Cierre de fronteras, aislamientos de poblaciones, rastreos genéticos y temor extendido en al menos tres países que limitan con el Estado brasileño

 Uno de los motivos señalados por las autoridades y los expertos es el temor a que se produzcan brotes masivos del coronavirus relacionados con la llamada variante brasileña (identificada como P.1) y considerada altamente contagiosa.

 El jefe de Epidemiología del Servicio de Salud del departamento de Santa Cruz, Carlos Hurtado, relató un caso reciente referido al ingreso a la región de una persona que arribó desde Brasil y derivó en el contagio y fallecimiento de sus padres. Además se detectaron 28 casos confirmados de personas que estaban en el mismo matrimonio al que esa familia llegó a asistir.

 “Lo urgente es obtener más información a través del análisis y rastreo genético para que los países fronterizos no permanezcan en la incertidumbre ante el posible avance de la variante brasileña”:  Pablo Tsukayama, experto en microbiología molecular 

BBC

 

Bolivia, por ejemplo, anunció el pasado jueves que su extensa frontera con Brasil, que es más larga que la de Estados Unidos con México, queda cerrada de forma temporal como medida para frenar el avance de la Covid-19 hacia su territorio.

Al menos seis poblaciones y diferentes puentes compartidos que sirven de paso de un país a otro ya ejecutaron la medida.

El gobierno boliviano no es el único que en las últimas dos semanas toma medidas extraordinarias para contener el aumento de contagios en sus territorios colindantes.

Uno de los motivos señalados por las autoridades y los expertos es el temor a que se produzcan brotes masivos del coronavirus relacionados con la llamada variante brasileña (identificada como P.1) y considerada altamente contagiosa.

Sin embargo, el problema con el que tropiezan en estos países son las dificultades para realizar estudios a gran escala de vigilancia genética, los que son capaces de confirmar la presencia de nuevas variantes y dar una idea de cuán extendidas están en las zonas fronterizas.

Colombia tiene aislada a Leticia

 

Cierre de pasos terrestres y vuelos restringidos para aquellos que quedaron varados.

Así se encuentra Leticia, capital del departamento colombiano del Amazonas.

Su aislamiento en esa región también está relacionado con la proximidad que tiene con territorio brasileño.

Al respecto, el gerente presidencial de Fronteras colombiano, Lucas Gómez, apunta a BBC Mundo que en el departamento del Amazonas, además, se dispusieron campañas de mayor control epidemiológico y vacunación.

Por ejemplo, todos aquellos partícipes en los vuelos especiales deben someterse al menos a dos pruebas PCR y serán vacunadas.

“Con estas medidas se redujo el flujo y como las fronteras son porosas se mantiene a Leticia bajo aislamiento”, indicó.

Sin embargo, la autoridad indica que hay diferentes pasos por los que pueden ingresar personas contagiadas desde Brasil por Venezuela o Ecuador.

El aislamiento determinado por el gobierno fue cuestionado por diferentes líderes locales y uno de sus representantes en el Congreso, quien sostiene que existen “ciudadanos leticianos atrapados en Bogotá y viceversa con los turistas atrapados en la ciudad de Leticia”.

“No tenemos comunicación con el resto del país porque los servicios de internet y telecomunicaciones están colapsados en la región. No tenemos acceso a la virtualidad educativa, comercial ni institucional”, indicó el congresista Alfredo Vásquez.

Mientras, la Organización de Naciones Indígenas dio a conocer que está en alerta por las comunidades asentadas en los alrededores de Leticia ante la amenaza de los contagios en el otro lado de la frontera.

Colombia es uno de los países que mantiene sus fronteras cerradas, incluyendo la brasileña.

El temor en las poblaciones

 

La preocupación en las zonas limítrofes de Colombia y Perú también es señalada en Bolivia.

Así lo expresa el jefe de Epidemiología del Servicio de Salud del departamento de Santa Cruz, Carlos Hurtado, cuando expresa el temor que hay entre vecinos y personal sanitario ante la “inminente” confirmación de la aparición de la variante P.1.

“La situación es muy preocupante y la gente convive a diario con el miedo en nuestras fronteras”, señala el directivo a BBC Mundo.

Hurtado relató un caso reciente referido al ingreso a la región de una persona que arribó desde Brasil y derivó en el contagio y fallecimiento de sus padres. Además se detectaron 28 casos confirmados de personas que estaban en el mismo matrimonio al que esa familia llegó a asistir.

“Ese brote de hace una semana tiene las características de ser producto de la nueva variante”, afirma.

Otra situación reportada en los últimos días es la de vecinos que optaron por cerrar los negocios de su propiedad -y que eran frecuentados por brasileños que cruzan la frontera a realizar sus compras- por temor a contagiarse.

Bolivia es uno de los países que no reportó la aparición de la variante P.1, aunque Carlos Hurtado señaló que fueron enviadas muestras de casos recientes a laboratorios de Argentina y Brasil y “seguramente ya está presente y sólo resta confirmarla”.

Además del cierre de fronteras, que permite el paso de residentes por un margen de tres horas diarias bajo estrictos controles, también quedó abierta la posibilidad de encapsulamiento de poblaciones en frontera donde existan casos de la variante P.1 confirmados.

Además de los países mencionados, Argentina ratificó que mantiene sus fronteras cerradas al turismo internacional y aprobó una medida en vísperas de Semana Santa para suspender todo tipo de vuelos desde Brasil, Chile y México.

La intención es desacelerar los viajes de argentinos al exterior.

Ecuador, por su parte, declaró estado de excepción en numerosas de sus regiones ante la posibilidad de nuevos brotes.

Hasta finales de marzo, 37 países del mundo confirmaron casos detectados con la variante brasileña, de acuerdo al reporte epidemiológico de la Organización Mundial de Salud.

¿Qué está pasando?

 

Para el experto en microbiología molecular Pablo Tsukayama, lo que atraviesan los países vecinos a Brasil es una reacción lógica debido a las enormes dificultades que supone cerrar fronteras tan extensas.

“No tenemos evidencia directa, pero estamos teniendo más infecciones por día. Eso puede responder a que exista una variante más contagiosa. Uno puede fortalecer los protocolos, pero las fronteras son muy grandes. Es casi inevitable que llegue“, indica.

El experto, quien es profesor en la Universidad Cayetano Heredia de Perú, explica que las variantes tienen una circulación que obedece a los flujos de movimiento de las poblaciones. “Por eso existe una amplia posibilidad de llegada a Lima de la P.1, por ejemplo”.

Tsukayama concluye indicando que lo urgente es obtener más información a través de análisis y rastreo genético para que los países fronterizos no permanezcan en la incertidumbre ante el posible avance de la variante brasileña.

Variantes del coronavirus

 

Por qué la escasa vigilancia del virus en América Latina puede convertirse en un problema global.

Brasil vive uno de los peores momentos de la pandemia, con un creciente número de contagios y muertes a causa de la covid-19.

El aumento en los casos en los últimos días se ha atribuido en parte a la propagación de una variante altamente contagiosa del virus, llamada P.1, que se cree que se originó en la ciudad amazónica de Manaos.

Los expertos advierten que lo que ocurre en Brasil es solo un ejemplo de la importancia de rastrear el surgimiento de variantes del virus SARS-CoV-2 en América Latina.

A este rastreo se lo conoce como vigilancia genómica, y, según los expertos consultados por BBC Mundo, es una tarea en la que América Latina está rezagada.

Los especialistas coinciden en que, aunque ha habido avances, en la región es necesario reforzar la vigilancia genómica y advierten sobre el riesgo de no hacerlo a gran escala.

“América Latina necesita una vigilancia genómica fuerte. En la mayoría de los países aún es mínima”, escribió en Twitter a principios de marzo la epidemióloga Zulma Cucunubá, especialista en enfermedades infeccionas y salud pública del Imperial College de Londres, en Reino Unido.

“No sabemos qué está pasando con las variantes de SARS-CoV-2 en la región”.

¿En qué consiste la vigilancia genómica y cuál es su estado en América Latina?

La genética del virus

 

Cada virus de SARS-CoV-2 tiene un código genético que se expresa en una secuencia de 30.000 letras.

A ese conjunto de letras se lo conoce como el genoma del virus, y es el que le da las instrucciones para funcionar y transmitirse.

Además, esas letras funcionan como un “archivo histórico de la evolución del virus“, como explica Fernando González Candelas, catedrático de genética en la Universidad de Valencia, en España, en un artículo publicado en The Conversation.

Cada vez que el virus contagia a una nueva persona existe la posibilidad de que mute, una característica propia de los virus.

Así, los científicos pueden saber que un virus mutó al notar que alguna de las letras de su genoma cambió.

Las mutaciones ocurren todo el tiempo, pero cuando un grupo de virus comparten un mismo conjunto de mutaciones forman lo que se conoce como una variante.

Durante la pandemia se han identificado variantes del SARS-CoV-2 en varias partes del mundo.

Algunas de ellas son lo que técnicamente se conocen como “variantes de preocupación”, porque tienen el potencial de ser más contagiosas, provocar una enfermedad más grave o reducir el efecto de las vacunas.

Hasta el momento, se han identificado al menos tres variantes de preocupación:

  • La B.1.1.7, identificada por primera vez en Reino Unido
  • La B.1.351, identificada por primera vez en Sudáfrica
  • La P.1, identificada por primera vez en Brasil

“El virus no es una unidad estática sino que está cambiando”, le dice a BBC Mundo Julián Villabona, epidemiólogo molecular en el Centro de modelaje matemático de enfermedades infecciosas de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres.

“Si se le da la oportunidad, va a cambiar de formas que le permitan infectar a más personas o en algunos casos causar una enfermedad más grave”.

Rastrear las variantes

Estas variantes se han identificado gracias a que los científicos comparten miles de genomas del virus en una gran base de datos mundial.

Esa base de datos se llama GISAID (siglas de Global Initiative on Sharing All Influenza Data, Iniciativa Global para Compartir todos los Datos de la Influenza, en español).

Su nombre se debe a que originalmente fue creada para vigilar el genoma del virus de la influenza.

Lo que los investigadores hacen en GISAID es depositar las 30,000 letras del virus que infectó a cada persona que logran registrar.

En lo que llevamos de la pandemia, los expertos han aprendido que el SARS-CoV-2 acumula de una a dos mutaciones por mes, según explica Villabona.

Así, la vigilancia genómica debe revisar las 30,000 letras del virus que infecta a cada persona y observar qué cambios ha habido respecto al virus de otras personas.

“La genómica es la única tecnología que nos permite identificar las nuevas variantes que nos preocupan”, le dice a BBC Mundo Catalina López Correa, médica especialista en genética y directora ejecutiva de la Red Canadiense de Genómica de covid-19 (CanCOGeN).

“Si no entendemos qué variantes tenemos y cómo se están transmitiendo, tenemos el riesgo de que en algún punto las vacunas no sean eficaces“.

Por su parte, Villabona añade que “la vigilancia genómica permite estar atentos a que el virus no cambie en formas que compliquen la situación, y que si está cambiando se puedan activar estrategias para reducir el impacto”.

La ecuación es clara: a mayor número de variantes, es posible que aumente el número de contagios; y a mayor número de contagios, mayor probabilidad de que aparezcan nuevas variantes.

La vigilancia en América Latina

La vigilancia genómica del SARS-CoV-2 en América Latina “está en estado embrionario”, en palabras de López Correa.

La experta comenta que Reino Unido, por ejemplo, ha registrado cerca de 300,000 genomas del virus en GISAID. Canadá ha registrado más de 22.000.

Hasta el 22 de marzo América Latina y el Caribe, en conjunto, había registrado menos de 14.000, según la Red Regional de Vigilancia Genómica de covid-19, que cuenta con el respaldo de la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Al 31 de marzo, GISAID registraba más de 940,000 secuencias del SARS-CoV-2 en su plataforma a nivel global.

López Correa destaca que, en América Latina, países como México y Brasil lideran el número de secuencias registradas, y que en Colombia, Perú y Ecuador el número de genomas reportados va aumentando poco a poco.

La experta, sin embargo, advierte que “vamos lento”.

“Creo que en América Latina no estamos siendo muy conscientes de lo importante que es la vigilancia genómica”.

Por su parte, Villabona sostiene que el número de genomas reportados desde América Latina es muy bajo respecto al número total de casos de covid-19 en la región, que ronda los 24 millones de contagios.

“En América Latina hay la posibilidad de que existan variantes que no han sido reportadas y que sean responsables de una fracción importante de los casos”, dice Villabona.

“Eso no se puede saber, porque no existen los datos genéticos…con ese número de secuencias que tenemos no se puede calcular”.

En una rueda de prensa el 23 de marzo, la OPS dijo que está apoyando a los países de América Latina para fortalecer su capacidad de vigilancia del virus, y que uno de sus principales objetivos es ampliar esa red de rastreo con nuevos laboratorios, fondos y asistencia técnica.

Prioridad

Los expertos coinciden en que América Latina tiene a personas capacitadas para hacer una mayor vigilancia genómica.

López Correa, sin embargo, sostiene que “faltan recursos y darle prioridad desde un punto de vista estratégico y político”.

La experta indica que la vigilancia genómica es una herramienta importante para tomar decisiones de salud pública como los confinamientos, por ejemplo.

“En este momento la vacunación y la vigilancia son igualmente importantes”, dice.

Por su parte, Villabona sostiene que hasta el momento América Latina se ha centrado en vigilar si hay presencia de una variante de otra región, pero que debería hacerse un mayor esfuerzo por saber si una variante del propio continente tiene el mismo efecto.

En Brasil, por ejemplo, fue importante que desde hace unos años se hubiera creado un programa de vigilancia genómica de virus como el del dengue, el zika o la fiebre amarilla.

Según explica Villabona, gracias a que ya existía esa infraestructura, se pudo adaptar para rastrear el genoma del coronavirus.

Finalmente, aunque los expertos insisten en que los gobiernos de cada país prioricen la secuencia genómica a nivel nacional, el tema de la vigilancia debe verse como un asunto de cooperación global.

Si en un país no se hace una adecuada vigilancia de las posibles variantes, se puede volver un problema de salud pública a nivel global.

“Para el virus no hay fronteras”, concluye López Correa.