🎧 Usa el reproductor para escuchar esta nota
GACETA UNAM
Estamos en el momento más radical de la historia de exclusiones, violencias, agresiones y supresión de derechos de las personas migrantes y refugiadas. A ello se suma que las fronteras y los desplazamientos se convierten en dilemas esenciales del desarrollo, señalaron expertos de la UNAM.
En la plenaria 1 del Encuentro Nacional “La investigación social, migración y las fronteras de México”, Mario Luis Fuentes Alcalá, coordinador del proyecto “La UNAM en las fronteras de México” y vicepresidente del Patronato Universitario, señaló que las fronteras y los desplazamientos también deben ser motivo para fortalecer el reclamo de que nuestra nación reconozca el compromiso de que todos los sujetos en el territorio son portadores de derechos que implican historias y dignidades.
Durante la sesión moderada por Miguel Armando López Leyva, coordinador de Humanidades de la UNAM, y que llevó por título “Las fronteras de México: coyuntura de movilidades humanas y dilemas del desarrollo”, Fuentes Alcalá detalló que, ante el dilema de desarrollo, más que nunca resulta fundamental poner en el centro el papel estratégico, esencial, de la universidad pública.
“Ante los dilemas, la incertidumbre y la confusión, esas instituciones deben hacer visible que somos conciencia crítica y plural, pero también compromiso ético frente a los grandes dilemas de nuestro tiempo”, recalcó el también investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED) y titular de la Cátedra Extraordinaria Trata de Personas.
En esta tercera década del siglo hay que centrar el papel que les corresponde, no sólo como centros de producción de conocimiento, sino en la construcción de un país más democrático, recalcó el también docente en las facultades de Ciencias Políticas y Sociales, y de Economía.
La Universidad, resaltó, es un espacio único, la “reserva ética” para pensar las incertidumbres, las confusiones, las tensiones y las crisis múltiples, y también los desafíos éticos que enfrentamos. “Como parte de sus funciones sustantivas, debe hacer más visible su incidencia social ante la pobreza, la desigualdad, la marginación, la exclusión y la vulnerabilidad”.
El universitario consideró que hay que fortalecer las acciones de esta casa de estudios en torno al tema, como las redes de trabajo inter y transdisciplinario, y colaborar más con las universidades de las entidades y de las fronteras.
De ahí que en este encuentro participen investigadores de ambas fronteras, más de 100, en 24 mesas, lo cual fue posible gracias al apoyo de diferentes instancias de la Universidad, y con la participación de empresarios, funcionarios y organizaciones civiles, apuntó.
En su oportunidad, Tonatiuh Guillén López, investigador del Programa Universitario de Estudios del Desarrollo (PUED), opinó que estamos ante el proceso migratorio más tenso de la historia. La dureza de lo que se está viviendo, marcada sobre todo por el gobierno de Donald Trump, se refleja en un largo listado de cómo se impide a las personas el ejercicio de sus derechos; ahí se incluye la militarización de la frontera entre nuestro país y el vecino del norte, en ambos lados.
Asimismo, alertó sobre el peligro de convertir a los migrantes y refugiados (niños, niñas, adolescentes, etcétera) en “invasores”, porque a partir de ello “se violenta cualquier cosa, ya no hay marco jurídico”.
Así se genera temor y miedo, situaciones críticas para las poblaciones, comunidades y familias, en especial, las que están en la Unión Americana con amenazas de deportaciones masivas o iniciativas como pagarles el avión y darles mil dólares para que dejen el territorio estadunidense.
Estamos en una nueva época que va a impactar todo: las movilidades humanas, sus dimensiones o dirección, la composición social, etcétera, y debemos preguntarnos qué va a pasar con los espacios de origen, los que obligaron a las personas a salir; por ejemplo, las personas que fueron desplazadas por la violencia y que se quedaron sin un lugar alternativo, ¿van a regresar a sus lugares o van a buscar otros? “Son grandes preguntas de la coyuntura”.
Además, indicó, las políticas de Estado tienden a articularse con rapidez. “Lo que hacen Estados Unidos y México, ¿avanza hacia un sistema compartido, común, de exclusiones? ¿Cuál es el margen de acción que ahí tiene nuestro país? O ¿simplemente nos convertimos en un sistema de contención?
Otro asunto preocupante es que, lo que eran leyes especializadas en migración o refugio, de repente el Estado, en este caso estadunidense, las omite y utiliza otro marco jurídico, distinto, pero que también impacta sobre las personas migrantes y refugiadas, como cuando se les llama terroristas. “Esa es la coyuntura en la que estamos y es extremadamente preocupante”.
Miguel Armando López Leyva comentó que este encuentro busca enfrentar la incertidumbre, el escepticismo y los problemas sin renunciar a la posibilidad de construir un diálogo plural, riguroso y humanista en torno a las migraciones y los desplazamientos.
Refirió que reterritorialización y desterritorialización de las fronteras conviven en diferentes procesos, dejando de lado “la lógica de la frontera como una línea física tradicional y territorial, pero también evidenciando el equívoco de una pretendida disolución de las fronteras, adquiriendo por tanto una significación multidimensional.
Hay una agenda de investigación vieja y nueva que supone cuestionamientos teóricos, metodológicos y conceptuales, así como novedosas escalas de observación y campos disciplinarios involucrados, como los estudios de género o los ambientales, precisó.
En el amplio abanico de discusión sobre las fronteras, que no es nuevo, la Agenda 2030 reconoce la participación positiva de las personas migrantes en el desarrollo sostenible y en el crecimiento, y al menos desde hace 20 años, la Asamblea General de las Naciones Unidas ha promovido espacios para la migración y el desarrollo, concluyó.








