🎧 Usa el reproductor para escuchar esta nota
Muy Interesante
E l Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano (GTM), en Puebla, es parte de una colaboración internacional, un proyecto llamado Event Horizon Telescope para capturar un agujero negro por primera en imágenes. Por: Ángela Posada-Swafford. A casi cinco mil metros de altura, en la cima del volcán Sierra negra, en el estado de Puebla, una antena gigante de níquel apunta orgullosa al cielo como si supiera que ha hecho algo genial. Y efectivamente, lo hizo. En 2017, el Gran Telescopio Milimétrico Alfonso Serrano, un megaproyecto de radioastronomía entre Estados Unidos y México, se unió con otros siete telescopios en cuatro continentes para lograr captar una imagen de un agujero negro. La “fotografía” fue tomada en el rango de ondas milimétricas —no ópticas— que produce la radiación emitida por los desdichados cuerpos espaciales cuando comienzan a caer dentro de la boca del “monstruo”. El levantamiento de información formó parte de la develación de la actual imagen del agujero negro. Ese canto de cisne se conoce como horizonte de eventos (event horizon) y es el mítico punto de no regreso de un agujero negro.
EL PROCESO DE CAPTURAR UN AGUJERO NEGRO
El audaz proyecto de visualizar un horizonte de eventos, confirmar de una vez por todas la existencia de los agujeros negros y aprender un poco acerca de la historia natural de estas exóticas criaturas, se llama acertadamente el Event Horizon Telescope. El truco consiste en crear una telaraña de antenas de radio globales y usarlas como un gigantesco interferómetro, básicamente un telescopio virtual con el diámetro efectivo de la Tierra, de altísima resolución. Combinando los datos tomados por todos los observatorios, se espera poder ver lo que hasta ahora es una realidad: un anillo brillante formado cuando la luz se curva en la gravedad intensa alrededor de un agujero negro. En 2017, los dos conejillos de indias seleccionados en el experimento fueron los agujeros negros en el centro de la Vía Láctea: “En términos de su tamaño angular en el cielo, estos son los horizontes de eventos más grandes de cualquier agujero negro conocido”, dijo a la revista Nature Shep Doeleman, astrónomo del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics y director del proyecto.
PREDICCIONES DE EINSTEIN
Los agujeros negros son una de las más locas predicciones de la Teoría de la Relatividad General de Einstein publicada en 1916. Sin embargo no muchos recuerdan que en realidad los objetos fueron anticipados, en 1783, por un británico llamado John Michell. Michell, un sencillo párroco en el pueblo de Thornhill, era un visionario y estudioso de alto calibre cuyas contribuciones a la ciencia incluyen haber ayudado a establecer la disciplina de la sismología. Pero fue su concepto de una “estrella oscura” que atrapa la luz, presentado ante la Royal Society, el que ha resistido la prueba del tiempo. En el siglo XX, gracias al trabajo de Einstein, Karl Schwarzschild, Robert Oppenheimer y Stephen Hawking, el concepto pasó a ser parte de las conversaciones diarias, En 1968 John Wheeler acuñó el término “agujero negro” en una conferencia en la American Astronomical Society.










