🎧 Usa el reproductor para escuchar esta nota
En un esfuerzo coordinado entre la Secretaría de Cultura y la Cancillería (SRE), México celebró este lunes la primera gran restitución patrimonial del 2026. Se trata de 160 bienes —157 arqueológicos y tres históricos— que fueron recuperados gracias a la entrega voluntaria de particulares y a la cooperación judicial en Estados Unidos, Francia, Canadá y Argentina.
Tesoro milenario: Del Preclásico al Virreinato
La secretaria de Cultura, Claudia Curiel de Icaza, destacó que cada objeto recuperado es una pieza del rompecabezas de nuestra identidad que vuelve a su contexto original. Según el peritaje del INAH, el lote abarca un espectro temporal que va desde el año 2500 a.C. hasta la época colonial:
Altiplano Central y Occidente: Se recuperaron figurillas teotihuacanas y esculturas de las tradiciones de Tumbas de Tiro y Chupícuaro entregadas en Seattle y Raleigh.
Zona Maya y Oaxaca: Vasijas y piezas antropomorfas del periodo Clásico que reflejan la riqueza estética de estas regiones.
Estilo San Sebastián: Desde París, volvieron tres piezas de los límites de Jalisco y Nayarit que datan de los años 300 al 600 d.C.
📌 Nota recomendada
![]() | INAH identifica piezas prehispánicas en Casa Millon y rechaza subasta en Francia |
Joyas históricas: Arte barroco y fe novohispana
Más allá de la arqueología, la recuperación de este abril de 2026 incluye tres piezas de valor incalculable para la historia virreinal:
Las Puertas de Atlanta: Dos puertas de madera del siglo XVIII labradas en altorrelieve con escenas de ángeles y santos, ejemplares únicos del barroco mexicano.
El Manual de 1703: El libro Manual Summa de las Ceremonias, impreso en la Ciudad de México hace más de 300 años, el cual fue recuperado tras ser decomisado por la Policía Federal Argentina.
Rumbo a los museos del INAH
El subdirector de Registro del INAH, Alejandro Bautista Valdespino, informó que las piezas se encuentran en buen estado de conservación. Tras ser inscritas en el Registro Público, serán transferidas paulatinamente a la red de museos del Instituto para que la sociedad pueda conocerlas.
Este logro refuerza la campaña “Mi Patrimonio No Se Vende”, demostrando que la cooperación internacional y la conciencia ciudadana en el extranjero son las herramientas más fuertes para combatir la subasta de nuestra historia.













