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- Una joven que paseaba por las playas de Seaford Headparece que no pudo aguantar el hambre y se sentó a comer su almuerzo en el primer lugar que encontró.
- Pero la chica, al parecer nunca la vio.
- Así que relajada, comenzó a comer mientras el acantilado, que está agrietado desde hace tiempo, estaba a punto de romperse.
- “Estaba disfrutando de mi paseo el martes en Seaford Head, después de haberle advertido a la gente sobre las grietas y de repente vi a una mujer joven. Como estaba lejos, no la vi bien. Pero después me di cuenta, para mi horror, que estaba sentada comiendo un picnic justo donde no debía estar“, contó el fotógrafo.
UPSCL
Está sentada justo sobre una grieta. Pudo haber muerto.
Durante los últimos meses, una playa en Inglaterra se ha vuelto bastante famosa. No sólo por su belleza, sino por lo peligrosos que pueden ser sus acantilados. Aún así, conociendo el riesgo, las personas caminan por las rocas ignorando cualquier advertencia de peligro. Y se exponen incluso a la muerte.
Una joven que paseaba por las playas de Seaford Headparece que no pudo aguantar el hambre y se sentó a comer su almuerzo en el primer lugar que encontró.
El problema, es que había una señal que le advertía precisamente que no podía estar ahí.

Pero la chica, al parecer nunca la vio.

Así que relajada, comenzó a comer mientras el acantilado, que está agrietado desde hace tiempo, estaba a punto de romperse.
Sid la espantó. Él es un fotógrafo de 74 años que suele alertar a los bañistas sobre los acantilados, pero esta vez quedó realmente impactado cuando vio a la joven sentada apunto de caer al precipicio.


“Estaba disfrutando de mi paseo el martes en Seaford Head, después de haberle advertido a la gente sobre las grietas y de repente vi a una mujer joven. Como estaba lejos, no la vi bien. Pero después me di cuenta, para mi horror, que estaba sentada comiendo un picnic justo donde no debía estar“, contó el fotógrafo.

“Empecé a caminar hacia atrás para advertirle, pero afortunadamente ella se levantó y se alejó en otra dirección“, dijo el anciano, que camina todos los días por el lugar y logra percibir que la gente o es muy tonta, o simplemente ignoran los carteles de peligro.
Menos mal que la chica se movió del lugar a tiempo, sino algo muy grave podría haberle pasado.







