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Delia Reyes
El coordinador del Gabinete estatal, José Luis García Parra, afirmó que el 93% de las interacciones negativas en X contra el proyecto provienen de simpatizantes del Partido Acción Nacional, seguidores de Xóchitl Gálvez o cuentas automatizadas.
Según el funcionario, la oposición digital no reflejaría una inconformidad ciudadana generalizada, sino una estrategia política para influir en la percepción pública, por ello sostuvo que el proyecto continúa avanzando y que aún se encuentra en etapas de permisos, trámites y evaluaciones ambientales.

También señaló que el diseño habría sido modificado para reducir afectaciones ambientales y ampliar la cobertura del servicio.
Ante medios de comunicación exhibió que el 93% de las interacciones negativas en X (Twitter) provienen de cuentas ligadas al PAN y simpatizantes de Xóchitl Gálvez, además de perfiles automatizados. Evidencia mostrada: Perfiles y publicaciones bajo #NoAlCablebús vinculadas a activismo panista.
Según su exposición, sólo 5–7% serían ciudadanos reales, mientras que el resto serían “bots” o cuentas creadas para generar percepción de rechazo. Exhibió perfiles específicos que han usado el hashtag #NoAlCablebús, vinculándolos con activismo opositor.
El gobierno estatal acusa al PAN de “capitalizar políticamente” el tema, más que de una preocupación técnica o ambiental. Pese a la controversia digital, mencionó que el proyecto sigue avanzando en trámites ante el cabildo, Congreso estatal y Semarnat para obtener la Manifestación de Impacto Ambiental (MIA).
Se prevé que entre junio y julio se cuente con todas las licencias, con ajustes al diseño para reducir impacto ambiental y ofrecer tarifas más bajas.
El cablebús busca “democratizar el transporte” y reducir costos para usuarios; no iniciará sin permisos legales y ambientales.














