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Infobae
El proyecto de renovación de la Acrópolis de Atenas, que forma parte del patrimonio mundial de la Unesco, está generando abundantes críticas y el gobierno griego es acusado de deteriorar una herencia de un valor incalculable.
El objeto principal de polémica es una nueva pasarela de hormigón inaugurada en diciembre como parte de una renovación más amplia para acoger a millones de visitantes cada año, incluidas personas con movilidad reducida.
El veterano arquitecto Tasos Tanoulas, antiguo miembro del equipo de restauración de la Acrópolis, calificó la nueva rampa de “incongruente” y “asfixiante” para este monumento del siglo V a.C., mientras que el principal líder de la oposición, Alexis Tsipras, habló de “maltrato” al lugar arqueológico más famoso de Grecia.
Las obras terminaron hace poco más de un año y sus detractores dicen que se hicieron sin el cuidado necesario para salvaguardar el monumento. Por su parte el gobierno responde que se tomaron todas las precauciones y que las críticas están alimentadas por la oposición.
El Ministerio de Cultura anunció nuevos dispositivos en la Acrópolis para los visitantes con discapacidad, resultado, según dijo, de conversaciones con las principales asociaciones de este colectivo. Se instalarán señales en braille para los visitantes con problemas de visión, así como barandillas y señalización para el acceso en pendiente.
Sin embargo los riesgos permanecen, muestra de ello es que multiples personas tropiezan en agujeros que se encuentran en medio de la nueva pasarela, huecos diseñados a propósito para que se pueda ver la antigua roca que hay debajo..
La renovación de la Acrópolis, que ha costado unos 1.500 millones de euros (1.820 millones de dólares) e incluye iluminación nocturna, un ascensor para discapacitados y un mejor drenaje, fue financiada por la fundación privada Onassis. Las obras, destinadas a favorecer la afluencia de público, fueron realizadas por “expertos de renombre mundial” con cuatro décadas de experiencia, dijo la ministra de Cultura, Lina Mendoni.
Pero Smaragda Touloupa, autora de artículos sobre la gestión del patrimonio y guía de la Acrópolis desde 1998, lamenta que este gran proyecto haya sido decidido por un pequeño círculo, en su mayoría formado por arqueólogos. “Es un enfoque completamente tecnocrático”, dice.
Incluso la Unesco se enteró de las “intervenciones” en la Acrópolis por “terceros”, comento a AFP Mechtild Rossler, directora del Centro del Patrimonio Mundial de la Unesco.
Como firmante de la Convención del Patrimonio Mundial de la Unesco, Grecia debe avisar “antes de tomar cualquier decisión que sea difícil de revertir”, añadió.
Lina Mendoni asegura que no había obligación de informar a la Unesco sobre estos cambios “menores” y “totalmente reversibles”. Según las autoridades, la renovación era necesaria porque los senderos que rodean la Acrópolis, diseñados hace 50 años y remodelados por última vez en 2012, provocaban cientos de accidentes cada año.
El director del proyecto, Manolis Korres, un respetado arquitecto que lleva participando en la obra desde 1975, se aseguró de que el hormigón repose sobre una membrana protectora que pueda retirarse rápidamente en caso necesario.










