Por: Jesús Arroyo

El ocultar propiedades en la declaración 3de3 de la plataforma del Instituto Mexicano para la Competitividad y Transparencia Mexicana, tal parece ser una de las cualidades obligatorias para ser candidatos de Morena. Nancy De la Sierra, al igual que a su candidato a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa, a quien ya se le denomina el Huicho Domínguez poblano por sus múltiples bienes inmuebles en Tehuacán, Coyoacán y en la ciudad de Puebla; cada día que pasa, sigue sin explicar el origen de su riqueza inmobiliaria. En su declaración 3de3 que presentó en 2015,- la cual no ha actualizado, de manera tramposa, en detrimento de la transparencia-, reportó tener 3 propiedades en el municipio de Atlixco: una casa “en remodelación” con valor de 480 mil pesos, adquirida por “donación” en 2014; un terreno en Atlixco, comprado por 549 mil pesos en 2005; y una casa de 2 millones de pesos, comprada en 2011.

Además de estos inmuebles, hay que agregarle el Colegio Montessori de Atlixco, mismo que está asentado en un polígono, propiedad de ella y su cónyuge José Juan Espinosa Torres, de 36 mil metros cuadrados, el cual, reportó, de manera facciosa, con un costo inferior a lo que realmente vale. Según el matrimonio Espinosa-De la Sierra, los bienes inmuebles, en lugar de aumentar su valor con los años, se devalúan. Siguiendo esta “lógica”, el predio donde se encuentra el Colegio Montessori, con una extensión de 9 mil 604 metros cuadrados, el hotel que está a un lado del colegio y el jardín de fiestas con dimensiones de 3 mil 42 y 6 mil 388 metros cuadrados, respectivamente, y el terreno “agrícola” de 17 mil 112 metros cuadrados, tienen un valor de 12.2 millones de pesos. La estrategia de ocultamiento de estos predios obedece a la segregación facciosa que realizó del predio de 36 mil 226 metros cuadrados, el matrimonio (JJ – Nancy De la Sierra), los Kardashian poblanos, tuvieron la gran idea de no vincular las propiedades para no tener que declararlas en sus respectivos 3de3. El valor real de los predios es cercano a los 54 millones de pesos, es decir, la declaración que presentó el consorte de Nancy de la Sierra es más falsa que un billete de 3 pesos. La diferencia entre lo declarado y lo real, sólo de ese terreno, es de 32 millones de pesos. La declaración de José Juan Espinosa del año 2011, en la que afirmaba que Nancy De la Sierra no tenía ingresos y que sólo se desempeñaba como ama de casa y voluntaria del colegio de su propiedad, es desafortunada para el ocultamiento de bienes que hicieron.

Me explico: ¿Cómo es posible que, sin ingresos, Nancy haya podido adquirir el predio de 9 mil 684 metros cuadrados con un valor de 2 millones de pesos? No sólo eso, si tomamos en cuenta que, en su declaración de intereses, Nancy De la Sierra afirmó haber trabajado en SICOM en el año 2008, estamos ante un claro tráfico de influencias. Toda vez que la compra del terreno donde se encuentra el Colegio Montessori se realizó en 2008 y la obtención del aval como institución educativa se gestionaría un año después (2009). Es decir, Nancy aprovechó su posición dentro del Gobierno estatal para gestionar el permiso de su colegio.

Las dudas matan: ¿Será que su “padrino”, Mario Marín, le otorgó el aval para ser institución educativa? ¿Será que por ello que Nancy dijo era un honor haber tenido como padrino de bodas al gober precioso? ¿Será que por eso ni José Juan ni mucho menos Nancy se atreven a tocar con el pétalo de una declaración a su padrino Marín? ¿Cómo puede ser candidata del partido que tiene como bandera a los pobres, cuando ella tiene una riqueza similar a la polémica Kim Kardashian?

En una siguiente emisión le contaremos los otros negocios del matrimonio JJ – Nancy De la Sierra y la calidad educativa del Colegio Montessori.

 

Imágenes: Cambio/ 24 horas