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Delia Reyes
El proyecto de reforestación urbana en la Zona Metropolitana de Puebla plantará 10 000 árboles (2–4 m de altura) en Parque Ecológico, CIS y Parque Juárez. Especialistas y autoridades de la SMADSOT señalan que la intervención —con especies endémicas como acacia, fresno, palo dulce, tronadora y cedro blanco— busca recuperar la infraestructura verde tras décadas sin restauración arbórea y generar beneficios ambientales y sociales acumulativos.
BENEFICIOS AMBIENTALES CLAVE
Captura de CO₂: cada árbol urbano puede absorber entre 10 y 25 kg de CO₂/año; 10 000 árboles equivaldrían a 100–250 toneladas de CO₂ anuales y más de 4 000 toneladas en 20 años.
Mejora de la calidad del aire: el follaje retiene PM10 y PM2.5, polvo y metales pesados, reduciendo riesgos para la salud pública.
Regulación térmica: la cobertura arbórea puede bajar la temperatura local entre 1 y 4 °C, y a nivel peatonal hasta 12 °C en bloqueos extensos de radiación y por transpiración.
Gestión hídrica: las raíces mejoran la estructura del suelo, aumentan infiltración y recarga de acuíferos, y pueden reducir la escorrentía local entre 15 y 30%, mitigando inundaciones.
Biodiversidad urbana: una plantación diversa puede incrementar la presencia de aves entre 20 y 60% y favorecer polinizadores; además crea corredores biológicos para especies nativas.

ESPECIES Y DISEÑO
Especies mencionadas: acacias; fresnos; palo dulce; tronadora; cedros blancos.
Estrategia de mezcla: combinar caducifolios y perennes en morfología urbana abierta para maximizar el enfriamiento (aprox. 0,5 °C adicional frente a monocultivos).
ALCANCE Y UBICACIONES
Áreas de plantación: Parque Ecológico, Centro Integral de Servicios (CIS), Parque Juárez.
Impacto esperado: efectos locales inmediatos y beneficios acumulativos a mediano y largo plazo que posicionan a Puebla en avances ambientales regionales.
CONSIDERACIONES OPERATIVAS Y DE SEGUIMIENTO
Selección y manejo: elegir individuos sanos y adaptados; plan de riego inicial y mantenimiento (poda, control de plagas).
Monitoreo: medir captura de carbono, calidad del aire, temperatura, infiltración y biodiversidad periódicamente.
Participación comunitaria: involucrar a la ciudadanía para cuidado y vigilancia, y coordinar con proyectos de infraestructura urbana para evitar conflictos.
Diversidad genética: priorizar material genético local para resiliencia frente a plagas y cambio climático.
La plantación de 10 000 árboles en la Zona Metropolitana de Puebla es una intervención estratégica de infraestructura verde con impactos medibles en aire, agua, temperatura y biodiversidad. Su éxito dependerá de una gestión técnica continua, monitoreo riguroso y participación comunitaria para asegurar beneficios sostenibles durante décadas.
Al abundar sobre estudios en la materia, la titular de la SMADSOT, Mayra Orellana Caballero, junto con las direcciones de Biodiversidad; Gestión de Riesgos y la de Seguridad Hídrica, detallaron que respecto a los Impactos en la calidad del aire, esta acción representa captura de dióxido de carbono (CO₂) porque cada árbol urbano puede capturar entre 10 y 25 kilogramos de CO₂ por año, dependiendo de la especie y su etapa de crecimiento. Una plantación de 10 mil árboles podría capturar entre 100 y 250 toneladas de CO₂ anualmente, y más de 4 mil toneladas en un horizonte de 20 años.
En materia de partículas contaminantes, las hojas funcionan como filtros naturales que retienen partículas suspendidas (PM10 y PM2.5), polvo y metales pesados, contribuyendo a la mejora de la calidad del aire y la salud pública, lo mismo que disminuyen la isla de calor urbana ya que la cobertura arbórea puede reducir la temperatura local entre 1 y 4 grados Celsius, y disminuye la demanda energética en edificios, lo que mitiga riesgos asociados a olas de calor.

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