Moscú explota la crisis climática para reabrir y modernizar bases y aeródromos abandonados desde el final de la era soviética. El Kremlin dice que el fin es comercial, pero expertos dudan de las reales intenciones de Vladimir Putin

Moscú ha perseguido una serie de objetivos: el regreso de Rusia como una gran potencia global, promover sus intereses geopolíticos, económicos y energéticos, socavar el orden internacional liderado por EEUU, así como reforzar la legitimidad doméstica de Vladimir Putin. Rusia es una de las más grandes potencias militares del mundo y el segundo proveedor de armas.

Imágenes por satélite conseguidas por la cadena estadounidense muestras el desarrollo de bases militares rusas en la costa ártica que incluyen almacenaje subterráneo para el Poseidón y otras armas de alta tecnología, como bombas y sistemas de radar, cerca de las costas de Alaska.
“Claramente hay un desafío militar por parte de los rusos en el Ártico. Eso tiene implicaciones para Estados Unidos y sus aliados, entre otras cosas porque crea la capacidad de proyectar energía hacia el Atlántico Norte”:
Un alto funcionario del Departamento de Estado

Infobae/El País
Rusia se ha aprovechado del bloqueo del Canal de Suez para promover su ruta marítima en el Ártico como una alternativa confiable, a la vez que construye infraestructura militar y prueba sus armas más nuevas, parte de un impulso más amplio de Moscú para desarrollar la región y capitalizar el cambio climático.
El presidente Vladimir Putin ha hecho de la región ártica de Rusia una prioridad estratégica y ordenó la inversión en infraestructura militar y extracción de minerales.
Rusia es una de las cinco naciones árticas que reclaman sus derechos en la región, y Moscú ha reforzado su presencia militar allí, reabriendo y modernizando varias bases y aeródromos abandonados desde el final de la era soviética.
Moscú ha construido una base militar en la remota isla de Kotelny, que forma parte de las islas de Nueva Siberia en el Ártico oriental, y hay otras instalaciones en el archipiélago de Franz-Joseph Land (Tierra de Francisco José).
Rusia también ha desplegado allí sus sistemas de defensa aérea S-400 de última generación.
Rusia es una gran potencia energética, pues posee una quinta parte de las reservas de gas natural del mundo y la octava parte del petróleo, y es líder en el mercado europeo, ya que casi el 40% del gas que importan los países de Europa es ruso. Las enormes reservas de gas y petróleo, y las conexiones de los oleo- y gasoductos que atraviesan varias fronteras de los países de Eurasia, son la base esencial del poder de Rusia. Los fundamentos de la geopolítica rusa de energía consisten en usar los recursos energéticos como instrumento de política exterior para aumentar su influencia política, sus ganancias económicas y su capacidad de coacción sobre los países vecinos y sus clientes.
El 20 de marzo, el ejército ruso lanzó maniobras masivas en el Ártico cerca de Alexandra Land, parte del archipiélago de Franz Josef Land.
Como parte del simulacro, tres submarinos de propulsión nuclear rompieron el hielo y emergieron simultáneamente, mientras que un submarino nuclear también disparó un torpedo desde debajo del hielo.
Los ejercicios incluyeron pruebas de los sistemas antiaéreos Pantsir-S1, reabastecimiento en vuelo de un avión de combate MiG-31 y bloqueo de los controles de drones que simulan un ataque.
Nuevo tipo de torpedo
Además, expertos en armas y los funcionarios occidentales creen que Rusia está llevando a cabo pruebas de un nuevo un tipo de torpedo llamado Poseidón 2M39, equipado con un reactor nuclear y cuyo desarrollo se está llevando a cabo con rapidez desde que en febrero pasado se hicieran ya unas pruebas.
Este torpedo estaría diseñado para superar sin ser detectado las defensas costeras, como eventualmente las de Estados Unidos, según CNN, que citó a expertos en armamento y fuentes occidentales.
Este tipo de arma tendrá una capacidad de varios megatones cuyo impacto causaría olas radiactivas, con el efecto de dejar inhabitables durante décadas franjas costeras, según fuentes oficiales rusas.
Imágenes por satélite conseguidas por la cadena estadounidense muestras el desarrollo de bases militares rusas en la costa ártica que incluyen almacenaje subterráneo para el Poseidón y otras armas de alta tecnología, como bombas y sistemas de radar, cerca de las costas de Alaska.
Además, el jueves, la agencia de noticias estatal rusa TASS reportó otra prueba exitosa del misil de crucero hipersónico anti-buque Tsirkon desde el buque de guerra Almirante Gorshkov, diciendo que los cuatro cohetes de prueba habían alcanzado su objetivo.
El Tsirkon y el Poseidón son parte de una nueva generación de armas estratégicas prometidas por Putin en 2018.
“Es necesario pensar en cómo desarrollar rutas alternativas al Canal de Suez”
Nueva ruta comercial
El desarrollo militar en el Ártico está estrechamente relacionado con el impulso de la Ruta del Mar del Norte, uno de los varios canales comerciales que se encuentran dentro de la zona económica exclusiva de Rusia. El cambio climático y el deshielo en la zona abrieron nuevas posibilidades de explotación comercial. Por eso, Moscú ha canalizado grandes sumas de dinero en una flota de rompehielos y petroleros de clase hielo.
Un alto diplomático ruso dijo la semana pasada que el atasco en el Canal de Suez subrayó la importancia de desarrollar la ruta del Ártico.
“El atractivo de la Ruta del Mar del Norte crecerá tanto a corto como a largo plazo. No tiene otra alternativa”, dijo Nikolai Korchunov, persona clave en Moscú para la cooperación internacional en el Ártico.
“Obviamente, es necesario pensar en cómo gestionar de manera eficiente los riesgos del transporte y desarrollar rutas alternativas al Canal de Suez, en primer lugar la Ruta del Mar del Norte”, dijo Korchunov, embajador general de Rusia, a la agencia de noticias Interfax.
Rusia ha invertido mucho para desarrollar la ruta, lo que permite a los barcos reducir el viaje a los puertos asiáticos en 15 días en comparación con el uso del Canal de Suez.
El tránsito del Ártico oriental generalmente termina en noviembre, pero Rusia espera que el cambio climático signifique que el beneficio comercial de la ruta aumente.
Otra muestra del renovado interés ruso por el Ártico se dio este lunes, cuando el país aprobó un programa de desarrollo socio-económico del territorio ártico hasta el año 2024, que supondrá inversiones estatales de 19.500 millones de rublos, unos 260 millones de dólares. El objetivo del plan cuatrienal tiene como objetivo garantizar el desarrollo estable de la región, crear “decenas de miles” de puestos de trabajo, apoyar proyectos empresariales y captar inversores y profesionales calificados a las regiones árticas, según dijo el primer ministro de Rusia, Mijaíl Mishustin. Además, busca asegurar la entrada de capital privado en volúmenes “muchas veces mayores” que las inversiones públicas.
Moscú, en especial, planea utilizar la ruta para exportar petróleo y gas a los mercados extranjeros, mientras que compañías, incluido el mayor productor de GNL de Rusia, Novatek, ya navegan por la ruta del norte.
En agosto de 2017, el primer barco viajó por la Ruta del Mar del Norte sin el uso de rompehielos.
Pese a que Rusia asegura que sus intenciones son pacíficas, los funcionarios occidentales dudan de las reales intenciones del Kremlin.
Rusia espera que el cambio climático signifique que el beneficio comercial de la ruta aumente
“Las afirmaciones rusas sobre la Ruta del Mar del Norte son sin duda un esfuerzo por establecer algunas reglas sobre la marcha, obtener alguna aquiescencia de facto por parte de la comunidad internacional y luego afirmar que este es la forma en la que se supone que las cosas funcionan”, dijo un alto funcionario del Departamento de Estado citado por CNN.
¿Sorprendente? No
El monitor meteorológico de Rusia dijo la semana pasada que la ruta del norte estuvo “en algunos años casi completamente libre de hielo” hacia el final del verano y en 2020 alcanzó un “nivel récord bajo” de capa de hielo.
La agencia nuclear de Rusia, que es el operador oficial de infraestructura del paso del Ártico, ofreció burlonamente su ruta norte como alternativa tras el bloqueo en Suez, diciendo que los rompehielos serían enviados al rescate si los barcos se atascan.
El MV Ever Given, de propiedad japonesa y bandera panameña, quedó atascado en el Canal de Suez durante una tormenta de arena, bloqueando durante casi una semana la vía fluvial que conecta el Mediterráneo con el Mar Rojo y que maneja más del 10 por ciento del comercio marítimo mundial.
La agencia nuclear Rosatom dijo en broma que el pasaje del Ártico proporciona “más espacio para dibujar imágenes peculiares usando sus barcos gigantes”, refiriéndose a los rastreadores de envío que mostraron que Ever Given trazó el contorno de un pene gigante antes de quedarse atascado.
“Rusia utilizará el caso EVERGIVEN para atraer armadores al Ártico”, tuiteó el experto en Ártico Mikaa Mered. “¿Es esto sorprendente? No.”
“Hay un desafío militar por parte de los rusos en el Ártico”
Tensiones con Occidente
En este contexto, el presidente Vladimir Putin elogió los ejercicios militares la semana pasada y dijo que el ejército ruso había demostrado su capacidad para operar incluso “en los duros entornos del norte”.
“La expedición al Ártico no tiene análogos en la historia soviética y moderna de Rusia”, dijo el mandatario.
El almirante ruso retirado Viktor Kravchenko dijo a la agencia de noticias Interfax que los ejercicios eran para enviar una “señal a nuestros amigos extranjeros, los estadounidenses”.
Kravchenko dijo la semana pasada que los ejercicios le recordarían a Estados Unidos que tiene competencia en la región y mostrarán que Rusia “ha estado aquí durante mucho tiempo”.
“Claramente hay un desafío militar por parte de los rusos en el Ártico”, dijo el alto funcionario del Departamento de Estado a CNN. “Eso tiene implicaciones para Estados Unidos y sus aliados, entre otras cosas porque crea la capacidad de proyectar energía hacia el Atlántico Norte”.
Por eso, en febrero Estados Unidos envió bombarderos estratégicos para entrenar en Noruega como parte de los esfuerzos occidentales para reforzar su presencia militar en la región.
Además, por primera vez desde la década de 1980, la Armada de los Estados Unidos desplegó un portaaviones en el Mar de Noruega en 2018, y luego varios otros buques en la zona económica de Rusia en el Mar de Barents el año siguiente.