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La astronomía moderna está a punto de entrar en una era de velocidad sin precedentes. El telescopio espacial Roman, bautizado en honor a Nancy Grace Roman, la “madre del Hubble”, ha logrado adelantarse a su calendario original y será lanzado por SpaceX a principios de septiembre de 2026. Este gigante de la observación, cuyo desarrollo superó los 4,000 millones de dólares, promete realizar en apenas un año lo que al legendario Hubble le tomaría milenios completar.
Su secreto reside en un campo de visión al menos cien veces mayor, permitiéndole estudiar el cielo 1,000 veces más rápido mientras mantiene una resolución y sensibilidad infrarroja similares a las de sus predecesores, convirtiéndose en el gran cartógrafo del cosmos.

El objetivo principal del Roman es desentrañar la naturaleza del 95% del universo que permanece invisible: la materia y la energía oscura. Mientras que la materia oscura actúa como el “pegamento” invisible que mantiene unidas a las galaxias, la energía oscura es la fuerza desconocida que está acelerando la expansión del universo. Para atacar estos misterios, el telescopio cuenta con un espejo principal de 2.4 metros y un instrumento de campo amplio que medirá la luz de mil millones de galaxias a lo largo de su misión inicial de cinco años.
A través de sondeos de supernovas y mapas tridimensionales, el Roman nos dirá cómo se ha estructurado y expandido el cosmos desde el Big Bang hace 13,800 millones de años.
Más allá de la cosmología, el telescopio Roman será un cazador de mundos extraordinario. Los científicos estiman que podrá localizar alrededor de 100,000 exoplanetas mediante técnicas como el efecto de microlente gravitacional. Equipado con un coronógrafo de vanguardia —una herramienta diseñada para bloquear la luz cegadora de las estrellas y permitir la observación directa de planetas tenues—, el Roman sentará las bases para encontrar mundos habitables similares a la Tierra.
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Este observatorio no trabaja solo; su labor es complementaria a la del James Webb. Mientras el Roman escanea grandes áreas del cielo para localizar objetos raros y ecosistemas cósmicos únicos, el Webb, con su visión más estrecha pero potente, realizará el seguimiento detallado de esos descubrimientos.
La historia del telescopio también rinde justicia poética a Nancy Grace Roman, quien fue la primera jefa de astronomía de la NASA y luchó por la aprobación del Hubble en el Congreso. Irónicamente, ella consideraba que el descubrimiento más interesante del Hubble era la energía oscura, el mismo enigma que el telescopio que hoy lleva su nombre está destinado a resolver.












