Florentino Sarmiento Tepoxtecatl

 

Según el pensamiento católico, San Miguel es una entidad dedicada a contrarrestar al mal, al maligno, al diablo, chamuco, Satanás, Lucifer, y un extenso etcétera. Es el protector de la iglesia universal, y de la ciudad de Puebla, de ahí que la fuente (de los olvidados) que está en el zócalo, se encuentre su efigie. Su fiesta se realiza cada 29 de septiembre.

En muchas poblaciones del altiplano poblano-tlaxcalteca “El Señor San Miguel” es el patrón segundo, después del santo patrono del lugar. Por ello es posible ver sus imágenes rematando los altares mayores, retablos o dinteles de las iglesias; o bien cuadros de gran tamaño en los que se muestra el triunfo “del bien sobre el mal”.

Las narraciones sobre milagros y castigos realizados por San Miguel a personas que no han cumplido con sus promesas, o que se han burlado de su imagen y poder, son diversas en extensión y contenido. Van desde los albañiles que se les cayó parte de la construcción por haberse emborrachado y agredido a su familia el día 29 de septiembre, hasta aquella en que los peregrinos murieron por haberse burlado de San Miguel. 

Las peregrinaciones al santuario de “San Miguelito” son multitudinarias en los albores del 29 de septiembre; se dice que es el segundo lugar con más visitas de peregrinos en el estado de Tlaxcala. 

Desde Puebla, los caminantes se reúnen en la Basílica de Guadalupe, entre otros muchos puntos, para acudir a pie hasta dicho santuario, en su trayecto llevan pequeñas piedras que usan para frotarse los pies y quitarse el dolor y cansancio; estas son depositadas en ermitas que encuentran a su paso.

Habitantes de las poblaciones por las que el recorrido se realiza, les ofrecen agua, café, pan, tamales, sanitarios y, en ocasiones, algún espacio donde puedan descansar para luego continuar la marcha. 

En San Pedro Cholula hay un templo dedicado a San Miguel Arcángel, se dice que el mismísimo demonio está encerrado en una jaula, y dentro de ella una pequeña escultura de madera; cada 29 de septiembre toma forma de un niño y pide ayuda para salir.

En muchos lugares hay cohetes, música de viento, juegos y competencias familiares, juegos mecánicos, maquinitas y futbolitos, al lado de los plátanos con crema, los elotes, esquites y pan de fiesta, además hay payasos, venta de fayuca y chalupas.

Este año no será así, la distancia social y la prevención de contagios debe ocuparnos. Ya habrá otras ocasiones para peregrinar, para disfrutar con la familia los espectáculos de los juegos pirotécnicos, del marranito y del palo encebado. Mientras tanto, mantengámonos con vida para contarlo a las nuevas generaciones.