Las organizaciones no pueden perder de vista que las decisiones que tomen hoy las sustentarán en el largo plazo, opina Francisco Silva

 

Expansión

 

El Covid-19 ha sido un gran golpe a la economía mundial. El hecho de que la pandemia se haya originado en China y fuera uno de los países más afectados, tuvo enormes y graves repercusiones en su industria de manufactura y las cadenas de suministro conectadas a todo el planeta.

Así, los gobiernos de varios países han expresado su urgencia de que sus cadenas productivas vuelvan a marchar, que la gente regrese a sus trabajos y que las actividades económicas se reanuden después de un largo periodo de letargo.

Las organizaciones no pueden perder de vista que las decisiones que tomen hoy las sustentarán en el largo plazo. Por ello, saben la importancia de planear cuidadosamente las acciones que llevarán a cabo en los próximos 18 a 24 meses, a fin de iniciar con mayor certidumbre el camino hacia la recuperación económica.

Ciertamente, no es una tarea sencilla: no hay aún una manera precisa de prever lo que sucederá, pero es posible tener una idea del panorama de los posibles escenarios a los que se enfrenten en el futuro.

 

Escenario optimista

 

Imaginemos que la pandemia se atenúa antes de lo anticipado gracias a las medidas públicas efectivas y la realización de pruebas para contener el virus y salir de la crisis en unos meses; se vuelve a retomar la “normalidad”, aunque no de la misma manera y se llevan a cabo más actividades empresariales y sociales en línea.

En Asia, el brote de coronavirus se retrae y las cadenas de suministro se recuperan aunque, por el desfase, Europa y Estados Unidos no se han recuperado del todo. Por otra parte, se acelera el desarrollo tecnológico para reforzar las actividades laborales, educativas y comerciales en línea, y se reconoce a las instancias de gobierno por su trabajo para mantener a raya la pandemia.

En este contexto, la actividad económica podría reactivarse antes de que termine el 2020. Si bien lenta en un inicio, la recuperación se aceleraría en el segundo semestre del siguiente año, a medida que los consumidores recuperen la confianza. Los países de la Unión Europea y Estados Unidos enfrentarían una profunda recesión, de la cual saldrían rápidamente, aunque las pequeñas y medianas empresas quedarían seriamente afectadas.

 

Escenario medio

 

En otro escenario, un tanto más complejo, la pandemia dura más y se extiende hasta el tercer trimestre del año, mientras que la recesión y las afectaciones al sistema financiero provocan estragos en los ámbitos sociales y económicos, aunque no al mismo grado en todos los países. Las naciones que enfrentaron la crisis con mayor antelación y respondieron con mayor determinación se recuperarían más rápido.

Si bien el brote en China se contiene, podría volverse a desatar debido a la apertura de vuelos hacia el país; en tanto, Europa y Estados Unidos podrían seguir sufriendo de repunte importante de contagios, lo que duraría hasta principios de 2021, cuando podría estar mayormente controlado.

De darse este panorama, la economía no comenzaría a salir del bache hasta finales de 2021, para avanzar lentamente hacia inicios de 2022 y con mayor velocidad para el cierre de ese mismo año. Se podría prever una recesión seria y prolongada en el hemisferio occidental que seguiría afectando las cadenas de suministro y la demanda.

 

Escenario pesimista
Finalmente, en un tercer posible escenario, éste podría agravarse debido a que el virus retorna con mayor fuerza y los esfuerzos por contenerlo no son efectivos, afectando a los países más sanos y a las naciones emergentes con las que hacen negocios. Aquí los estímulos fiscales y monetarios son insuficientes, y los sistemas de salud están a punto del colapso.

La pandemia tiene picos y valles en occidente, y regresa con fuerza a Asia, mientras que en los países emergentes el brote es severo, recrudeciendo el confinamiento, hundiendo más el consumo y la demanda. En este punto, la tecnología es fundamental para satisfacer las necesidades de la sociedad de manera virtual, y la recuperación económica está por encima de la protección del medio ambiente.

En este sentido, dicha recuperación podría darse hasta mediados de 2022, aunque estaría supeditada al surgimiento de nuevos brotes. Por otro lado, el sistema financiero estaría en riesgo aún con el apoyo de los bancos centrales, se reducirían los estímulos fiscales, y sería probable que se nacionalicen diversas industrias.

Si bien hipotéticos, estos tres escenarios coinciden en que, cualesquiera que sean las circunstancias y los retos que se enfrenten en los próximos meses, es fundamental que las empresas y gobiernos tengan una visión amplia del contexto que los rodea, y estén siempre preparados y fortalecidos para afrontar cualquier situación en el futuro próximo.

 

Posible una gran contracción desde la Gran Depresión

 

La pandemia causada por el coronavirus y las medidas adoptadas para contener su propagación han afectado considerablemente a la actividad económica mundial y eso llevará a que en 2020 se registre la contracción más grande desde la Gran Depresión; no obstante, una vez que se reanuden las actividades habrá una recuperación y se especula que el comportamiento de la economía mexicana puede ser en forma de “V”, “U” o “W”.

 

Pero, ¿qué significa que la recuperación económica tenga estas formas?

 

El Banco de México señaló que en un escenario con forma de “V”, los daños económicos, provocados tanto por la debilidad de la demanda externa causada por la pandemia, como por una menor producción de diversos sectores de actividad en cumplimiento de las medidas de distanciamiento social, se concentran en el primer semestre del año.

Posteriormente, se supone una recuperación relativamente rápida de la actividad económica, que persiste a principios de 2021, normalizándose el ritmo de crecimiento de la actividad en el resto del horizonte.

En el escenario tipo “V” profunda, las afectaciones a la actividad económica son más intensas y se extienden al tercer trimestre del año, para luego presentar una reactivación hacia el cierre del año y durante 2021.

En el escenario de afectación tipo “U” profunda la debilidad de la actividad económica causada por el choque en el primer semestre de 2020 se extiende durante el resto del año, seguido de una recuperación lenta durante 2021. No obstante, analistas del mercado han cuestionado que en el escenario tipo “U”, el punto importante es saber qué tan larga será la base de la “U”, pues podría ser muy larga y ello llevar a que la recuperación sea más tardada.

En un escenario tipo “W”, se presenta una doble contracción de la economía, esto sucedería, de acuerdo con expertos, si al reanudarse las actividades se da un rebrote del covid-19 que lleve a que se vuelvan a cerrar las actividades y un regreso al confinamiento para frenar los contagios del virus.