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 La vida del gran escritor mexicano Juan Rulfo está rodeada de mitos y podría ser en si misma material literario. Estos surgen particularmente por el hiato que se produjo tras la publicación de Pedro Páramo, en 1955, y su siguiente obra El gallo de oro, que si bien fue escrita entre 1956 y 1958 recién vio la luz en 1980. ¿Qué sucedió durante todos esos años? Si bien se conoce que el también guionista y fotógrafo jamás dejó de producir y que su obsesión por la excelencia fue una de las razones que impidió la impresión de nuevo material, siempre fue -en parteun misterio sobre qué versaba. Ahora, la futura publicación de un recopilación de ensayos relacionados a la literatura abre el camino, que se espera sea largo, de poner en las librerías aquellas obras que el autor de El llano en llamas produjo durante su años de silencio gráfico. Las obras a ser reveladas provienen de una libreta personal, tan personal que hasta contienen las correcciones en los márgenes, evidenciando esa manía por corregir una y otra vez sus textos.

 El primer ensayo está centrado en la literatura brasileña del siglo XX y, de acuerdo a los especialistas, sería una versión extendida de un prólogo, realizado en 1982, a una novela del autor brasileño Machado de Assis. El segundo contiene reflexiones sobre la literatura de su país y, al igual que en el primer caso, se explaya aún más allá de lo que lo había hecho durante una conferencia impartida en Harvard en 1981. Si bien los textos no están fechados, los investigadores de la Fundación Juan Rulfo, que protege su patrimonio, sostuvieron que habrían sido realizados alrededor de 1982, debido al impecable estado de conservación del papel, entre otros factores. La obra también incluirá otros cuatro materiales ensayísticos que salieron en revistas universitarias y editoriales menores, que fueron producidos entre los cincuenta y su muerte, en 1986. Será, además, el regreso de Rulfo a la batea de novedades desde 2000, cuando se publicó Cartas a Clara, la recopilación epistolar amorosa que mantuvo en los años cuarenta con su futura esposa. Víctor Jiménez, director de la Fundación, sostuvo al periódido español El país que “estos textos son probablemente lo último que escribió” y agregó: “Nos ayudan a situarnos en qué andaba metido al final de su vida”.

“En su archivo sí hay aún más material ensayístico, sobre todo sobre historia, pero para esta edición estamos trabajando solo en la recopilación de sus textos sobre literatura”, sumó Jiménez. Por lo que se desprende que esta obra, todavía sin fecha de publicación, no será lo último a lo que los lectores accedan de su basto mundo interior e intelectual. Y se agradece.