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Durante la madrugada de este martes 2 de junio de 2026, Rusia llevó a cabo una ofensiva aérea a gran escala contra diversas ciudades de Ucrania, incluyendo la capital, Kyiv, y la ciudad industrial de Dnipro. El ataque, calificado por el Ministerio de Defensa ruso como un “golpe masivo” con armas de precisión, ha dejado un saldo preliminar de al menos 11 personas fallecidas y decenas de heridos, además de daños severos en infraestructura civil.
Impacto en Kyiv y Dnipro
En la capital ucraniana, el alcalde Vitali Klitschko reportó la muerte de cuatro personas y al menos 65 heridos, entre ellos menores de edad. Los ataques provocaron el colapso parcial de un edificio residencial de 24 pisos en el distrito de Shevchenkivskyi y daños considerables en un bloque de apartamentos en el distrito de Podilskyi, donde los equipos de rescate trabajan para localizar a personas que podrían seguir atrapadas bajo los escombros. Adicionalmente, el impacto de los ataques causó cortes de electricidad que afectaron a miles de residentes.
Por su parte, en Dnipro, las autoridades locales confirmaron la muerte de al menos siete personas, incluido un trabajador de los servicios de emergencia que fue alcanzado por un segundo ataque mientras realizaba labores de rescate. En la región de Járkov, se reportaron otros 15 heridos tras el impacto de drones y misiles.
Magnitud del ataque
Según las Fuerzas Aéreas de Ucrania, Rusia lanzó durante la noche y la madrugada un total de 73 misiles y 656 drones. Aunque las defensas antiaéreas ucranianas lograron interceptar o neutralizar una parte significativa de estos proyectiles (40 misiles y 602 drones), se registraron impactos en al menos 38 ubicaciones distintas. El reporte destaca el uso de ocho misiles hipersónicos Zircon, lo que representaría una de las operaciones con mayor cantidad de este tipo de armas desde el inicio del conflicto.
Este ataque ocurre tras varios días de alertas emitidas por el presidente ucraniano, Volodymyr Zelenskyy, quien había advertido que Rusia preparaba una nueva ofensiva de gran escala. El Ministerio de Defensa ruso justificó la operación como una “respuesta a los ataques terroristas del régimen de Kiev”, señalando que los objetivos —plantas de defensa industrial e infraestructura de transporte y energía— fueron alcanzados.
La situación continúa siendo crítica, con operaciones de rescate aún en curso en varias ciudades bajo alerta de ataque aéreo













