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Tercera de cinco partes
Huffignton Post
El Valle de Guadalupe es la región vinícola más importante del país. Sus más de 70 bodegas producen nueve de cada 10 botellas de vino del país, y, a pesar de contar con más de un siglo de tradición enológica, la zona sigue preservando su vocación campirana. La urbanización ha avanzado lentamente, priorizando los espacios naturales, la vegetación endémica, y los caminos de terracería, aunque la falta de pavimentación provoque ponchaduras de llantas a los autos de algunas de las 800 mil personas que visitan el Valle anualmente. Hasta hace unos años la calle Berilio no estaba exenta de estos inconvenientes, pues atraviesa una empinada colina que cada temporada de lluvias provocaba deslizamientos, y abría zanjas que dificultaban severamente el tránsito. Esta situación prevaleció por décadas, pues sólo afectaba a un centenar de residentes de rancherías, fincas y viviendas campestres que la transitaban de manera regular. Pero todo cambió, cuando un político local decidió construir su vinícola en la cima de la montaña. En 2015, año en que Wenceslao Martínez asumió el cargo como diputado federal, comenzó la construcción de la calle de cuatro kilómetros. Se utilizó concreto hidráulico, el material más costoso, y se aplicaron más de 12 centímetros de espesor para garantizar su durabilidad.
El exdiputado Wenceslao Martínez se benefició con el apoyo de Sagarpa, y contrató a su propia compañía para constituir el edificio. La obra concluyó en 2018, año en que el legislador panista terminó su encargo, y hasta que la pavimentación llegó a las puertas de su vinícola Relieve. Martínez negó categóricamente la existencia de un conflicto de interés, a pesar de que durante su gestión promovió 10 de los 20 millones que costó construir los primeros dos kilómetros de la obra. A través de un comunicado de prensa, publicado a finales de 2016, el legislador argumentó que la obra estaba prevista desde 2010, aunque comenzó a construirse cuando ocupó el cargo público. “Si me critican lo lamento y respeto a quienes lo hagan, pero no hay mala fe en el tema”, manifestó.
MALA FE
La gestión de los recursos federales para la pavimentación de la calle Berilio no fue la primera ocasión que la empresa particular del ex diputado panista se vio beneficiada con fondos públicos. Documentos oficiales en poder deHuffPost México, revelan que, durante 2015, primer año de la LXIII Legislatura, Relieve Vinícola, S.A. de C.V. recibió un apoyo de 876,673 pesos para la compra de maquinaria y equipo, como parte del programa para el desarrollo de la productividad de las industrias ligeras (Proind) de la Secretaría de Economía. De acuerdo con loslineamientos del programa, publicados el 12 de junio de 2015 en el Diario Oficial de la Federación, el Proind es una política del gobierno federal para impulsar la productividad y el encadenamiento productivo de los sectores de las Industrias Ligeras. “Busca impulsar una mayor articulación productiva e incorporación de tecnología que promueva la innovación en dichos sectores que producen bienes de consumo básico para la población”. El político panista recibió cinco apoyos gubernamentales durante cinco años ininterrumpidos. El programa ayudó a impulsar el desarrollo del sector vinícola, a través del recurso federal inyectado a la vinícola Relieve. Sin embargo, el carácter de funcionario público federal de Wenceslao Martínez, le impedía beneficiarse con fondos públicos, de acuerdo con lo establecido en el artículo 8 de la Ley Federal de Responsabilidades Administrativas de los Servidores Públicos Pero este no fue el único recurso público que recibió Martínez para financiar su emprendimiento enológico. Desde el sexenio de su copartidario, Felipe Calderón, su otra empresa vinícola, Cavalia S.P.R de R.L., se benefició con más de medio millón de pesos de las arcas de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa). A través del Proyecto estratégico de agricultura protegida, obtuvo un recurso federal de 480,000 pesos, para la “construcción de cuatro hectáreas de macrotúneles para producir uva”, según consta en documentos oficiales. También recibió 56,000 del Proyecto estratégico de tecnificación de riego, para instalar sistema de goteo en su vinícola. Ambos recursos de Sagarpa suman un total de 536,000 pesos.
AUTOCONTRATACIÓN
En 2013, Wenceslao Martínez logró obtener un recurso federal de 2,185,689 pesos, a través del Programa de apoyo al valor agregado de agronegocios con esquemas de riesgo compartido (provar), de la Sagarpa y el Fideicomiso de Riesgo Compartido (Firco). La copia de la solicitud de apoyo, obtenida vía transparencia, describe que el fondo público sería utilizado para la “construcción de áreas de proceso y atención a clientes, así como la adquisición de equipo para la elaboración de vino”. Los documentos oficiales de comprobación muestran que el recurso se invirtió en el concepto descrito en la solicitud, sin embargo, las facturas entregadas a Sagarpa por el beneficiario revelan que casi dos millones de pesos destinados a la construcción de la cava, fueron pagados a la empresa constructora de la obra: Transportes y Maquinaria Paymar, S.A. de C.V., propiedad de Wenceslao Martínez, y de su esposa, Leticia Payán. El beneficio del exlegislador fue doble: como el receptor del recurso público y como el empresario que construyó la obra. También en 2013, se benefició con otro recurso de Sagarpa. A través del Programa de Desarrollo de Mercados Agropecuarios y Pesqueros, obtuvo 126,933 pesos para acudir a eventos de promoción, exposiciones y ferias. En total, Relieve obtuvo 3,189,295 en fondos públicos, mientras que Cavalia se benefició con 536,000 pesos de recursos de Sagarpa, sumando un total de 3,725,295 pesos del erario inyectados a las empresas particulares del político panista. La empresa Relieve Vinícola S.A. de C.V. fue inscrita ante el Registro Público del Comercio en agosto de 2009, con Wenceslao Martínez Santos como accionista mayoritario, y Eduardo Castillo Meraz como su socio. Cavalia S.P.R de R.L. aparece con fecha de inscripción 14 de junio de 2007, como una sociedad igualitaria en el número de acciones propiedad de Wenceslao Martínez Santos, su esposa Leticia Payán, y sus hijos Wenceslao y Viviana. En su perfil público del Sistema de Información Legislativa, el diputado Martínez aparecía como director general en activo de ambas empresas desde 2007 hasta la fecha en que ocupaba el cargo público.
También fungió como secretario de la Comisión de la Industria Vinícola hasta el último día de la LXII Legislatura. Las marcas Relieve y Cavalia obtuvieron recursos por 3,725,295 millones de pesos entre 2010 y 2015. En entrevistas, Wenceslao Martínez Payán, hijo del exdiputado, relata que las empresas vinícolas iniciaron como un simple pasatiempo de su padre, que lo llevó a producir desde una barrica en las instalaciones de su empresa constructora, hasta considerar la comercialización de la bebida. Al ser cuestionado cómo había empezado la idea de formar la empresa Relieve, Wenceslao junior declaró en entrevista: “le cayó del cielo”. Esta idea divina se ha convertido en un negocio pujante, con 14 hectáreas de viñedos que producen anualmente 3 mil cajas de vino: dos tintos, un cabernet sauvignon y un merlot; un blanco mezcla de chardonnay y sauvignon blanc, y un rosado. También producen dos vinos premium: un tempranillo llamado Ovis, y un Nebbiolo, Ciclo. El negocio ha redituado, al punto en que en 2013 se convirtieron en proveedores del gobierno federal, obteniendo un contrato público para suministrar vino al restaurante de investigadores del Centro de Investigación y Docencia Económicas. Un listado del contrato 426453, en poder del HuffPost México, detalla que la vinícola suministró al centro de investigación 780 botellas de vino tinto, con un precio unitario de 275 pesos, así como 84 botellas de vino blanco, con un valor de 170 pesos. En total, el contrato público sumó 228,780 pesos. La prosperidad económica de Relieve también ha beneficiado a la hija del exdiputado, Viviana Martínez, propietaria del restaurante Mixtura. Ubicado a un costado de los viñedos, dentro del predio de su padre, ofrece una cocina que “refleja el alma bajacaliforniana”, según describe en su portal de internet. Arquitecta de formación y chef de profesión, Viviana Martínez describe en un video de tres minutos su gastronomía como una mezcla de las bondades del mar con el producto agrícola de la región. “Somos una familia que nos hemos dedicado a la construcción, al diseño, a la arquitectura, y Relieve es un reflejo todo eso”.










