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Redacción
En el marco del 23° Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, en la BUAP coexisten ambas plataformas Mucho se ha especulado sobre la continuidad del libro impreso, ante los nuevos espacios que cada día conquistan los medios digitales en el mundo de la información, sobre todo durante la celebración del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, instaurado por la UNESCO en 1995. Ante este debate, Mercedes Isabel Salomón Salazar, directora de la Biblioteca Histórica José María Lafragua, invita a sostener un manuscrito del siglo XIV:
“Tengo CD’s que no puedo abrir porque mi computadora ya no cuenta con un puerto para introducirlos; mucho menos floppy disks. ¿Qué se hace con todos esos archivos? Por el contrario, este libro está en tus manos y lo puedes ver”. El libro de horas, elaborado alrededor de 1353 y el más antiguo que conserva la BUAP, es testigo de la persistencia con la cual esta clase de formatos físicos atesoran información frente al paso del tiempo. Sus 492 fojas de vitela –un material compuesto por piel de becerro- tienen plasmados aún los trazos que distintos copistas hicieron con materiales, como lapislázuli y oro, hace casi siete siglos. Dichos rasgos, destaca la especialista, son pautas para determinar que el escrito perteneció posiblemente a una persona adinerada. En una sociedad europea, en la cual pocos eran quienes sabían leer, los manuscritos circulaban en las altas esferas de la sociedad. Sin embargo, siglos después, el surgimiento del internet y los archivos electrónicos dieron apertura a la difusión de información a costos menores y con mayor alcance. Para Ricardo Villegas Tovar, coordinador de Producción Académica y Visibilidad Internacional, de la Vicerrectoría de Investigación y Estudios de Posgrado de la BUAP, la aparición de los medios digitales ocupa un segundo gran momento en la historia del libro.










