La Razón

Robert Frank, quien “con una sola mano convirtió la imagen en el poema más triste sobre América”, como lo destacó Jack Kerouac, pionero de la generación beat, enlutó al mundo de la fotografía: falleció ayer a los 94 años en Nueva Escocia, Canadá, confirmó Peter McGill, de la Galería Pace-MacGill Gallery de Manhattan. Era apodado “el Manet de la fotografía”, ya que fue poseedor de “un ojo” preciso para captar la vida estadounidense de los 50, desde trabajadores de fábricas hasta ciclistas. Imágenes que legó en su más famoso libro: Los americanos (1958), donde en 83 fotografía captó un retrato crudo del Estados Unidos de la posguerra. “Quería presentar lo que vi, puro y simple”, llegó a declarar Frank, de acuerdo con The Guardian. Su obra, cuya introducción fue escrita por Kerouac, se considera que influyó a artistas como Mary Ellen Mark y Jeff Wall.

Con su cámara Leica de 35 mm, durante nueve meses recorrió 30 estados para retratar a las trabajadoras en las cafeterías, sectores marginados de Estados Unidos en su viaje en autobús, a las meseras, a los vendedores ambulantes, a los boleros… Frank decía que su lente enfocaba aquellas personas con las que simpatizaba, que eran las que a diario veía luchar. Por este motivo, al inicio recibió duras críticas, por ejemplo, la revista Popular Photography lo describía como “un hombre sin alegría que odia su país de adopción”. Frank se atrevió a mostrar lo que escondía el anhelado sueño americano: la desesperanza, las desigualdades sociales y la discriminación. También marcó un antes y un después por su estilo inusual de enfoque y el uso de luz baja.