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No obstante, a la riqueza inmobiliaria y los negocios al amparo del poder del candidato al Senado de la República, Juan Carlos Lastiri Quirós, hay que sumarle la vida glamorosa de su hijo, Beto Lastiri. Constantes viajes al extranjero, ropa de lujo de las mejores tiendas de diseñador, así como su gusto por las chamarras Ferragamo, como las que utiliza el presidente Enrique Peña Nieto, son parte de sus gustos. Haciendo un aproximado de su outfit “casual” podemos ver que el junior trae cerca de 50 mil pesos encima, sin considerar el reloj y, por supuesto, la abultada cartera que papá Lastiri paga. Zapatos, chamarra, cinturón y la camisa, todo de la exclusiva marca italiana Ferragamo. Este gusto por la ropa de diseñador lo heredó de su padre, el ex subsecretario de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) y de la Secretaría de Desarrollo Social (Sedesol) en este sexenio, ya que, también, gusta de asistir a los eventos de campaña con cinturones Gucci, de un valor de 270 euros, así como de trajes Ermenegildo Zegna, que oscilan entre los 30 mil y 100 mil pesos, y sus camisas azul claro favoritas del diseñador Hugo Boss, que rondan en los 2 mil 500 pesos, aproximadamente. La insultante forma de vida que ostenta la familia directa del candidato Lastiri dista mucho de lo que debería ser un servidor público que vive con la justa medianía, es decir, un funcionario que se ha desempeñado en cargos relacionados a la pobreza. Es incongruente que éste utilice un calzado de más de 10 mil pesos o porte trajes equivalentes al costo de un automóvil tipo Sedán usado.

- JOHN’S NORTHWESTERN MILITARY ACADEMY
Tal parece que Ricardo Anaya no es el único político que tenía a sus hijos estudiando en costosas escuelas en Estados Unidos. En Puebla, también hay un Anaya, versión priista, que se dio el lujo de tener a su vástago estudiando en una de las instituciones militarizadas más costosas de ese país. Por las aulas de St. John’s Northwestern Military Academy han pasado empresarios de gran calado como Bernardo Quintana, actual gerente de la constructora Ingenieros Civiles Asociados (ICA); Emilio Azcá- rraga Milmo, finado propietario de Televisa; y Alberto Bailleres, miembro del consejo del Instituto Tecnológico Grupo BAL (que tiene entre sus empresas al Palacio de Hierro), entre otros prominentes empresarios. Por estudiar en esa exclusiva institución, se tiene que pagar: de colegiatura, 30 mil dólares al año; mil 650, por uniformes; 750, por un curso de inglés obligatorio para los extranjeros cuya lengua materna no es el inglés; y mil 200, por un seguro médico. A eso, hay que sumarles los viajes y las estancias entre periodos de clases, mismos que son obligatorios y tienen como finalidad hacer relaciones públicas de gran nivel.
LO INFAME
En Puebla, el costo de la canasta básica alimentaria alcanza los mil 590 pesos, esto, de acuerdo al Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC), el 47.6 por ciento de la población tiene un ingreso inferior al costo de la canasta básica alimentaria, lo que equivale a 750 mil 230 personas, de acuerdo al Consejo Nacional de Evaluación (Coneval), mismas que no tienen la capacidad de adquirir los productos básicos para alimentarse. Aun así, el flamante candidato del PRI al Senado de la República, con total descaro, viste y calza diariamente lo equivalente a la canasta básica de 62 personas, ello, sin sumar lo que utilizan sus vástagos, su esposa y los gastos que representa darse una vida de lujos y excesos propios de jeque árabe. Con un par de zapatos que tiene Beto Lastiri, unos Ferragamo de 12 mil pesos, tendrían 8 familias para satisfacer la principal necesidad humana, la alimentación. Así la vida de quien se ha dedicado, la mayor parte de su trayectoria política, a “combatir la pobreza”, un descaro que va más allá de su ambición desmedida, es profundamente inhumano que se toleren estas prácticas.


LA SUMA DE TODO
Si al candidato Lastiri le sumamos sus 44 lotes de Lomas de Angelópolis, más la fallida y millonaria campaña en búsqueda de la gubernatura, más la fastuosa vida de sus vástagos, más su guardarropa personal, propio de un cantante como Luis Miguel, estamos ante un caso evidente de enriquecimiento inexplicable, ya que, como mencionamos en la primera parte de estas tres entregas, con un sueldo de 134 mil pesos mensuales como subsecretario, no da para vivir de esta manera. Es preocupante que un candidato a un puesto tan relevante, como lo es ser Senador de la República, tenga un historial tan turbio, sobre todo, porque pone en entredicho su probidad como representante popular. Aunado a ello, si analizamos su trayectoria y los cargos que ha desempeñado, vemos como lucrar con la pobreza le ha redituado en dividendos económicos para él y su familia. Probablemente, no tenga nada de malo querer vestir de marcas exclusivas, sólo que Lastiri es un servidor público que debe predicar con el ejemplo en cuanto a criterios de racionalidad, humildad y sencillez se refiere. Es por casos como el de Juan Carlos Lastiri que la marca PRI sigue tan desgastada, Es cuestión de seguir escarbando para darnos cuenta de todo lo que esconde este ruin personaje. En próximas emisiones, le comentaremos de los otros “negocios” que tiene el zacatleco.












