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Monserrat Reyes
Con la presencia de autoridades eclesiásticas, municipales y representantes de diversas cofradías, se llevó a cabo la rueda de prensa de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP) en coordinación con la Arquidiócesis de Puebla, para anunciar los preparativos de la 33ª Procesión de Viernes Santo.
Este evento religioso, que se ha consolidado como el más nutrido del continente, se llevará a cabo el próximo 18 de abril de 2025, congregando a miles de fieles en un recorrido lleno de devoción y tradición.
UN EVENTO DE FE Y CULTURA
La procesión, organizada por el Comité Organizador de la Procesión de Viernes Santo, dará inicio en la Catedral de Puebla a las 12:00 del día.
Como cada año, la ruta abarcará las principales calles del Centro Histórico, pasando por puntos emblemáticos como la Avenida Juan de Palafox y Mendoza, la 2 Sur, la 4 Oriente-Poniente y la 11 Norte-Sur, para culminar nuevamente en la Catedral alrededor de las 3:30 de la tarde.
El padre Sergio Valdivia Bermúdez, representante de la Arquidiócesis de Puebla, destacó la importancia de la procesión como un evento que no sólo fortalece la fe, sino que también forma parte del patrimonio cultural de la ciudad. “Cada año crecemos más en organización y en participación, y este 2025 no será la excepción”, afirmó.
Por su parte, el maestro Carlos Martínez Cruz, presidente del comité organizador, resaltó que esta edición es especialmente significativa, pues marca 33 años de realización ininterrumpida desde su reinstauración en 1992.
LOGÍSTICA Y MEDIDAS DE SEGURIDAD
El maestro Carlos Castro Mendoza, coordinador de logística, informó que se espera una afluencia similar a la del año pasado, cuando alrededor de 160 mil personas participaron en el evento.
Para garantizar la seguridad de los asistentes, se contará con el apoyo del Gobierno Municipal, el Gobierno Estatal y la Guardia Nacional, así como de servicios de salud y emergencias, incluyendo SUMA, el Grupo Relámpago y el equipo de salud de la UPAEP.
Además, se implementará un operativo vial para minimizar el impacto en la movilidad de la ciudad. A partir de las 12:00 horas del 18 de abril, se cerrará el tránsito en diversas calles del Centro Histórico, por lo que se recomienda a la ciudadanía tomar precauciones. Asimismo, se ha coordinado con el sistema RUTA para habilitar un servicio especial de transporte que facilite el traslado de los asistentes.
LAS IMÁGENES Y SU HISTORIA
Uno de los momentos más esperados de la procesión es la participación de las imágenes religiosas provenientes de distintos templos de la ciudad y de otros municipios. Entre ellas destacan:
– Nuestro Padre Jesús Nazareno, del Templo de San José, una imagen del siglo XVI con gran historia y devoción.
– El Señor de las Maravillas, del Templo de Santa Mónica, una de las imágenes más veneradas por los poblanos.
– Nuestra Señora de los Dolores, una escultura sevillana del siglo XVII que se conserva en el Templo de la Soledad.
– El Santo Niño Doctor de los Enfermos, de Tepeaca, cuya devoción ha trascendido fronteras.
El arqueólogo Eduardo Merlo Juárez, representante de la imagen del Señor de las Maravillas, subrayó la relevancia de la procesión no sólo como un acto de fe, sino también como un atractivo turístico. “Es impresionante ver cómo cada año la ciudad se llena de visitantes que vienen a vivir esta experiencia única”, comentó.
UN LLAMADO A LA COMUNIDAD
Desde el ámbito municipal, el maestro Francisco Rodríguez Álvarez, secretario de Gobernación de Puebla, reiteró el compromiso del Ayuntamiento para que la procesión se lleve a cabo en un ambiente de orden y respeto. “Este evento es parte de la identidad poblana. Invitamos a todos a sumarse con responsabilidad y espíritu de comunidad”, expresó.
Finalmente, el padre Miguel Arcángel Desimone Maimone, párroco del Templo de Nuestra Señora de la Soledad, recordó la importancia del sentido espiritual de la procesión. “No se trata sólo de caminar, sino de acompañar a Cristo en su Pasión y renovar nuestra fe”, enfatizó.
Con estos preparativos en marcha, Puebla se alista para vivir una de sus tradiciones religiosas más importantes, en la que historia, cultura y devoción se unen en un solo evento.












