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Jesús Arroyo
Juan Carlos y Luis Roberto Lastiri Quirós, gracias a las bondades de este sexenio, son los nuevos magnates inmobiliarios del estado de Puebla. Así lo refleja el cúmulo de propiedades que adquirieron durante estos seis años, en los que, dicho sea de paso, toda la política social y de vivienda recayó en manos del candidato al Senado, Juan Carlos Lastiri Quirós. Cómo olvidar los inicios de los hermanos Lastiri. Originarios de Zacatlán, de una familia humilde, escalando posiciones, desde la más modestas en el partido hasta convertirse en los caciques en la región de Zacatlán.
Pero esa modestia quedó en el pasado. En su paso por la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Estado de Puebla, lograron acumular el suficiente económico para cambiar de ritmo de vida. Se sacó la lotería cuando fue nombrado subsecretario de Desarrollo Social del Gobierno Federal. Supo ganarse poco a poco la confianza de su jefa, Rosario Robles, lo que le permitió hacer y deshacer en las secretarías por las que pasó. Juan Carlos, como subsecretario, pudo imponer a su hermano Luis Roberto como Delegado de Liconsa en Tlaxcala. Y desde ahí comenzó el gran negocio inmobiliario de la familia Lastiri Quirós. Juan Carlos, con un sueldo de 136 mil pesos como subsecretario y Luis Roberto con un sueldo de 57 mil pesos como delegado, pudieron hacerse de 44 predios en la exclusiva zona de Lomas de Angelópolis.

Según el valor catastral del año 2013, cada predio de los 24 que poseen los Lastiri en el clúster Parque Santiago, tiene un costo de 1.5 mdp por lote de 200 metros cuadrados. A estos predios, hay que sumarle los 20 lotes de 170 metros cuadrados que poseen en el clúster Parque Santo Domingo, con un costo aproximado de 1 mdp cada uno. Si se hace la suma de todos los predios, da un total aproximado de 50 millones de pesos. Lo extraño es que, al sumar los sueldos de ambos hermanos, durante los primeros tres años del gobierno del presidente Peña, suman en su totalidad, cerca de 8 mdp.
Si las matemáticas no fallan, 50-8= 42.
¿De dónde salieron esos 42 millones restantes?
Y surgen otras dudas:
¿Será acaso que los hermanos Lastiri utilizaron las
posiciones que tenían para enriquecerse de manera
inexplicable?
¿Juan Carlos Lastiri, candidato al senado, declaró
esos inmuebles en su 3de3?
A todas luces, estamos ante un evidente caso de
corrupción en detrimento de las clases más necesitadas
de nuestro país. Es inadmisible que ese tipo de políticos
puedan seguir vivir viviendo del erario.
El elector tiene la última palabra.










