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Infobae
Desde cómo un viaje a Acapulco dio inicio al primer párrafo del libro de Cien Años de Soledad hasta cómo se endeudó 18 meses para dedicarse a su libro: así vivió Gabriel García Márquez la gestación de su obra más famosa. En el marco de la celebración de su natalicio el 6 de marzo y la confirmación de la serie que realizará Netflix de Cien Años de Soledad, recordamos algunas anécdotas sobre cómo el Nobel de Literatura vivió en México la gestación la novela. Cien Años de Soledad se ha traducido a 49 idiomas, pero detrás del éxito de la historia del coronel Aureliano Buendía y su familia, García Márquez sufrió algunas privaciones y también experimentó una epifanía.
Un viaje a Acapulco
García Márquez cuidó la novela para que se hundiera en la bruma del mito, esto lo explicó en el artículo La novela detrás de la novela que se publicó en la desaparecida revista Cambio, en 2002, donde relató el origen de la obra: “De pronto, a principios de 1965, iba con Mercedes y mis dos hijos para un fin de semana en Acapulco (México), cuando me sentí fulminado por un cataclismo del alma tan inmenso y desgarrador que apenas si logré eludir una vaca que se atravesó en la carretera. Rodrigo dio un grito de felicidad: -Yo también cuando sea grande voy a matar a vacas en carretera. “No tuve un minuto de sosiego en la playa. El martes, cuando regresamos a México, me senté a la máquina para escribir una frase inicial que no podía soportar dentro de mí: ´Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo´. Desde ese entonces no me interrumpí un solo día, en una especie de sueño demoledor, hasta la línea final en que a Macondo se lo llevó al carajo”.
En el libro de conversaciones titulado El olor de la guayaba (1982), donde charló con su amigo Plinio Apuleyo Mendoza, García Márquez dio una versión más profunda de lo que ocurrió ese día: “(…) Un día, yendo para Acapulco con Mercedes y los niños, tuve una revelación: debía contar la historia como mi abuela me contaba las suyas, partiendo de aquella tarde en que el niño es llevado por su padre para conocer el hielo. De acuerdo con la biografía de Gabo y su historia con respecto al viaje a Acapulco, el británico Gerald Martin mencionó “sea cual sea la verdad, desde luego ocurrió algo misterioso, por no decir mágico”. Y desde su publicación, en mayo de 1967, ha sido protagonista de anécdotas. LA PORTADA La portada de la primera edición de Cien Años de Soledad se tuvo que improvisar con un galeón azul contra un bosque espectral y unos lirios amarillos, esto sucedió porque la portada original diseñada por Vicente Rojo (famosa por tener la letra “E” al revés en el título) no alcanzó a llegar a tiempo y fue publicada en la segunda edición.










