La lengua española tiene cambios y no todos te van a gustar

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La lengua hispana tiene cerca de 500 millones de hablantes en todo el mundo, nuestro idioma tiene variantes que se presentan en cuatro continentes, en 30 países de forma nativa y con una variedad regional mucho más alta. Aunque el país con más interlocutores del castellano es México es en España donde se encuentra la Real Academia de la Lengua Española y es ahí donde se discuten términos que se incluyen en la universalidad del idioma de Cervantes. Real Academia de la Lengua Española (RAE) y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) dieron a conocer el lunes 26 su primer manual de estilo del idioma español. Edición en la que se hacen los apuntes más relevantes del cambio y aplicación de estos en nuestro idioma. Estados Unidos tiene más hablantes de español que España, la mayoría de estos tienen raíces de América Latina.

Estos son algunos de los cambios y acepciones que ha mencionado la RAE para los hablantes del idioma español: En redes sociales: Si terminas una frase con un emoticón, hay que poner punto final. Cuando cometas un error o quieras hacer una precisión por mensaje de texto, puedes poner un asterisco para corregir.

“Guasap”, “yutubero”, “tqm” son grafías que son aceptadas en este manual de estilo. Hablando de tecnología: Es mejor decir “memoria USB” o “lápiz de memoria” sobre pendrive. Ahora podrás escribir “jáquer” y no solo “hacker”.

SIGNOS DE PUNTUACIÓN:

Ahora la RAE permite que no uses en todo momento los signos de apertura de exclamación o interrogación (¡¿) aunque sí lo recomienda. HABLEMOS DEL LENGUAJE INCLUSIVO La controversia surgió en España a partir de que la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, solicitó a la RAE hacer una evaluación de la Constitución de España para hacer de este un texto incluyente. En febrero de este año Canadá hizo lo propio con su himno nacional y se modificó para evitar distinción de géneros en el canto. En Argentina la discusión de temas de género ha creado una gran oleada de expresiones populares relacionadas con el lenguaje inclusivo. El problema es confundir la gramática con el machismo. Víctor García de la Concha, director honorario de la RAE, explica en el capítulo su rechazo a las grafías del lenguaje inclusivo, mismas que considera innecesarias todas las variables de inclusión del doble género (como “todos y todas”, “todxs”, “todes” o “tod@s”). A su vez explica el papel de las palabras adjudicadas a una voz masculina en nuestro idioma, “el masculino por ser el no marcado, puede abarcar el femenino en ciertos contextos”. (Con información de El Mundo, EFE)