BBC Mundo / AP

“Hola”, saluda alguien en un foro. “Ahora con esto de la cuarentena casi a nivel mundial, ¿ustedes piensan que habrá más niños en XXX?”, pregunta, aludiendo a un sitio de descargas que preferimos omitir.

El foro que recoge este comentario es uno de los muchos que se encuentran en la internet profunda y que están bajo observación de la Unidad Central de Ciberdelincuencia (UCC) de la policía española.

“Círculos pedófilos. Así les llamamos nosotros”, explica la inspectora Cecilia Carrión, integrante del Grupo III de Protección del Menor de la UCC. “Allí comparten opiniones, se expresan libremente sobre sus deseos, sus fantasías, intercambian consejos”.

En esos mismos foros alguien pregunta si habrá “personas sacándoles packs” a los niños y si subirán nuevos materiales en una determinada plataforma en línea.

“En este caso”, aclara Carrión, “se refiere a contactar con menores y convencerlos a través del engaño de que ellos mismos se graben en actos eróticos o sexuales”.

Si bien esta modalidad de interactuar es algo habitual entre pedófilos y pederastas, lo que sí han podido comprobar las autoridades españolas es el notable incremento de sus actividades debido al confinamiento por la pandemia de coronavirus.

“Uno de los temas más recurrentes desde que empezó el confinamiento en España es cómo pueden sacar beneficios de esta situación”, añade Carrión.

En algunos de estos comentarios, alguien describe explícitamente cómo le gustaría pasar la cuarentena con un niño en casa, mientras que otro se pregunta si el confinamiento es una buena oportunidad para tener contenido nuevo en las plataformas de descargas.

Por mencionar un dato, durante la semana del 17 de marzo al 24 se registraron unas 17,000 descargas de material con pornografía infantil. La semana siguiente, las descargas subieron a más de 21,000, es decir, aumentaron casi un 25%.

“Ahora ha disminuido un poco y se ha estabilizado, pero sigue habiendo más descargas de lo normal”, añade Carrión.

 

Problema mundial

 

En un informe de la Oficina Europea de Policía (Europol) publicado a principios de abril, su directora ejecutiva, Catherine de Bolle, se declaraba “preocupada por el aumento del abuso sexual infantil en línea” en los países más afectados por la pandemia.

“Estamos todos en casa y constantemente conectados. Todos intentamos hacer en línea lo que no podemos hacer en persona”, afirma Nunzia Ciardi, jefa de la Policía de Correos y Telecomunicaciones de Italia. “Y claramente todos los delitos cibernéticos están en aumento”.

Al inicio de la pandemia, Italia fue el país donde se registraron más casos de contagiados y fallecidos por Covid-19 en el mundo, así mismo, el primero en declarar el estado de confinamiento en todo el territorio nacional.

“Nuestros indicadores apuntan a que en este periodo hay un incremento de los delitos de pornografía infantil y los de chantajes sexuales a menores”, añade Ciardi.

Según los datos a los que tuvo acceso BBC Mundo, entre el 1 de marzo y el 15 de abril de 2019 en Italia se denunciaron 83 delitos por crímenes relacionados con la pornografía infantil en línea. En el mismo periodo de este año- que coincide con el de la cuarentena- las denuncias han sido 181, más del doble.

Además, en lo que va de año, la policía italiana ha incautado 108.123 GB de este tipo de contenido digital, que equivale a descargar en el móvil 50 veces la serie completa de Netflix “La casa de papel”.

Finalmente, la policía italiana registró una disminución de la edad promedio de las víctimas: en lo que va de este año, los más afectados son los menores de entre 10 y 13 años.

Muchas de las alertas que llegan a las policías de todo el mundo provienen del Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados (NCMEC), con base en EE.UU.

El NCMEC cuenta con un servicio llamado CyberTipline a través del cual los proveedores de servicios electrónicos (ESP) y las empresas tecnológicas con base en EE.UU. (Microsoft, Facebook, Twitter, Google, TikTok, entre otras) tienen que reportar por ley si detectan en cualquier parte del mundo donde operan contenidos con abusos contra menores.

Luego el NCMEC revisa estos informes y los comparte con las autoridades policiales de los países donde se localiza que se ha llevado a cabo el abuso.

En marzo de este año el NCMEC recibió más de dos millones de notificaciones de este material, más del doble de los que se reportearon el mismo mes de 2019.

 

“¡Es un incremento dramático!”: John Shehan, vicepresidente de NCMEC

 

“Los pedófilos se adaptan fácilmente al contexto, nunca en la historia hubo tantos niños conectados, y esto aumenta las posibilidades de que corran riesgos”, explican los expertos en el combate de la explotación sexual de niños.

Sin embargo, aclaran, “sus maneras de actuar, sus formas de operar, los consejos que se dan entre ellos son los mismo de siempre”.

Según la inspectora Carrión, la gran mayoría de los pedófilos que actúan en línea comparten tres rasgos.

El primero es que “en el 99% de los casos son hombres”.

“Los hay desde adolescentes, incluso de entre 13 y 15 años, hasta jubilados. Y de todas las clases sociales, desde parados e inmigrantes hasta altos directivos y médicos reputados”.

El segundo rasgo es que los que llegan a este tipo de foros “son pedófilos que tienen una cierta formación tecnológica. Esto les permite tomar unas medidas de protección para navegar de la forma más anónima posible que luego comparten entre ellos. Encontramos incluso manuales con consejos sobre cómo evitar el trabajo de la policía, por ejemplo”.

Algunas de estas recomendaciones van, por ejemplo, del tipo de browser que usan para navegar en la red hasta qué palabras claves usar para encontrar el contenido pornográfico, pasando por desde qué plataforma descargarlos.

En este último caso las más usadas son las redes peer-to-peer (P2P), como eMule, BitTorrent, Gnutella y Ares Galaxy, este último muy popular en países hispanohablantes.

En estas plataformas el contenido no se descarga de un servidor sino desde otro ordenador en el que está almacenado.

“Como este material sigue almacenado en las computadoras de otros pedófilos, va a estar siempre en constante circulación y es muy difícil de eliminar, porque no hay un servidor al que recurrir”, explica Carrión.

“Una vez que esos videos se vuelven virales entre los pedófilos, es imposible extirparlos de esas redes”, añade David Reguero, integrante del grupo de Protección al Menor de la Policía española”.

Todas las autoridades consultadas para esta investigación alertan también de otros dos problemas que posiblemente se presentarán en los próximos meses, una vez que el confinamiento se acabe.

“Se trata de problemas que suelen darse después de las vacaciones de Navidad, de Semana Santa o de verano, o sea, cuando los niños pasan más tiempo en casa, delante de la computadora o con el móvil, conectados a internet”, afirma Reguero, quien en los últimos 12 años se ha encargado de rastrear este tipo de contenido.

“En estas ocasiones siempre notamos un incremento de nuevos videos de abusos y el aumento de casos de grooming“, es decir, la treta con la que se engaña al menor para que acceda a realizar actividades de contenido sexual.

Los abusadores usan normalmente un perfil falso en las redes sociales más frecuentadas por los menores o se hacen pasar por uno de ellos en los chats de los videojuegos en línea más populares, como por ejemplo Fortnite.

Una vez que consiguen su atención y confianza, empiezan a pedirles imágenes o videos, desnudos o en actitudes sexuales. Varias fuentes indican que muchos videos de niños grabándose desnudos provienen del sitio de chat en línea Omegle. Luego usan esas mismas imágenes para chantajearlos o amenazarlos para obtener más.

Pero los casos de grooming por parte de desconocidos no son las únicas amenazas a las que se enfrentan los niños confinados en casa.

“Sin embargo, estos casos no son fáciles de destapar”, sigue Reguero.

“El abusador consigue mantener al niño coaccionado durante semanas o incluso meses. Las denuncias nos llegan solo cuando el niño ya no puede más y se lo cuenta a sus padres o porque los padres consiguen descubrirlo».

“En la mayoría de las imágenes de abusos sexuales a menores, los adultos pertenecen al círculo íntimo de la víctima”, aclara Marie-laure Lemineur, cuya organización, ECPAT international, opera en 102 países.

“El que produce las imágenes puede ser el hermano, el padre, el abuelo o un amigo de la familia. Estos niños conviven con los abusadores, que, durante la cuarentena, tienen más oportunidades de producir estas imágenes”.

Según Lemineur, esto es un problema que afecta a todos los países, tanto del lado de la demanda como del de la oferta. De hecho, las autoridades policiales y las organizaciones de otros países como Estados Unidos, Dinamarca, Suecia y Brasil han alertado del mismo problema.