad, es la escala territorial que permite proximidad, generación de redes, vínculos, trabajo con instituciones locales. Es acá donde se puede trabajar el sentido de identidad y arraigo, en lo que ves todos los días, es el lugar donde uno podría conocerse, encontrar, compartir y colaborar (esto nos hace referencia con la columna dedicada a la empatía).

Por lo mismo, dada su importancia, hoy se hace mucho más evidente que es necesario dotar a las colonias, para que se sigan pensando y desarrollando en los territorios para mejorar el bienestar de quienes habitan en ellas.

En esa misma línea, y cuando se piensa en cómo debemos planificar las ciudades a raíz de las lecciones que nos está dejando esta pandemia, la dotación de bienes públicos se vuelve crucial, pues éstos permiten que cada barrio, colonia, etc., pueda tener el mismo estándar, facilitando el acceso y uso efectivo de ellos. Basta de que existan ciudades tan distintas en su interior, y que dependiendo donde uno viva es el acceso a oportunidades que una (o) pueda tener.

En estos momentos de crisis, y en donde se está pensando en nuestras ciudades post pandemia, es importante recalcar que hay que avanzar hacia la equidad socio urbana, que todas las personas tengan derecho a educación, salud, trabajo de calidad cerca de sus hogares y no tener que desplazarse por toda la ciudad para poder realizarse como persona.

Imaginemos ciudades con todas estas oportunidades cerca, cuánto tiempo tendríamos para poder estar en casa y disfrutar de nuestra comunidad o de nuestra familia, y no llegar cansados al final del día sin tener ganas de salir dado que estuvimos más de una hora desplazándonos por la ciudad.

Necesitamos ciudades con oportunidades laborales, económicas, recreativas, etc., de manera equilibrada en toda la ciudad, para así mejorar la calidad de vida de todos quienes vivan en ella, y que ésta no se vea mermada por el lugar donde uno habita. De esta forma se consolidará la reconstrucción del tejido social, que será vital en una era post-pandemia.