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EXCELSIOR – Nmas
Normalistas del estado de Guerrero arribaron a las inmediaciones de la Secretaría de Gobernación (Segob), ubicado en la colonia Juárez de la alcaldía Cuauhtémoc, para realizar unas protestas en exigencia de su aparición a pocos días del décimo aniversario de la desaparición de los 43 normalistas en Iguala, Guerrero.
NORMALISTAS LANZAN EXPLOSIVOS
Los asistentes lanzaron petardos de fabricación casera a Segob, las detonaciones provocaron daños en las instalaciones, daño a las estructuras del edificio y el rompimiento de cristales del inmueble, por lo que personal fue evacuado por puertas alternas.
La manifestación se lleva a cabo este lunes 23 de septiembre y corresponde a una jornada de protestas para exigir justicia a 10 años de los 43 normalistas, cuya desaparición no se ha esclarecido.
AYOTZINAPA: 10 AÑOS DE BÚSQUEDA Y SOLO HAN IDENTIFICADO A TRES NORMALISTAS POR FRAGMENTOS ÓSEOS
Un fragmento no basta para matar la esperanza. Clemente Rodríguez dice que su hijo, Christian, uno de los 43 normalistas de Ayotzinapa desaparecidos en 2014, puede vivir sin un pie, sin una pierna, sin brazos, “así que vamos a seguir buscando, porque no hay cuerpo, solo hay un fragmento”, señala.
Clemente Rodríguez recibió la vista en su casa, el 2 de julio de 2020, de Alejandro Encinas, entonces subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación y presidente de la Comisión para la Verdad y Acceso a la Justicia del Caso Ayotzinapa (Covaj), y también la de Omar Gómez Trejo, exfiscal especial del caso en la Fiscalía General de la República (FGR).
Encinas y Gómez Trejo llegaron hasta la casa de Clemente, en Tixtla, Guerrero para darle la noticia: uno de los restos óseos recuperados de la Barranca La Carnicería, en Cocula, un fragmento de hueso, unos centímetros de una falange del pie derecho, eran de su hijo, de acuerdo con los análisis realizados en el Laboratorio de la Universidad de Innsbruck, en Austria.
El hallazgo de los restos óseos se hizo gracias a información proporcionada por un testigo protegido. Don Clemente cuenta que ese día en su casa en Tixtla, Alejandro Encina le dijo, “su hijo ya no va a volver, ya ni lo busque, lo mataron”. Pero al padre no le entregaron un cuerpo para poder enterrarlo y llorarle a su hijo, lo que identificaron los expertos en Austria fue material genético de un pequeño fragmento de hueso.
“A mí hijo le pudieron cortar sus piernas, sus brazos, pero una persona puede vivir así, y a mí la esperanza no me la van a quitar”, dice Don Clemente. Y asegura que no es necedad, ni cerrazón, “es que mientras no haya más resultados de la investigación no podemos dar por muerto a mi hijo, además, mi corazón no va a estar tranquilo hasta que paguen los culpables”.
A diez años del ataque del 26 y 27 de septiembre de 2014, en el que policías municipales, federales y miembros de Guerreros Unidos agredieron a estudiantes de la Normal de Ayotzinapa, dejando seis muertos, 40 heridos y 43 desaparecidos, aún no se sabe con certeza el paradero de los normalistas.
ALEXANDER MORA
Fue el primero de los estudiantes de quien identificaron fragmentos de hueso, el 6 de diciembre de 2014. La PGR y su entonces titular, Jesús Murillo Karam, afirmó que estos restos, hallados en el Río San Juan respaldaban la teoría de que los 43 estudiantes fueron asesinados, incinerados y sus restos arrojados a ese lugar.
Sin embargo, los familiares, junto con el Centro de Derechos Humanos Miguel Agustín Pro Juárez (Centro Prodh) y del Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, rechazaron esta versión y solicitaron la asistencia del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y del Laboratorio de la Universidad de Innsbruck para esclarecer los hechos.
Este laboratorio confirmó que los fragmentos óseos eran de Alexander Mora, pero siempre quedó la duda de si la PGR había “sembrado” restos en el basurero de Cocula y en el Río San Juan.
El segundo estudiante identificado fue Christian Rodríguez Telumbre. El 7 de julio de 2020, la Fiscalía General de la República informó que un pequeño fragmento de hueso, encontrado en la Barranca La Carnicería, a 800 metros del basurero de Cocula, pertenecía a él. Christian tenía 19 años cuando desapareció la noche del 26 de septiembre de 2014.










