La muerte de por lo menos 100 manifestantes antigolpistas en Myanmar ha provocado la indignación mundial. 

 Estados Unidos acusó a las fuerzas de seguridad de ejercer un “reino del terror” este sábado, el día con más muertes desde el golpe de Estado del mes pasado.

 Decenas de personas en Myanmar perdieron la vida este sábado a manos de las fuerzas de seguridad del país, en lo que los activistas aseguran que es “el día más sangriento” desde la toma del poder militar el mes pasado.

 “El sábado -el Día de las Fuerzas Armadas- quedaría grabado como un día de terror y deshonra”:

Delegación de la Unión Europea en Myanmar 

 “Nos están matando como pájaros o gallinas, incluso en nuestras casas. Seguiremos protestando a pesar de todo”:

 

Thu Ya Zaw, residente de Myingyan.

.Infobae/BBC

Los manifestantes desafiaron a los uniformados en varias ciudades tras una jornada con al menos 90 civiles muertos, incluidos seis menores de edad, lo que desató una condena internacional.

Los birmanos volvieron a salir este domingo a las calles para protestar contra la junta militar, al día siguiente de la muerte de al menos 90 civiles, incluidos niños, en la ola de represión más sangrienta desde el golpe de Estado del 1 de febrero.

Los manifestantes desafiaron a los uniformados en localidades como Rangún, Monywa, Myinchan y Hapakant, situadas en diferentes regiones y estados del país, según informaron medios locales y grupos de activistas como Myanmar Spring Revolution en las redes sociales.

En Rangún, la mayor ciudad de Myanmar, al menos dos personas resultaron heridas debido a una granada lanzada supuestamente por las fuerzas de seguridad, señaló Myanmar Spring Revolution. Además de las protestas, muchos birmanos se encuentran de luto tras la represión de la víspera con escenas de disparos y torturas que fueron captadas en fotografías y video.

Anoche, los soldados dispararon contra un hombre de 40 años en la localidad de Aungmyaythazan, en la región de Mandalay, y lo tiraron a unas barricadas en llamas, donde murió a causa del fuego, según indicaron testigos al medio Myanmar Now. Debido a los disparos de los soldados, ningún vecino pudo salir a socorrer a la víctima, Aye Ko, que estaba casado y tenía cuatro hijos.

La junta militar golpista ha cerrado medios y persigue a los periodistas, por lo que la cobertura de las protestas y la represión depende de reporteros que viven en la clandestinidad y testigos que graban y fotografían lo que ocurre en la calle con sus móviles.

La Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP) birmana cifró la cifra de muertos anoche en 90, incluidos seis menores de entre 10 y 16 años, al tiempo que precisó que el número total de fallecidos desde el golpe asciende ya a 423.

Myanmar Now elevó el número de muertos al menos a 116 durante la jornada del sábado, en la que los soldados mataban en las calles al mismo tiempo que la capital acogía un desfile castrense y después una cena de gala por el Día de las Fuerzas Armadas. La mayoría de los países boicotearon la celebración, pero Rusia, China, India, Pakistán, Bangladés, Vietnam, Laos y Tailandia enviaron a representantes a los actos, según el medio Asia Nikkei.

 

Condena internacional

Los jefes militares de una docena de países, incluidos Estados Unidos, Gran Bretaña, Japón, Corea del Sur y Alemania, condenaron el uso letal de la fuerza contra manifestantes desarmados.

“Un militar profesional sigue estándares internacionales de conducta y es responsable de proteger –no de dañar- a las personas a las que sirve”, aseguran, antes de “urgir” a las fuerzas armadas birmanas a que “cesen la violencia y trabajen para restaurar su respeto y credibilidad de cara a la población de Birmania”.

Ayer domingo se celebraron funerales de algunas de las víctimas.

Los militares tomaron el poder con la excusa de un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido de la líder depuesta y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, y que fueron declarados legítimos por los observadores internacionales.

Desde el golpe, la junta militar ha detenido a más de 3,000 personas, incluida Suu Kyi y gran parte de su Gobierno, quienes se encuentran en su mayoría incomunicados.

Violencia militar ya dejó un saldo que supera los 420 muertos

La AAPP señaló en un informe que los policías y militares llevaron a cabo el sábado la mayor matanza de civiles desde el golpe de Estado del pasado 1 de febrero

El número de muertos debido a la violencia militar y policial contra manifestantes y civiles en Myanmar asciende a 423, incluidos menores, informó este domingo la Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP) birmana.

La AAPP señaló en un informe que los policías y militares llevaron a cabo el sábado la mayor matanza de civiles desde el golpe de Estado del pasado 1 de febrero, al verificar la muerte ese día de al menos 90 personas, incluidos seis niños de entre 10 y 16 años.

Sin embargo, reconoce que el número de víctimas mortales “probablemente sea mucho mayor”.

El medio Myanmar Now sitúa el número de muertos en al menos 116 durante la jornada del sábado, en la que los soldados mataban en las calles al mismo tiempo que la capital acogía un desfile castrense por el Día de las Fuerzas Armadas.

La mayoría de los países boicotearon el acto, pero Rusia, China, India, Pakistán, Bangladés, Vietnam, Laos y Tailandia enviaron a representantes al desfile, según el medio Asia Nikkei.

La AAPP explicó que una niña de 13 años murió en su casa debido a los disparos de las fuerzas de seguridad, mientras que un menor de 16 iba en moto y, sin aviso alguno, fue tiroteado por las fuerzas de seguridad.

“El chico murió por no recibir tratamiento adecuado bajo detención”, aseguró la asociación, que hace recuento de las víctimas y detenidos por la junta militar en Myanmar.

Las muertes del sábado ocurrieron en al menos 40 localidades de las regiones de Rangún, Bago, Magway, Sagaing, Tanintharyi y Ayeryawady, así como en los estados Mon, Kachin y Shan, donde las calles se convirtieron en zonas de guerra contra civiles desarmados.

La APP afirmó que los uniformados se llevaban algunos cadáveres, que no devuelven a los familiares para eliminar pruebas, y que también atacaron a periodistas.

Con muchos medios cerrados y la persecución de periodistas, gran parte de la información, fotos y videos de la violencia sale a la luz gracias a reporteros que trabajan clandestinamente y de ciudadanos que arriesgan su vida.

La violencia desatada en la víspera provocó duras condenas por parte de numerosos países como Estados Unidos, Reino Unido, Francia y España, así como de la Unión Europea y la ONU.

“Estoy profundamente conmocionado por la muerte de docenas de civiles, incluidos niños y jóvenes, por las fuerzas de seguridad en Myanmar (…). La violencia militar es inaceptable y requiere una respuesta internacional firme, unificada y decidida”, dijo en un comunicado el secretario general de la ONU, António Guterres.

Sin embargo, la ONG Burma Campaing UK criticó a Guterres por “hacer sólo declaraciones sobre lo conmocionado o preocupado que está”, en lugar de actuar en el seno de Naciones Unidas.

Los militares tomaron el poder con la excusa de un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido de la líder depuesta y Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, y que fueron declarados legítimos por los observadores internacionales.

Desde el golpe, la junta militar ha detenido a más de 3,000 personas, incluida Suu Kyi y gran parte de su Gobierno, quienes se encuentran en su mayoría incomunicados.

 

EE UU se declaró “horrorizado” por el “reinado de terror de los militares” en Myanmar

El secretario de Estado Antony Blinken declaró que la matanza perpetrada por las fuerzas de seguridad en el país asiático “demuestra que la junta está dispuesta a sacrificar las vidas del pueblo para servir a unos pocos”.

El secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, condenó este sábado la última matanza de civiles cometida por las fuerzas de seguridad en Myanmar y rechazó el “reinado de terror” de los militares que han tomado las riendas de este país asiático.

“Estamos horrorizados por la matanza perpetrada por las fuerzas de seguridad birmanas, que demuestra que la junta está dispuesta a sacrificar las vidas del pueblo para servir a unos pocos”, escribió Blinken en su cuenta de Twitter.

El titular de Exteriores estadounidense reaccionaba así a la muerte de al menos 91 personas a manos de las autoridades militares de Myanmar (Birmania), donde este sábado se registró la jornada de represión más sangrienta desde que arrancaron las protestas contra el golpe de Estado de febrero.

“Envío mis más profundas condolencias a las familias de las víctimas. El valiente pueblo de Myanmar rechaza el reinado de terror de los militares”, añadió Blinken en su breve mensaje.

El secretario general de la ONU, António Guterres, también condenó este sábado lo ocurrido en Myanmar, y exigió una “respuesta internacional firme, unida y decidida”.

 “Este 76º Día de las Fuerzas Armadas de Myanmar quedará grabado para siempre como un día de terror y deshonra. La matanza de civiles desarmados, incluidos niños, son actos indefendibles. La Unión Europea apoya más que nunca al valiente pueblo de Myanmar y pide el fin inmediato e incondicional de todas las formas de violencia y el restablecimiento de la democracia”, señaló la embajada de la Unión Europa en Rangún en sus cuentas en Facebook y Twitter.

La represión tuvo lugar mientras el Ejército celebraba con un desfile en la capital el Día de las Fuerzas Armadas, que grupos de manifestantes habían llamado a convertir en “día contra la dictadura militar”.

La cifra total de víctimas mortales desde la asonada del 1 de febrero, que este viernes ascendía al menos a 328, superaría ya las 400.

Estados Unidos sancionó en febrero al comandante del Ejército de Myanmar, el general Min Aung Hlaing, quien lideró el levantamiento militar que llevó a la deposición del Gobierno electo de Aung San Suu Kyi, así como a otros nueve oficiales y a varias empresas vinculadas con las Fuerzas Armadas de ese país.